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Los cronistas de la realidad

En la Biblioteca Popular del Malvinas Argentinas tienen su propio noticiero: Camila e Isaías salen a la calle a preguntar, escuchar y pensar. La mirada adolescente que se construye desde el barrio y se refleja a través de la pantalla.
La cámara se enciende y Camila comienza con las preguntas. Su voz potente y la seguridad de sus palabras la emparentan a una conductora profesional. Pero ella no tiene gestos impostados ni un libreto escrito según la conveniencia. Tiene 13 años y una espontaneidad que le brota por todos lados. Por eso pregunta y vuelve a preguntar, es una «cronista barrial» que junto a Isaías sale a buscar las noticias ahí adónde están, donde se generan, en la calle.
«Al principio me costó bastante, me daba un poco de vergüenza porque me trababa y no me salían las frases, pero ya en la segunda entrevista me solté un poco más y también empecé a pensar yo las preguntas además de las que pensamos en conjunto. Y me fue enganchando cada vez más esto de entrevistar y mostrar distintas cosas a través de las notas que hacemos», cuenta Camila, la ‘periodista’ de «Cronistas de barrio», el proyecto que llevan adelante en la Biblioteca Popular del barrio Malvinas Argentinas de Santa Rosa.
Camila aparece en pantalla e Isaías (14) se encarga de la cámara. Cada semana preparan el nuevo material de «Cronistas de barrio» que luego se sube al Facebook de la Biblioteca. «Estábamos buscando hacer algo como un noticiero y encontramos un formato de la Universidad de La Plata que se llama ‘Cronistas barriales’, con pibes de barrio, y nos sentimos identificados así que lo implementamos pero a nuestra manera y con otro nombre. Empezamos con entrevistas a nosotros mismos para ir probando, para tomar confianza y soltarnos. Fuimos descubriendo las otras Bibliotecas Populares de la provincia que en total somos 72, y la idea fue visibilizar lo que se hace acá», cuenta Fernanda Urdaniz (23), uno de los motores de ese lugar que cada día reúne a decenas de pibas y pibes para una merienda, un juego, una actividad. Para un abrazo.
El proyecto comunicacional comenzó con una revista, luego pasó a una radio y ahora se plasmó en formato audiovisual. Un teléfono celular, un trípode y un micrófono corbatero («ahora pudimos comprar un micrófono corbatero doble y Camila está mucho más cómoda», destacó Fernanda) sirven como herramientas para producir el material que luego va a la computadora para ser editado por Paolo Camerlinckx, la otra pata detrás de «Cronistas de barrio».
«Hablamos con Isaías para ver cuándo puede venir y arreglamos el horario con los entrevistados, además de ver si vamos nosotros o vienen a la Biblioteca. Antes practicamos las preguntas y nos ponemos de acuerdo. Esta semana fuimos a LALCEC y hablamos con las responsables de ‘Un mechón por un sonrisa’, un proyecto sobre la donación de cabellos para pacientes oncológicos», describió Camila.
Es martes a la tarde y en la «Biblio» se disputa un torneo de ajedrez, dos chiquitos se buscan para un arco a arco futbolero y algunos hurgan en los estantes por algún libro mientras llenan el estómago con una taza caliente. Sobre una de las paredes se despliega el texto y las fotos del 12 de abril de 2017, cuando «1+1» reflejó «La solidaridad de los más chicos», una crónica que sirvió para contar (a través de sus voces) cómo los chicos y chicas del barrio ayudaron a paliar la terrible inundación que sufrió el barrio luego de 400 milímetros de lluvia en unos pocos días.
«Nosotros trabajamos sobre ese texto en el taller de Literatura y fue algo que movilizó mucho a los chicos porque ellos no podían creer que los habían venido a buscar, a escuchar. Que eran ellos los protagonistas y los que hablaban. Y que no eran otros los que contaban las cosas. Eso nos impulsó también a hacer ‘Cronistas de barrio’, saber que podemos mostrar la realidad desde su lugar, desde su mirada y que eso genere atención. Fue muy estimulante», describe Fernanda, que estudia Letras en la UNLPam y cada día está presente en la Biblioteca junto a quienes, en muchos casos, acumulan historias de dolor y soledad.
Las entrevistas en «Cronistas de barrio» no superan los 5 minutos porque la idea es que las vean, sobre todo, los chicos y las chicas del barrio. Que sean cada vez más los que ocupen los lugares de Camila e Isaías. «La idea es ir rotando, que seamos varios los que participemos así no estamos siempre los mismos. Lo bueno es que desde varios lugares nos escribieron para ver si les podíamos hacer una nota, nos contactan y eso es extraño porque generalmente somos nosotros los que llamamos, pero últimamente hay mucha gente que está enterada sobre lo que hacemos», resalta Camila sobre la repercusión del proyecto.
¿Les gusta la posibilidad de hacer periodismo a su manera?
«Al principio mucho no me interesaba», dice Cami con su espontaneidad tan natural. «Pero de a poco empecé a pensar yo las preguntas y me fue enganchando cada vez más esto de entrevistar y mostrar distintas cosas a través de las notas que hacemos.
Es algo re lindo porque conocemos mucha gente, nos enteramos de temas y cosas que no sabíamos, está muy bueno tener esta posibilidad de expresión y también saber que podemos mostrar la Biblioteca no solo en el barrio sino para
todos».