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El impulso de correr

Adolescentes pampeanos y de otras provincias participaron de una nueva edición de la maratón «A Pampa Traviesa», una competencia que los impulsa a competir, a divertirse o a «sacarse los nervios».
En los últimos metros el duelo es centímetro a centímetro. Casi rozándose y con el máximo esfuerzo sobre un asfalto que quema los pies, Alfredo y Diogo dejan hasta la última reserva física y definen una carrera que fue cabeza a cabeza, con la respiración al máximo de agitación y cuyo único objetivo era cruzar, antes que todos, la meta de llegada.
«Yo vengo a ganar. Me gusta competir», había dicho antes de la largada Diogo, un morocho alto de 13 años que dejó el fútbol y encontró en salir a correr y competir un estímulo diario que lo lleva a ir por más. «Quiero ser maratonista, me gusta esto y poder ir superándome». Alfredo, a sus 12, es todo un «veterano». Llegado especialmente para la maratón santarroseña desde la ciudad bonaerense de Olavarría, charla junto a su padre José Luis Ardiles, un atleta que compite por el mundo y que le transmitió a su hijo esa pasión por ganar metros con cada paso hacia adelante.
«Ya vine varias veces y es una carrera muy linda. Me sirve para ir mejorando mi rendimiento y competir con chicos de mi edad de otras provincias», dice Alfredo, ganador cinco veces consecutivas -entre otras- de la Maratón Cartoon Network Argentina.
«A mí me gusta porque me saca los nervios. Me despeja la mente», confiesa Donato (12) y descubre una motivación muy distinta a la de buscar el primer lugar del podio. No importa competir o superar a otros. Se trata de liberar cuestiones internas. Correr y que la mente se libere. «Es lindo, la mayoría juega al fútbol, básquet o rugby, pero en mi caso encontré en correr algo que me ayuda a mí», completa mientras hace un ejercicio de elongación.
Juliana (12) y Lucía (13) son amigas, compañeras de colegio y atletas por decisión propia. Llegaron el sábado a la avenida San Martín para compartir algo que les gusta y que practican a diario. Pero esta vez fue en masa porque más de 400 chicos y chicas de 4 a 13 años participaron de la Mini Maratón A Pampa Traviesa, el preludio de la competencia principal que el domingo por la mañana se disputó en las calles de la ciudad.
«Mi abuelo trabajaba en la pista de atletismo de la laguna Don Tomás, y desde los 10 años me llevó y me entusiasmé. El atletismo tiene mucho de buen compañerismo y me gusta participar en la A Pampa Traviesa porque en este caso también compartís con chicos de otras provincias», contó Juliana, que se animó por tercera vez a las distintas distancias que hay para los más chicos, desde los 50 hasta los 800 metros (para los más grandes).
La plaza San Martín está llena de chicos y de familias. De público y de periodistas. De atletas y de curiosos. El sol dibuja una tarde veraniega en pleno otoño y la excusa de correr es ideal para encontrarse y compartir. «Me pone contenta haber ganado, estuvo difícil porque varias corrían rápido y el calor se notaba, pero es lindo poder pasar una tarde distinta haciendo lo que te gusta. Y encima llegar primera», admite con una sonrisa pícara Juliana, todavía agitada tras ganar en su categoría luego de un sprint que la llevó a hacerse inalcanzable para el resto.
Para muchos el «salir a correr» significa un sacrificio, un aburrimiento o algo poco atractivo. Pero quienes se dedican al arte de la resistencia y de la velocidad sienten que cuerpo y mente se liberan de una manera única. «A mí me gustó correr desde chico, siento que puedo hacerlo contra mí mismo para poder superarme», describe Joaquín (12), otro de los que se metió bien entre los de adelante a la hora de acelerar el tranco.
Para Morena (11) «ir más rápido» también es un incentivo, y por eso está seria y concentrada mientras entra en calor aunque, como la mayoría, no puede evitar asomarse a la competencia de los más chiquititos: niños y niñas de 4 años que salen disparados y con la boca bien abierta van a fondo en busca de una sonrisa y un abrazo.
«Es re lindo poder ver tanto chicos y chicas. Esto incentiva porque el atletismo no es de los deportes más populares y necesitamos que se sume gente y se entusiasme», destaca Camila Hoya (16), invitada especialmente al evento porque recibió un reconocimiento por ser una de las mejores atletas de la provincia, quíntuple ganadora de medallas en los últimos Juegos Binacionales de la Araucanía.
«Este año tenemos los Juegos en La Pampa, somos locales así que me encantaría poder repetir las cinco medallas, sería hermoso junto al equipo con el que competimos en la posta. El atletismo en la provincia tiene bases sólidas como para crecer y que si se trabaja bien va a haber cada más gente que participe», comentó quien además ya tiene delineado su futuro: «Voy a ir a Rosario a estudiar Medicina y voy a seguir corriendo, por supuesto. Como cualquier atleta, el máximo sueño es un día ir a un Juego Olímpico representando a tu país».

Algunas y algunos tienen el mismo sueño que Camila. Otros hacen lo que tienen ganas o les gusta. En otros casos buscan un alivio, un momento liberador o un descanso de la mente. Pero todos tienen el mismo impulso, el de correr y llegar a la meta.