Juicio contra una madre por corromper a su hija
Redacción 23/02/2012 - 04.34.hs
Ayer comenzó en la Cámara en lo Criminal 1 un juicio oral por los delitos de abuso con acceso carnal y corrupción de menores en perjuicio de una menor de 12 años. El caso tiene tres imputados: la madre de la víctima, Andrea Pérez, el padrastro, Miguel Angel Platino, y otro hombre de apellido Ríos.
El grave episodio fue descubierto a principios del año pasado, cuando la propia niña denunció a su madre biológica y a su padrastro de someterla sexualmente. En un primer momento, al quedar imputada, la justicia dispuso que Pérez permaneciera bajo arresto domiciliario en su propia casa porque tiene otros tres hijos, de entre dos y cinco años.
El camionero Platino, pareja de la mujer y padre de otros tres hijos, quedó alojado en la Seccional Tercera de General Pico cuando se abrió la investigación. Y luego Ríos, de 44 años, se sumó a ellos. Los hombres están acusados de corrupción de menores y abuso con acceso carnal; mientras que la mujer afronta el juicio por el primero de los delitos.
A Pérez podría caberle una pena de entre 10 y 15 años ya que presuntamente promovió o facilitó la corrupción siendo ella ascendiente de la víctima. A Platino, la misma pena por ese delito porque era una "persona conviviente" con la niña, y entre 8 y 20 años por el abuso por darse la misma circunstancia. El imputado ya habría sido procesado, tiempo atrás, en una causa por lesiones leves.
En el caso de Ríos, que no es familiar, ni tutor, ni persona conviviente con la chica, podría recibir -en caso de ser hallado culpable- entre 6 y 15 años por corrupción en perjuicio de una menor de 13 años y entre 6 y 15 años por el abuso.
El caso se abrió a partir del relato de la propia menor a las autoridades judiciales, tras irse de su hogar materno y buscar ayuda en su papá biológico, que se domicilia en la localidad bonaerense de González Moreno.
Pérez llegó a asegurar que se trató de una "fabulación" de su hija y reclamó su libertad, que le fue otorgada en septiembre, aunque siguió vinculada a la causa. Además, había amenazado con iniciar una huelga de hambre para conseguir la liberación de Platino. Entre los testigos del juicio figuran el padre de la nena, su pareja y psicólogos, entre otros profesionales.
El grave episodio fue descubierto a principios del año pasado, cuando la propia niña denunció a su madre biológica y a su padrastro de someterla sexualmente. En un primer momento, al quedar imputada, la justicia dispuso que Pérez permaneciera bajo arresto domiciliario en su propia casa porque tiene otros tres hijos, de entre dos y cinco años.
El camionero Platino, pareja de la mujer y padre de otros tres hijos, quedó alojado en la Seccional Tercera de General Pico cuando se abrió la investigación. Y luego Ríos, de 44 años, se sumó a ellos. Los hombres están acusados de corrupción de menores y abuso con acceso carnal; mientras que la mujer afronta el juicio por el primero de los delitos.
A Pérez podría caberle una pena de entre 10 y 15 años ya que presuntamente promovió o facilitó la corrupción siendo ella ascendiente de la víctima. A Platino, la misma pena por ese delito porque era una "persona conviviente" con la niña, y entre 8 y 20 años por el abuso por darse la misma circunstancia. El imputado ya habría sido procesado, tiempo atrás, en una causa por lesiones leves.
En el caso de Ríos, que no es familiar, ni tutor, ni persona conviviente con la chica, podría recibir -en caso de ser hallado culpable- entre 6 y 15 años por corrupción en perjuicio de una menor de 13 años y entre 6 y 15 años por el abuso.
El caso se abrió a partir del relato de la propia menor a las autoridades judiciales, tras irse de su hogar materno y buscar ayuda en su papá biológico, que se domicilia en la localidad bonaerense de González Moreno.
Pérez llegó a asegurar que se trató de una "fabulación" de su hija y reclamó su libertad, que le fue otorgada en septiembre, aunque siguió vinculada a la causa. Además, había amenazado con iniciar una huelga de hambre para conseguir la liberación de Platino. Entre los testigos del juicio figuran el padre de la nena, su pareja y psicólogos, entre otros profesionales.
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