miércoles, 16 octubre 2019
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Debate sobre la edad de imputabilidad

Julián Hollmann fue al corazón de la política argentina -el Congreso- y se ganó aplausos por su discurso en contra del proyecto de bajar la edad de imputabilidad. Un chico de 16 años que impulsa la participación juvenil.
El discurso no había llegado a su punto final y las palabras fueron interrumpidas por el aplauso de gran parte de los diputados que estaban en la sala. «La niñez y la adolescencia no son un problema de seguridad o inseguridad, es una cuestión de derechos y, por lo tanto, de recursos. Esto es lo que deberían discutir, señoras y señores legisladores: cómo lograr que no se sigan recortando los presupuestos destinados a niñez y adolescencia», completó Julián en la audiencia pública donde se escucharon las distintas voces y posturas.
«Cuando hago ese planteo surge un aplauso, después me enteré por los diarios que eran de diputados opositores y la verdad que uno se enorgullece porque quiere decir que lo que estás diciendo vale la pena. Creo humildemente que fuimos a hacer una revolución, primero porque somos adolescentes y segundo porque veníamos de La Pampa, del interior. El nuestro es el único proyecto que tiene en cuenta las diferencias interprovinciales, el resto no y van en contra de los principios de federalismo que muchos plantean, entonces por eso hablamos de una revolución», dice Julián Hollmann, un chico santarroseño de 16 años que habló en el Congreso como integrante del Consejo Provincial de Niñez y Adolescencia de La Pampa.
La audiencia pública se hizo el 23 de abril y allí estuvieron organismos públicos de niñez y adolescencia, jueces, académicos, docentes, organizaciones sociales y religiosas, Unicef y representantes del Comité de los Derechos del Niño de la ONU.
Todos cuestionaron, con similares argumentos, el proyecto de ley del gobierno nacional que prevé bajar de 16 a 15 años la edad de imputabilidad. Julián habló en la sala junto a Valentina Herbsommer, de Colonia Santa María, otra representante de los diez jóvenes de distintos puntos de La Pampa que integran el Consejo Provincial.
«Lo que expusimos con Valentina es que el proyecto de bajar la edad de imputabilidad vulnera nuestros derechos, violando la normativa de derechos humanos de la infancia. Pensar que bajar la edad de imputabilidad nos beneficia no es solo mentirse y mentirnos sino que es desconocer la situación socioeconómica de niños, niñas y adolescentes, de los cuales el 48 por ciento son pobres», aseguró Julián que también es el presidente del Centro de Estudiantes de su colegio, el 9 de Julio.
Tanto Julián como Valentina afirmaron que la baja en la punibilidad viola el principio de «no regresividad» en materia de derechos humanos, y la mayoría de quienes se oponen coinciden en que la delincuencia juvenil «es consecuencia del fracaso del Estado en garantizar salud, educación y una vida digna a niños y adolescentes», y que no hay estadísticas que justifiquen la medida, además de que experiencias en el mundo demuestran que no reduce la inseguridad.
¿Qué significó para vos exponer en ese ámbito?
«Desde que me enteré que estaba la posibilidad lo sentí como un orgullo llegar al Congreso. Cuando te sentás en la mesa de expositores tomás dimensión de lo que es porque enfrente tenés a gente que ves en televisión y que es la que decide sobre las cosas que suceden en el país. Y era hablar frente a representantes de la ONU, de Unicef, diputados, jueces, fiscales, abogados, exfuncionarios. Fue emocionante y con muchos nervios a la vez, pero estoy convencido de que fue muy importante haber puesto ahí la voz de los jóvenes».
Julián tiene una alta participación y compromiso con la vida pública y política. Su ingreso al secundario le significó participar en los distintos mecanismos que la vida colegial le ofrece a los adolescentes. Y, además, pudo cumplir un sueño.
«Primero participé en el Cuerpo de Delegados, después en el Consejo para la Convivencia, y luego de muchos años logré un sueño que siempre tuve que era formar en el colegio el Centro de Estudiantes. Es fundamental el hecho de involucrarnos y participar. En mi caso la muerte de (el exfiscal Alberto) Nisman me marcó: un día me levanté y ví que el país hablaba de eso y yo no tenía ni idea de quién era. Ahí me di cuenta lo importante que es estar informado y saber lo que pasa en la realidad para tener mi propia opinión, son cosas de interés público y está bueno tener una posición. Leer distintos medios, diferentes opiniones y no quedarte con lo primero que ves, esa es la única forma de conformar tu propio espíritu crítico».
Julián escucha música, mira alguna serie y estudia Inglés. Sabe que emigrará a estudiar la carrera de Ciencias Políticas pero hoy la mayor parte del tiempo lo ocupa en actividades relacionadas al colegio, en llevar adelante el compromiso de tener su propia voz.
«Mi idea es motivar a los chicos y chicas a que tengan una visión crítica, a que participen. El sistema educativo resulta aburrido para muchos, por eso creo que hay que buscarle otro sentido, más allá del estudio. Hay una frase de (José) Ortega y Gasset que dice que si nosotros no nos involucramos en política, la política la van a hacer otros por nosotros, los jóvenes tenemos que ganar espacios y cuestionar a la clase dirigente porque justamente eso es lo que ellos no quieren. Hay que trabajar por el bien público. Que cada uno tenga su postura, su ideología, por supuesto, pero lo importante es participar y no caer en eso de decir: ‘ah, yo soy apolítico, no me interesa la política’, porque la política nos atraviesa a todos. Me parece que esa es una postura bastante ignorante y cumple con lo que gran parte del poder pretende: personas ignorantes que puedan ser gobernadas fácilmente».