Martes 07 de febrero 2023

Alquilar, una odisea al alcance de pocos

Redacción 24/01/2023 - 00.11.hs

El tema ya fue advertido por LA ARENA. La obra del gasoducto Néstor Kirchner ha provocado un "boom" en la economía de las localidades cercanas a su traza y en General Acha abrió una grieta entre la voracidad de los propietarios de viviendas y los que necesitan alquilar un techo para vivir.

 

Las inmobiliarias que tienen bajo su control la oferta están privilegiando, por expresa disposición de los propietarios, alquilar a las decenas de personas que han llegado a la ciudad para trabajar en la mega obra, por encima de los achenses que lo requieren.

 

Los altísimos precios establecidos apuntan exclusivamente a que sólo los foráneos puedan, a partir de sus mejores ingresos, guarecerse bajo techo.

 

Para el achense común, que busca una vivienda en alquiler o prolongar un contrato que se vence, se cierran las puertas a partir de los números que se les presentan.

 

A poco de largarse la obra y cuando por delante queda casi todo su desarrollo, por ahora sin un cálculo preciso respecto del final, la ciudad enfrenta un problema social. Y no tiene armas para dar esa batalla.

 

Lo que se viene registrando desde el desembarco en la zona de las empresas que ejecutan la obra, toma vuelo y repercute en los lugares donde indica la lógica. Los damnificados, trabajadores comunes de la ciudad, comenzaron a golpear las puertas del municipio pidiendo ayuda.

 

No piden techo, reclaman que las autoridades les ayuden "a conseguir algo", reveló ayer una alta autoridad de la gestión Abel Sabarots.

 

En ese ámbito apenas tienen sus buenos oficios para intentarlo. En la ciudad, el puñado de inmobiliarias está por su cuenta, sin colegiación. "Pero además no están haciendo nada ilegal, son los propietarios le ponen precio al alquiler que pretenden", indicó la fuente.

 

Desesperación.

 

El municipio no tiene herramientas legales para intervenir, pero advierte del problema que están creando a nivel social. "Ya hay gente que debió apelar a alquilar apenas una pieza y otros están buscando desesperados".

 

Si bien el problema ya está instalado, son insospechados sus alcances. Nadie puede establecer con seguridad cual será el pico de la demanda de los inquilinos que llegan ni tampoco registros de la oferta de viviendas. Tampoco hasta cuando los propietarios que ahora le dan la espalda a sus vecinos los volverán a tener en cuenta a medida que sus potentados y fugaces clientes levanten vuelo.

 

Por ahora, lo concreto es que alquilar en esta ciudad no es para achenses y eso se está transformando en un problema social de importancia.

 

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