domingo, 22 septiembre 2019
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El chico de las bandejas

Simon Vuarambon juega desde hace tiempo en las ligas mayores de la música electrónica. Gracias a su trabajo como DJ se presentó en Estados Unidos y Canadá y hoy se codea con los mejores.
«Lo importante es tener tu propio sonido; no sirve de nada copiar lo que ya está hecho», decía un adolescente Simon en junio de 2011, cuando a sus 16 años era el chico de tapa en el Suplemento 1+1 y ya empezaba a tener su propio nombre en la siempre movediza escena de la música electrónica. Desde entonces hubo canciones, viajes, presentaciones especiales, elogios y cientos de citas en las que gracias a lo que sale desde sus bandejas, miles se dedican a bailar y disfrutar.
«Es verdad que en este tiempo pasaron muchas cosas en mi carrera. Por un lado, prácticamente a esa edad no tenía fechas, me tenía que hacer conocer, y lo que hacía era pasar mis días experimentando desde el lado creativo, de la composición y producción de la música y no tanto presentándome en vivo. Crear música propia me dio la posibilidad de presentarla en eventos, así como de generar lazos con sellos discográficos y artistas importantes que les gusta lo que hago y le dan apoyo», dice hoy Simon Vuarambon, que a sus 24 años es un DJ (Dee Jay) reconocido y elogiado por público y colegas como Hernán Cattáneo, un ‘Messi» de la escena argentina e internacional.
Simon nació en Ginebra, Suiza, y llegó a Santa Rosa a los 6 años. Sus padres son suizos pero tiene familiares en el país (su abuelo es argentino). «A mí me gustó el cambio porque acá es muy distinto el estilo de vida, más relajado. En Suiza todo es mucho más estricto, más previsible», destacó entonces sobre su mudanza. A los 8 años comenzó su conexión con la música y tomó sus primeras clases de guitarra. Algunos discos de Pink Floyd, Green Day y Radiohead marcaron el camino previo a su descubrimiento de la electrónica.
«Hoy en día vivo en Buenos Aires, estoy en la última etapa de la carrera de composición musical clásica orientada a lo cinematográfico, por lo tanto, durante estos últimos años tuve y todavía tengo que balancear mi rutina entre estudio, componer, producir nueva música, y también presentarme en vivo. No es fácil, pero vale la pena».
El crecimiento de Simon nunca se detuvo. Hace 8 años ya tenía 13 temas propios, recibía invitaciones para tocar en ciudades como Córdoba y Mendoza y Cattáneo lo había destacado en su página web como uno de sus favoritos. Desde entonces el chico suizo-pampeano recorrió un largo camino de presentaciones en vivo para miles de personas.
«Tuve la posibilidad de viajar gracias a mi música. Hace unos meses estuve en Canadá, donde me presenté en dos clubes, Newspeak (en la ciudad de Montreal) y Parlour (en Toronto) y antes de esto también estuve tocando en una fiesta en un barco por el río Hudson, en Nueva York. Respecto a producciones, varios temas míos fueron incluidos en el sello discográfico y en los álbumes de Cattáneo y también tuve la oportunidad de remixar uno de sus propios temas. Es una persona que me apoyó desde el día uno y le estaré siempre agradecido».
Simon, además, colaboró con el DJ inglés Lee Burridge junto a un productor belga llamado Lost Desert. «Hicimos un tema que fue incluido en el álbum que publicaron por un sello muy reconocido llamado All Day I Dream».

¿Cómo definirías tu estilo y en qué punto está hoy la música electrónica?
«Siempre hay un factor común en lo que hago, que es lo emotivo y lo expresivo, complementado con rítmicas que me parecen interesantes. La música electrónica sin dudas está en un momento muy interesante ya que siempre se renueva y cada vez más se fusiona con otros géneros que antes nunca hubiesen convivido juntos, eso es muy estimulante para generar cosas propias y originales».
Mientras trata de combinar su agenda de libros, apuntes, música y viajes, Simon ya tiene nuevos temas que van a salir editados durante esta segunda mitad del año en el sello belga Souksonic, de Lost Desert («son dos temas que hicimos juntos, así como otras cosas que saldrán a partir de fin de año y principios del que viene», adelantó a este suplemento).
Y para verlo y escucharlo en vivo habrá que esperar hasta el 13 de septiembre, cuando junto al DJ israelí Guy J esté en «Forja», en Córdoba. «Es un evento para más de 8 mil personas y ésta es la tercera vez que tengo la oportunidad de hacer el warm up (hacer la previa, calentar el ambiente antes del DJ principal) a Guy, así que estoy muy agradecido».
Simon, que además de estar al día con la electrónica escucha pianistas como Bill Evans y Brad Mehldau, hizo una presentación en Santa Rosa en Semana Santa y a fin de año siempre regresa para visitar a familiares y amigos además de reencontrarse «en vivo» con el público que lo sigue.
¿Hacia dónde apuntás y qué le dirías a quien quiere ser DJ profesional?
«Simplemente intento seguir expresándome de la mejor manera posible a través de la música y de poder compartirla con la gente. Y a cualquiera que le gustaría ser DJ, le diría que practique mucho y que disfrute el proceso siempre, ya que a veces con el tiempo puede volverse difícil. Por otro lado, lamentablemente es casi imposible llegar sin producciones propias, así que el consejo es no obviar esta parte y tener paciencia. Hay que crear».