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Zircaos Vuelta al Mundo. Capítulo 76: Primeros días en Alaska

Y el sueño de llegar estaba cumplido. Entramos a Alaska por una de las pocas carreteras que tiene de acceso. Alrededor nos acompaña la tundra, esa llanura sin árboles, formando un paisaje muy particular. Y esos pinitos “despeinados”, como les digo yo, adornan el entorno haciéndolo más que especial. Antes el mismo paisaje lo veíamos en fotos, hoy lo tenemos frente a nosotros, en todo su esplendor y lleno de sol.

Mientras nos pellizcamos para darnos cuenta que lo que estamos viviendo es de verdad seguimos andando, y esta vez muy cerquita del círculo polar ártico. Vamos en dirección a Tok, el primer pueblito después de cruzar la frontera desde Canadá. Más que un pueblito es un cruce de rutas, la 1 y la 2, donde hay una estación de servicio, un supermercado, una oficina de turismo, un hotel y no mucho más. Desde ahí se abren dos caminos en diferentes direcciones. Elegimos tomar uno de ellos para después bajar por el otro, haciendo un triángulo e ir visitando cada lugarcito. Hay muy pocas rutas, solo una parte de Alaska se puede recorrer en coche, a las demás solo se llega en avioneta o barco y otras son inaccesibles de cualquier manera.

Solo 740.000 habitantes tiene todo el territorio, es el estado (provincia) número 49 de Estados Unidos, el más grande de la nación. Su capital es Juneau, a la que solo se llega en barco o en avión. Un lugar precioso, rodeado de glaciares, montañas y agua, y que apenas tiene 32.000 habitantes.

Alaska es un lugar bellísimo, por partes muy parecido a nuestro sur argentino. Tiene 3 millones de lagos y lagunas y más de 3 mil ríos. Maravilloso! Y acá estamos, hasta acá llegamos, con una felicidad que no se puede explicar.

A Tok llegamos de tardecita, aunque ya eran casi las 9 pero el sol seguía firme, alumbrando feliz el verano. Paramos en el Visitor Center (Oficina de Turismo) pero ya estaba cerrado. Igual la mayoría dejan afuera folletería e información para lo que llegamos rezagados. La verdad que parar en una de estas oficinas es maravilloso porque se encuentra info completísima sobre muchas cosas. También en algunos hay pequeños museos y ofrecen material interactivo para los más chicos y así aprender jugando.

Para dormir estacionamos atrás de una estación de servicio, entre algunos coches abandonados. La noche estuvo bastante fría pero pasable. Compramos un poco de provisiones y algunas bananas, que dentro de todo está en precio, porque el resto de las frutas y verduras que se pueden conseguir son excesivamente caras. Dormimos muy tranquilamente y a media mañana mientras desayunábamos una pareja de viajeros en moto se acercaron a saludarnos. Venían desde Neuquén (Argentina) y nos pasamos unas dos horas conversando con ellos. Después cargamos gasoil y seguimos camino. Siempre saliendo mucho más tarde de lo previsto, así son los viajes cuando se anda sin tiempo.

Segunda parada…Fairbanks, una ciudad pequeña, de apenas 35 mil habitantes. Paramos en el estacionamiento de un supermercado enorme donde paran todos los viajeros. Ahí dejan pasar la noche sin problemas, en el súper hay wifi gratis, agua fresca y baños limpios y lo más lindo que es un punto de encuentros de los trotamundos que andamos por ahí. Así que cada mañana siempre había alguien para compartir un mate, una charla.

En un lugar donde venden ropa y cosas usadas conocimos de casualidad a una familia de entrerrianos que desde hace 15 años viven ahí. Nos dio muchísima alegría conocerlos! Y al ratito nomas nos invitaron a su casa. Terminamos comiendo unos ricos choripanes en su balcón que daba a las montañas y tomando unos vinos argentinos. Aparte de ese día volvimos a encontrarnos unas veces más para seguir compartiendo vida. Hoy al pensar en Fairbanks Javier y Moni son nuestros referentes del lugar. Y así nos pasa siempre. Cada lugar está relacionado con la gente que vamos conociendo, con momentos compartidos, con situaciones hermosas que te regalan los viajes.

En el Visitor Center de esta ciudad hay un museo que tiene un poco de todo. Uno puede aprender sobre la fauna, la flora y sobre los primeros pobladores de Alaska. También una pequeña sala de cine donde cuentan y muestran sobre las auroras boreales, este fenómeno que solo ocurre en los extremos del planeta, donde de repente la noche se llena de colores verdes, azules y naranjas y que hasta sonido tiene. Algo único!

Alaska. Cuantas cosas nos imaginamos antes de llegar. Y estar ahí nos hace dar cuenta que todo es más hermoso de lo que pensábamos.

Sentir, soñar, descubrir. Como alguien dijo: “Viajar permite ajustar la imaginación a la realidad”. Y no hay nada más cierto.

Alaska. Esta tierra grande que tan cerquita de Rusia esta. Solamente 86 km. separan los dos continentes, el asiático del americano.

Y así viajando crece el alma y se llena el corazón de alegría.

Que disfruten de este capítulo, cargado de un paisaje diferente.

Gracias por acompañarnos!

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