Vaivenes de la población permiten lecturas variadas
Señor Director:
La difusión de los datos del censo de 2010 referidos a los movimientos de población durante la década, permite ver que en nuestra provincia no ha habido cambios sensibles con respecto a las tendencias conocidas.
Unos pocos centros siguen ganando población, a un ritmo más bien moderado, aunque con alternativas debidas a circunstancias especiales, como puede ser el caso de 25 de Mayo con el crecimiento de la actividad petrolera, o bien que se expresarán en el próximo censo, como en Gobernador Duval (La Japonesa), que ha comenzado a desarrollar un interesante aprovechamiento de su condición costera del Colorado, o Anzoátegui por la riqueza salinera, o Casa de Piedra en la medida en que pueda atraer turismo. Lo espectacular, que se da en el caso de Toay (ubicada como tercer centro poblado de La Pampa) se explica por la expansión de Santa Rosa a terrenos de su jurisdicción y a que se va convirtiendo en ciudad de residencia de muchos que trabajan en la capital. Santa Rosa sigue creciendo a pesar de que baja su demografía, porque recibe población rural y algunas radicaciones de esas familias que ingresan al país y buscan su sitio o huyen de los sitios que le han resultado ingratos por algún motivo. Nada espectacular fue este crecimiento en la década 2001-2010, pues había llegado (en 2010) a casi 103 mil habitantes, pero también había estado derramando hacia Toay y, en menor medida, hacia otras poblaciones próximas. El crecimiento de nuestros centros principales guarda la relación previsible con el decrecimiento de la población rural y se corresponde con el actual proceso mundial de urbanización acelerada. Muchos creen que este fenómeno (la urbanización, la globalización) es irreversible, pero nadie conoce el futuro y puede pensarse, como hipótesis, que esta concentración decaiga ya por el efecto de las nuevas modalidades de muchos trabajos, ya por la previsible creciente penuria de agua, por la cada vez más complicada provisión de servicios públicos y otros hechos generadores de cambio. La superabundancia de automóviles y otros vehículos de movilización individual va ahora asociada a la urbanización, pero, dado que marcha al ritmo general de la economía, puede preverse que en el futuro se genere otro aprovechamiento menos dependiente, pues esa capacidad de movilización no requiere concentrarse tanto. El poblamiento de algunos barrios alejados del centro, en Santa Rosa, sin que mediaran planes oficiales de viviendas, es un indicio que permite pensar en un posible cambio de tendencia. En la misma dirección terminarán por gravitar los notables desarrollos de las comunicaciones, pues éstas pueden modificar muchos usos y costumbres y hacer que ciertos servicios públicos decaigan en importancia. Los factores de cambio que han aparecido desde el pasado fin de siglo (comunicaciones, transmisión del saber, modos de estar en todas partes sin moverse de un sitio) posiblemente encierran claves del porvenir inmediato. Estimo posible creer que los cambios propiciados por los nuevos medios se demoran porque la gente siempre resiste el cambio y tiende a apegarse a sus rutinas.
Advertiré que no pienso que esas rutinas sean del mismo valor o que todas correspondan a ocasionales modos que tenemos los humanos de resolver la ecuación entre aspiraciones y medios disponibles. Algunas dan testimonio de necesidades, aspiraciones y hasta ideales que no se hacen presentes a la conciencia, pero que sirven de contrapeso a los apuros sin sentido. Leo, entre los datos censales, la referencia a la desaparición de algunos poblados que lucieron como heraldos del porvenir en algún momento. Me ha atraído el caso de Hucal, de su estación de trenes y de algunas construcciones correlativas de ese momento, ahora abandonadas y, en algún caso, reconquistadas por la vegetación y otras labores del tiempo.
Atentamente:
JOTAVE
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