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Chicos sobre ruedas

Dos estudiantes de la EPET 1 de Santa Rosa diseñaron y fabricaron «Eco Roll», un skate con motor que sirve para movilizarse de manera independiente y ecológica. Tiene su aplicación para el celular.
Las ruedas grandes y una tabla con una base de cómodas dimensiones llaman la atención entre los cientos de stands que forman las largas filas pegados unos a otros. Los chicos y chicas se acercan, preguntan y se suben para probarla. La «Eco Roll» se transformó en una de las atracciones de la Feria Provincial de Ciencia, Arte y Tecnología que se desarrolló la semana pasada en Santa Rosa y clasificó a 28 proyectos para la instancia nacional que se hará en Tecnópolis desde el 30 de octubre próximo.
Marcos Suárez y Samuel Sulca tienen 18 años y comparten aula en sexto año de Electromecánica en la EPET 1 santarroseña. Y entre ambos idearon y construyeron esta patineta a motor que surgió a partir de una necesidad: trasladarse hasta el colegio de una manera más económica, justamente en una época donde las familias deben hacer malabares a la hora de hacer cuentas y llegar a fin de mes. Una reacción ante la necesidad, una respuesta que sirve.
«Nuestro proyecto se llama ‘Eco Roll, la movilidad del futuro’. Hicimos encuestas con los estudiantes en el colegio y descubrimos que una de las mayores problemáticas de hoy es la movilidad, sobre todo desde lo económico porque se gasta mucha plata en nafta. Para los padres es un gasto enorme, de unos 4 mil pesos al mes y encima con aumentos bastante seguido. Además el sistema de transporte público no da garantías porque muchas veces el colectivo llega tarde -sobre todo desde los barrios más alejados-, entonces a partir de eso se nos ocurrió hacer el skate, una patineta a motor», explicaron los inventores.
Marcos y Samuel se pusieron a trabajar con el acompañamiento del docente Juan Pablo Gobbe y enseguida descubrieron las enormes posibilidades que brinda un proyecto que también apunta a la ecología, la independencia, la comodidad y «la onda» adolescente.
«A la tabla la podés manejar con el celular, desarrollamos una aplicación desde la cual podés controlar el sistema arduino (es una plataforma de hardware libre, diseñada para facilitar el uso de la electrónica en proyectos multidisciplinares). Eso fue lo que más nos costó porque soldar, cortar y todo ese proceso lo sabemos porque lo hacemos desde primer año del colegio, pero lo que es programación es algo nuevo para nosotros, así que en eso pusimos mucho empeño y laburo», contó Marcos.
¿Y por qué tiene un
desarrollo que cuida el medio ambiente?
«Desde la batería hasta los amortiguadores es todo reciclado, y todo de diseño propio. La contaminación es otra problemática que afrontamos por eso con este proyecto eliminamos los combustibles fósiles que son cuatro: el petróleo, el carbón, el gas natural y el gas licuado del petróleo. La patineta no requiere de ellos y eso es una ventaja».
Para Marcos y Samuel, las posibilidades que ofrece el prototipo del Eco Roll son inagotables. «Otra de las ventajas de este proyecto es que podés avanzar y agregarle las cosas que se te ocurran, un sensor de movilidad, un sensor de acercamiento, de todo. Es un trabajo muy completo pero que puede agrandarse muchísimo más, y lo positivo es que mucha gente se interesa, incluso nos ofrecen la posibilidad de comercializarlo. Nos preguntaron docentes para sus hijos, padres, directivos, también algunos diputados se mostraron interesados en respaldar el desarrollo», resaltó Marcos con el entusiasmo que da una repercusión positiva.
¿Y a los chicos les gusta, lo prueban?
«A los chicos les encanta porque, además de las ventajas desde distintos aspectos, es algo que tiene mucha onda. De hecho nosotros lo pensamos para un público adolescente, de 15 a 18 años más o menos, estudiantes del Secundario. Cuando fuimos a la instancia zonal de la Feria, en Toay, los chicos y chicas salían al recreo y enseguida venían, preguntaban, lo probaban. Es una patineta en la que podés andar a pie -como es lo más común- o con el motor para poder movilizarte de otra manera».
Al armado de la «Eco Roll» se sumaron distintas colaboraciones, en un proyecto que comenzó a inicios del ciclo lectivo de este año y tomó forma definitiva luego de las vacaciones de invierno.
«Conseguimos todos los componentes nosotros, los neumáticos los aportó la Escuela y el resto fue saliendo. Creo que se pueden hacer cosas sin necesidad de tener muchos fondos. Nosotros le pusimos empeño y estamos contentos con el proyecto más allá de ser seleccionados o no en la Feria. Está bueno poder hacer un aporte», señaló Samuel.
Para los chicos, la posibilidad de ofrecer una posible solución frente a un problema diario y urgente como lo es la crisis económica que atraviesa el país, significa un impulso más allá de cumplir con las materias y los objetivos del aula y el taller de trabajo de la EPET.
«La realidad económica golpea y el transporte es algo clave. Acá venimos desde barrios muy distintos de la ciudad y todos necesitamos movilizarnos, así que por eso nos pone bien poder presentar una alternativa que no implica gastos tan grandes». Y que evita la contaminación, es práctico y además «tiene onda».