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El arte de la memoria

En el colegio República los chicos y chicas modificaron las paredes inspirados en el recuerdo de ‘La noche de los lápices’, murales que hablan de otra época pero que están presentes a través de la pintura.
Un Ford Falcon verde que avanza hacia una escarapela mientras desde el baúl asoman cuerpos humanos. Lápices de colores, una chica embarazada, rejas, un puño que envuelve un lápiz. Las imágenes se multiplican en colores y las paredes hablan. Tienen entre 16 y 19 años y saben que chicos y chicas de esa misma edad pagaron con sus vidas solo por manifestarse, por pedir, por reclamar un boleto estudiantil gratuito.
«El proyecto se puso en marcha después de que vimos la película de ‘La noche de los lápices’, y la verdad que nos shockeó ver lo que había pasado con esos estudiantes. No sabíamos que había sido tan terrible y nos abrió la cabeza, nos sirvió para ver más de lo que nos habían contado. De ahí que nos entusiasmó mucho más hacer el mural», cuenta Lucía (18 años) al describir un trabajo que hizo anclaje en la memoria, en esa noche del 16 de septiembre de 1976 cuando en plena ferocidad de la última dictadura militar un grupo de 10 estudiantes secundarios de La Plata que reclamaban por el boleto estudiantil fueron secuestrados y seis de ellos aún continúan desaparecidos.
«Para el 24 de marzo, cuando se cumplió un nuevo aniversario de la dictadura, yo los había convocado porque junto a otros colegios pintaron pañuelos blancos en la plaza San Martín. Y no fue nadie del curso. La actividad fue un sábado y eso me hizo enojar un poco, así que decidí encarar el proyecto por otro lado y al ver la película y leer el ‘Nunca Más’ les llegó de otra manera, los impactó. Se engancharon sobre todo porque eran chicos y chicas de la edad que ellos tienen hoy, y cuando les propuse pintar los murales se prendieron enseguida», describe Sandra Paini, docente de Lenguajes Artísticos del colegio República Argentina, del barrio Plan 5000 de Santa Rosa.
«Te hace pensar que vos podrías haber estado ahí, salís a reclamar por algo justo y terminás preso, torturado, muerto. Parece lejano y nosotros no vivimos para nada toda esa época, pero igual te sentís identificado porque hoy la represión puede estar en cualquier lado», dice Juani (17), autor de un mural en uno de los pasillos del colegio donde un puño aprieta un lápiz.
Pasaron más de 40 años y la democracia argentina parece apoyarse sobre bases sólidas, pero la convulsión social que vive Latinoamérica hace crujir los cimientos en distintos lugares al ver imágenes desde Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador, Brasil; países donde los militares salen a las calles para responder a los mandatos de quienes quieren sociedades sumisas, sometidas y dóciles a planes económicos que benefician solo a unos pocos.
«Vemos que en Chile hay mucha represión y los que salen a las calles son estudiantes, chicos de la secundaria, universitarios. Te hacen ver las cosas de otra manera, te impulsan a informarte sobre lo que pasa a tu alrededor», reflexiona Misael (18), otro de los alumnos de cuarto año que le puso color y arte a paredes que hablan de oscuridad y muerte.
«Por ahí hay temas que uno no tiene ni idea, pero después de verlos te movilizan. Y el incentivo del mural después de ver la película estuvo re bueno. Tuvimos charlas con gente que fue detenida en la provincia durante la dictadura, juntamos información y al pintar las paredes también vimos que otros chicos del colegio se interesaron sobre lo que pasó», sostuvo Facundo (16) mientras da unas pinceladas sobre ese Falcon verde que quedó asociado al secuestro y el terror.
La actividad artística se lleva adelante en el marco del proyecto de Aprendizaje Integrado «Lectura, oralidad y escritura», por eso quienes cursan el cuarto año del colegio vieron la película, escucharon charlas y leyeron testimonios del Nunca Más y también cables de Cadena Informativa, impulsada por Rodolfo Walsh en el primer año de la última dictadura (1976-1983).
«A partir de toda esa información comenzaron a trabajar con las imágenes, hicieron los bocetos, eligieron lo que más les gustó y finalmente plasmaron todo en los murales. El colegio tiene la particularidad de que cada pared tiene un mural, una pintura. Los chicos se expresan y en eso es clave la directora, (Nilda) ‘Paty’ Redondo, quien brinda todo lo necesario para trabajar», valora Paini sobre una iniciativa que se repite en cada año escolar.
¿Les parece importante mantener viva la memoria con temas como el de la dictadura?
«Yo creo que sí. Por ahí cuando te hablan de cosas que no viviste, ni hablás con tus amigos, mucho no te interesa, pero cuando conocés y te informás, la mirada cambia. Empezás a hablar, a preguntar. La película te muestra cómo los estudiantes sufrieron las torturas, el terror y eso te conmueve», admite Lucía al recordar las imágenes de quienes padecieron la peor cara de la represión.
«Estos chicos y chicas dieron la vida por luchar por algo justo, y recordarlos con un mural es algo positivo. Nosotros somos los que pintamos, pero todo el que anda por el colegio lo ve y puede interesarse por lo que pasó. Eso está bueno también», apunta Juani mientras da los últimos toques a un lápiz que dibuja arte desde la memoria.