Los videojuegos clásicos no se olvidaron

Por Benjamin Krüger (DPA)
Aunque la tecnología haya dado un salto, los videojuegos clásicos con estética pixelada siguen siendo muy entretenidos. Muchos están presentes ahora en smartphones y tablets décadas después de su lanzamiento, algunos igual que siempre, otros renovados. Una lista en orden cronológico:
Cuando “SPACE INVADERS” llegó en 1978, se formaban colas en las máquinas recreativas Arcade para probarlo. El principio es sencillo: hordas de extraterrestres avanzan sin descanso en dirección a la Tierra. Con un pequeño cañón en una esquina de la pantalla el jugador tiene que pararlos y cada vez los invasores se vuelven más rápidos. Hay innumerables copias, pero el original de ayer y de hoy es obra de la firma Taito.
La nueva versión, “Space Invaders Infinity Gene”, combina el clásico con lo moderno. El juego empieza fiel a su forma original, pero después del primer nivel se va desarrollando y es una historia de la evolución de los videojuegos. Cuesta cinco euros y se puede bajar para smarphones.
Quien alguna vez haya tenido un celular Nokia casi seguro que ha jugado a “SNAKE”. En realidad, el juego de la serpiente que se hace cada vez más larga es mucho más antiguo, pero se volvió de culto al llegar a los teléfonos.
Desde 1979, la serpiente va comiendo por las pantallas pero sin poder tocar el borde o su propia cola. Algo cada vez más difícil, porque con cada mordisco el reptil se va haciendo más largo. Como en la mayoría de los clásicos, también aquí hay numerosos clones. Son buenos y gratuitos, por ejemplo, “Snake ’97: el clásico retro” (Android) o “Snake para iOS – El clásico juego de Arcade”.
Shahzad Sahaib, redactor en la revista “Retro”, especializada en las tendencias que miran al pasado, se explica el éxito de este tipo de juegos en el hecho de que los usuarios “siguen jugando a los juegos que les gustaban de niños”. Y “esos niños de antes tienen ahora niños e intentan transmitirles las vivencias de entonces y acercárselas, lo que hace que se cierre el círculo”.
Eso es lo que pasa también con la incansable pelota amarilla del PAC-MAN (o Comecocos en España), que conquistó las salas de juegos en 1980. El Pac-Man recorre un laberinto en el que va comiendo puntos, a la vez que es perseguido por cuatro fantasmas. Pero si consigue comerse los puntos más grandes que hay en la pantalla, Pac-Man puede comerse también a los fantasmas.

Aniversario.
Con motivo el 35 aniversario del juego, Bandai Namco lanzó el año pasado su “Pac-Man Championship Edition DX” a cinco euros, un programa de 132 niveles en tres modos de juego para smartphones.
“FROGGER” es una prueba de que no hace falta mucha trama para convertirse en un clásico. En este juego de lo que se trata es de una rana que quiere cruzar la calle, algo que para ella es un obstáculo importante. Tiene que saltar hacia adelante y hacia atrás para no ser atropellada. Konami lanzó el juego en 1981.
En 1984, el ruso Alexei Pashitnov desarrolló el “TETRIS”, que a priori no parecía muy apasionante. Pero cuando cinco años después apareció la Game Boy, que traía el juego, el mundo entero se volvió fan de estos bloques de distintas formas que van cayendo cada vez más rápido y que hay que acomodar para que no queden huecos. Desde entonces está presente casi en cada plataforma existente, entre ellas por supuesto los smartphones. El original lo vende hoy Electronic Arts y es gratuito para Android, en iOS cuesta dos euros.
“PRINCE OF PERSIA” elevó los videojuegos a un nuevo nivel en 1989. En aquel momento fascinó por sus gráficos y sus buenas animaciones. La historia del príncipe que tiene que superar distintos peligros durante 60 minutos para salvar a su princesa encantó a sus fans. Ubisoft restauró cuidadosamente el original y lo adaptó a dispositivos móviles.
Es de esperar que la lista de clásicos adaptados siga creciendo. Se trata de un proceso no muy costoso y por eso muy atractivo para las empresas, subraya Sahaib: “Para quienes tienen los derechos es una ventaja que un juego ya terminado solamente tenga que ser trasladado a una plataforma más actual, ya sea con mejoras o de la forma más original posible”.

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