Las tablets son para el hogar, pero también para la oficina

Por Klaus Gürtler (DPA)
La gran moda de las tablets quizás ya haya pasado, pero eso no quiere decir que estén empezando a juntar polvo en el estante. Su uso sigue estando muy centrado en el hogar: para ver fotos y videos, navegar un poco por Internet o ver las novedades en Facebook.
Todo el que quiera ver algo en una pantalla más grande que la del smartphone recurre a la tablet. Si también se la quiere utilizar para el trabajo, lo usual son las tablets del tamaño de una pantalla de notebook con un teclado que se conecta por bluetooth o se enchufa. Los precios de estos aparatos se encuentran en el nivel más elevado de la gama, por encima de los 1.000 euros. Y este tipo de tablets, llamadas convertibles, son de las más demandadas. “Son aparatos con Windows 10, como una PC clásica o una notebook”, señala Rudolf Aunkofer, de la empresa de análisis de mercado GfK.
Microsoft quiere transformar la tablet en un aparato para profesionales, señala Sven Schulz, de “Computerbild”. En las de gama más alta, la tecnología es de notebook, a lo que se añade una buena pantalla y un teclado plano. Pero la ventaja de que se las pueda usar tanto como tablet como notebook es algo que se paga.
“Quien no necesite las funciones de portátil, sino que sólo busque una buena tablet, se encuentra ante una enorme oferta de dispositivos y tres sistemas operativos: Android de Google, iOS de Apple y Windows 10 de Microsoft. Y las de mayor tamaño se pueden utilizar para trabajar”, señala Alexander Spier, de la revista “c’t”. Porque suele haber para ellas teclados y programas Office, aunque sus funciones no suelen ser muy amplias. Quien necesite todas las funciones debería comprarse una tablet con Windows 10. Los precios de las de mejor calidad parten de los 600 euros. 

Día a día.
“Las tareas del día a día las dominan los tres sistemas operativos”, dice Sven Schulz. La ventaja de las Windows es que se pueden instalar programas que uno tendría en una computadora de escritorio. Sin embargo, la oferta de aplicaciones es mucho menor que en las otras dos plataformas.
Apple a su vez es un mundo en sí mismo. “Los iPads son la solución más cara, pero no la mejor en cuanto al uso”, opina Schulz. Apple usa su propio tipo de enchufe y no se pueden introducir tarjetas de memoria en los iPad. 
Android tiene la mayor variedad de aparatos, pero a cambio de ello puede ocurrir que haya alguna diferencia en cuanto a la accesibilidad del aparato dependiendo del fabricante. Lo mejor es pensar primero para qué lo quiere usar uno y leer luego tests para saber cuál saca mejor puntaje en lo que uno quiere. “Por ejemplo, hay dispositivos baratos a los que se les puede añadir una tarjeta de memoria y otros caros a los que no; hay pantallas muy mediocres, pero otras fantásticas. Lo único seguro es que por menos de 100 euros las pantallas son bastante malas”, advierte Alexander Spier.
Las ventas han ido cayendo en los últimos años. “Fue una moda, todos querían tener estos aparatos”, dice Spier. El problema es que hoy en día casi nadie necesita una tablet nueva, todos los que querían una ya la tienen en casa. Y la usan. Algo que se ve claramente en el mercado de los juegos”, explica Maximilian Schenk, gerente de la Asociación Federal de Software de Entretenimiento Internactivo (BIU) de Alemania.
“Junto con los smartphones, las tablets son la principal plataforma para jugar hoy en día. Los juegos para las tablets pueden ser más complejos y detallados o tener, por ejemplo, un modo multijugador”, indica Schenk. 

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