Ya van 19 días y el desaparecido 30.003 sigue sin aparecer

LA SEMANA POLITICA

Emilio Marin – Santiago Maldonado podría definirse como el desaparecido por razones políticas número 30.003. Además de los 30.000 de la dictadura, se agregan Julio López, Miguel Bru y Santiago, aunque son muchos más.
El delito de desaparición forzada del joven Maldonado sigue cometiéndose, a diecinueve días de haber sido tomado prisionero por las fuerzas de Gendarmería que reprimieron en la comunidad Pu Lof en Resistencia Cushamen, Chubut.
Lo más indignante del caso, además de la dolorosa situación de la familia de Santiago y por extensión a millones de argentinos sensibilizados por la reiteración de estos delitos contra los derechos humanos, es que el gobierno argentino sigue sin hacerse cargo de su responsabilidad. Hasta los organismos internacionales actuaron primero que el estado argentino en diligencias para pedir por su paradero.
Y no es que aquella demora radique en el desinterés del macrismo hacia causas de derechos humanos, que por supuesto incide. En 41 años desde el golpe de Estado esa fuerza política nunca asistió a una marcha de repudio a ese terrorismo de Estado. La última gran inasistencia, previa a la desaparición del joven artesano, fue a las marchas multitudinarias en contra del “2×1” que había resuelto una minoría extremista de la Corte Suprema de Justicia en beneficio de los genocidas. La jugada fue frustrada por la movilización de la ciudadanía, sin una sola bandera ni globo de esos que volvieron al aire de Costa Salguero en la noche de un domingo con escrutinio manipulado y frenado.
La causa más profunda del desinterés investigativo del gobierno es que está implicada su propia fuerza de Seguridad, la Gendarmería, lo que en forma directa conecta con el rol de la ministra Patricia Bullrich. Y por más que en circunstancias como esa el gobierno central suela lavarse las manos y dejar que el incendio vaya con el funcionario de marras, el costo político a pagar es bastante alto en países como el nuestro, donde los DD HH no son un curro, como dijo Mauricio Macri.
Bullrich rehuyó la cita con la Comisión de Derechos Humanos en Diputados y fue a día siguiente a la Comisión de Seguridad del Senado, donde supuso que la iban a tratar más amigablemente. Y en parte acertó, pero no la pasó bien ante las preguntas de senadores kirchneristas que demostraron se trata de una desaparición forzada y Gendarmería es la principal sospechosa.

Miente que algo queda.
La ministra defendió a esa fuerza como trucha fuera del agua, defendiéndose a sí misma, teniendo en cuenta que ella avaló todo lo actuado en esa represión por su segundo y jefe de Gabinete, Pablo Noceti, ex defensor de genocidas.
Para Bullrich no había que estigmatizar a la Gendarmería; la desaparición de Maldonado es una más de las 5.000 que ocurren al año; la investigación está en manos del juez de Esquel, Guido Otranto, la labor no fue más veloz porque no habría habido colaboración de la familia y a comunidad mapuche; se investigarían todas las hipótesis, etc.
Con esa última referencia abrió una serie de alternativas para ocultar lo sucedido y minimizarlo, como cuando se dio difusión a un camionero que aseguraba haber llevado a Santiago a dedo hasta Entre Ríos. Ahora son versiones más venenosas: él podría ser la persona herida o muerta por un peón de la estancia de los Benetton que apuñaló a un integrante de la Resistencia Ancestral Mapuche, de quien no se supo más. Pero ese suceso, si es que ocurrió tal cual, fue varios días antes de la represión de los gendarmes en Pu Lof, lo que significaría -en esa versión- que Maldonado, herido o muerto, no podría haber estado presente el 1 de agosto donde los 127 gendarmes, sin orden judicial, obedeciendo a sus mandos y a Noceti, entraron a la comunidad indígena disparando balazos, golpeando gente e incendiando pertenencias y tomando prisionero al joven. Esto fue así según tres testigos que han declarado en sede judicial.
Lo bueno es que esos testigos hablaron ante la justicia, con todos los riesgos que eso supone en un trámite que debería ser normal y no lo es. Lo mejor es que hay reportajes y videos que se podrán ver esta noche en ADN del cordobés Tomás Méndez, que ahora va por C5N como programa federal. Ya se vieron adelantos en otros programas del canal y volverán a sepultar políticamente a Bullrich, sus mentiras y pistas falsas plantadas a la justicia y la sociedad.
Para que esa versión alejada de la verdad tenga alguna chance de prosperar, el mensaje va a los votantes del PRO-Cambiemos y tantas personas que frente al terrorismo de Estado de 1976 decían “en algo habrá estado” el argentino cuyos familiares denunciaban la desaparición. De allí la demonización de Maldonado y sus amigos mapuches, que constituirían, según el gobierno, un grupo extremista y separatista en la Patagonia.
El estilo goebbeliano es evidente. Le mienten a la sociedad y los medios, que replican esas mentiras; ganan tiempo en época de elecciones y pescan votos; entre tanto Maldonado pierde la vida o hay menos chances de hallarlo con vida.
Y lo peor de todo. Si el joven fue desaparecido por Gendarmería, el resultado es que Argentina sigue teniendo esa “fuerza de (in) seguridad”. Todos estarán inseguros.
En ese marco fue alarmante que Macri se manifestara consternado por el atentado terrorista en Barcelona y no tuviera esos sentimientos humanitarios para con el argentino Maldonado. Eso no es humanismo. Parece un sentimiento sesgado e interesado electoralmente hacia su amigo Mariano Rajoy y los Borbones.

Manipulación de justicia.
Tanto se quejó Macri de los jueces supuestamente manipulados por el kirchnerismo y al final su administración está batiendo récord en colmar de elogios a los jueces propios y tirar abajo del camión a los que reputa como adversos o cercanos a Cristina Fernández de Kirchner.
Eso quedó palmariamente demostrado con la operación político-judicial del oficialismo y el titular de la Corte Suprema de Justicia para aprovechar un vacío forzado en el Consejo de la Magistratura, para suspender por 180 días al camarista Eduardo Freiler y abrirle juicio político.
El plan se cumplió paso a paso. Primero suspendieron al representante en el Consejo, Ruperto Godoy, del FPV, por no ser abogado, una condición que no es sine qua non para ser legislador, su mandato de origen en la entidad. Con Godoy presente, el gobierno necesitaba 9 votos para fallar en contra de Freiler; sin él, sólo 8, votos que sí tenía.
Quien reemplazaría a Godoy era el senador Mario Pais, también del FPV, pero debía jurar previamente como miembro del Consejo. A tal fin fue citado por Ricardo Lorenzetti, quien lo hizo esperar varias horas sin tomarle juramento, el tiempo necesario para que Pablo Tonelli y la mafia del PRO en el Consejo pudieran alterar el orden del temario. Pasaron el caso Freiler del punto 10 al primer asunto a considerar. Y antes que Pais pudiera entrar al Consejo con sus títulos perfectos, ya la titular del organismo, Adriana Donato, había hecho votar, y con ocho porotos a favor, suspendieron a Freiler.
Cómo habrá sido la articulación de los socios de una especie de asociación ilícita, que al segundo ya el presidente estaba informado y dijo que esa suspensión “es un paso adelante hacia la Argentina de la seguridad y el fin de la impunidad”. Lo declaró en la conferencia de prensa con el titular del Banco Mundial, Jim Yong Kim.
Si el capital financiero internacional va a prestar más millones de dólares al gobierno argentino por esas acciones casi delictivas, eso demostraría que una vez más el dramaturgo alemán Bertolt Brecht tuvo razón cuando planteó: “¿qué delito es robar un banco en comparación con fundarlo?”. La máxima le cabe al Banco Mundial que con su primo hermano, el FMI, han cometido gravísimos delitos contra de la soberanía y el patrimonio de los pueblos.
Macri se presenta como consolidado y con chances de ser reelecto en 2019, como carta para solicitar la llegada de créditos e inversiones extranjeras, que por ahora no mueven el amperímetro.
Sinceramente tiene más posibilidades de lograrlo con buenos resultados electorales como los de nivel nacional en las PASO, incluso en Buenos Aires aunque al final del demorado escrutinio sus candidatos pueden perder por uno o dos puntos con CFK.
Pero las maniobras para sancionar a Freiler no pueden reportarle ventaja sustancial en cuanto a la demorada “lluvia de inversiones”. La maniobra artera y sin tapujos fue como secuestrar a un jugador del equipo contrario en los vestuarios, para ganar un partido sin respetar el once contra once.
La pérdida de credibilidad social a lo sumo puede ser compensada en política para el gobierno en un mayor alineamiento de muchos otros magistrados, ablandados para que actúen según bajada de línea de Olivos. Ya tiene un núcleo de acero que lo sigue en cualquier tarea asignada, como una fuerza de elite, casos de Claudio Bonadío y Germán Moldes. Ahora van a ser más, unos por convencimiento y otros por temor.
Con esa justicia partidizada y alejada de las normas legales, los argentinos estarán más inseguros que antes. Si a eso se le suma la Gendarmería, fuerza de inseguridad, el resultado mete miedo aunque en Costa Salguero los globos sigan en el aire queriendo llegar a octubre. Todos saben que ese látex inflado dura pocos días, después se pincha o desinfla.