El poder de la música

La Orquesta Latinoamericana del colegio Zona Norte reúne a chicos y chicas que encuentran en las melodías un entretenimiento, un vínculo social o una pasión. “Empecé a venir y descubrí mi costado artístico”, contó Patricio.
A mí me gustan más los jueves porque es el día del ensayo general”, dice muy segura Xiomara justo un martes, el día que se enseña lenguaje musical y cuando la teoría impone su imprescindible presencia para que después pueda haber práctica. La merienda ya pasó y es tiempo de repartirse según el docente y el instrumento. Cada aula se llena de un sonido particular. Todos conviven por separado pero sabiendo que en algún momento se encontrarán en un abrazo único de melodías que, juntas, harán una sola.
“Yo empecé hace poco, no tenía una actividad para hacer así que me gustó la idea de venir”. Teo tiene 12 años y hace sus primeros contactos con el violoncello, esa especie de guitarra gigante que debe estar de pie y que con sus cuatro cuerdas es un eslabón fundamental en ese combo de instrumentos que conforma una orquesta.
Es martes a las seis de la tarde y hace frío. Es de noche pero adentro la luz aparece con esas decenas de chicos y chicas que se ríe, que bromea, que hace ruido. Que convive con instrumentos de percusión, guitarras, flautas, violines, charangos, violoncellos. Son un montón pero la idea es ser uno. O una. Una orquesta como la que se conformó en el colegio Zona Norte con el objetivo de difundir la música de raíz bien latinoamericana pero también como una contención, una salida, una oportunidad de vincularse con la música. Con los demás. Y con uno mismo.
“Lo que notamos es que chicos que tienen mal comportamiento escolar, que cuando llegan te advierten: ‘guarda con ése porque mirá que es bravo’, cambian totalmente. Muestran otro costado y conviven sin problemas. Y se crean un sentido de responsabilidad que se traduce en algo muy positivo”, valora Mario Figueroa, director de la Orquesta Latinoamericana del colegio Zona Norte, un proyecto que se inició en 2017 y que tiene a 70 adolescentes, de entre 11 y 18 años, inscriptos.
La Orquesta, que depende del Area de Políticas Socioeducativas del Ministe-rio de Educación de La Pampa, funciona los martes y los jueves de 18 a 20 en el secundario ubicado en Junco, entre Alemania e Italia, del barrio Plan 3.000 de Santa Rosa. Allí confluyen, además del director, seis docentes a cargo de las clases de cada instrumento y una docente integradora que es el nexo entre la orquesta y el colegio.
“Empecé hace seis meses y me enganché con el chelo. Lo que más me gusta es la práctica que hacemos aparte de la Orquesta. Aprendemos canciones de a dos y eso está bueno, la pasamos bien porque somos muchos y de distintas edades, entonces hacés nuevas relaciones. En mi caso me interesó venir porque me pareció que era una buena oportunidad para meterme más en la cuestión artística”, explicó Patricio (18) mientras, a su lado, Jenifer (11) se prepara para la clase de guitarra.
Cuando los nuevos integrantes de la Orquesta cumplen dos o tres semanas de asistencia tienen la posibilidad de llevarse el instrumento a sus casas y así dedicarle el tiempo que quieran para practicar y aprender. Solo necesitan un pedido autorizado de padres o adultos responsables.
“Está muy bueno llevarte el instrumento. Lo tenés en tu casa y podés tocar cuando quieras, además tenés que cuidarlo vos, te lo dejan y es tu responsabilidad que vuelva sano al colegio”, dijo Patricio, que también encontró en las salidas a tocar en otros colegios un incentivo extra a sus ganas de expresarse a través de la música.
La Orquesta, que en cada jornada recibe a adolescentes de otros colegios y a chicas y chicos que asisten a la Escuela Hogar santarroseña, tocó el año pasado en el secundario Provincia de La Pampa y en el Manuel Belgrano y para este mes están proyectadas dos clases didácticas, aún con establecimientos a confirmar.
“Es notable cómo muchos chicos mejoraron su rendimiento pedagógico en la escuela a partir de venir a la Orquesta, y eso es un detalle que no es menor, es destacable también como entienden la disciplina como autodisciplina, pero no desde la óptica militar sino como un ordenamiento para funcionar en grupo. El hecho de que el chico que nunca tocó un instrumento tiene la chance de llevárselo es muy fuerte para ellos. Es un ejercicio de responsabilidad muy importante”, resaltó Figueroa.
La propuesta musical de la Orquesta incluye formación como instrumentistas en violín (a cargo de Antonella Gallardo), violoncello (Lourdes Trinchieri), guitarra, bajo, charango (Nacho Godano) flauta traversa y aerófonos andinos (Darío Echeverría), percusión (Franco Ramos) y lenguaje musical (Martín Varela). Hebe Carmona es la docente integradora.
Para Xiomara (12), que al igual que Belén (13) hace percusión, “es lindo cuando vas aprendiendo y te das cuenta que te salen las cosas, eso es divertido y te dan ganas de aprender más”, una sensación que se amplifica en Patricio: “acá estás invirtiendo en algo que después te va a servir, puede ser una carrera musical o como profesor de música o del instrumento que tocás”.
Porque de eso se trata, de una “inversión” que también genera ganancias inmediatas: la de convivir, la de conocer, la de aprender y la de expresarse. Una fórmula que tiene un solo secreto, el de la música que despierta los sentidos.

“A contramano del país”
La creación de la Orquesta Latinoamericana deja en evidencia también las distintas posturas a la hora de generar políticas de Estado. “La Pampa va a contramano de lo que pasa en el país, hasta 2015 se habían creado 140 coros y 120 orquestas infanto juveniles en el marco del programa Orquestas del Bicentenario, pero con la llegada del gobierno macrista eso se desmanteló. Primero se las descentralizó y luego se las atomizó. Y echaron a Claudio Espector, que era el coordinador. Acá, en cambio, se crea una Orquesta con siete docentes y un director y hace unos meses se compraron 500 instrumentos para las orquestas de la provincia. Eso es una apuesta fuertísima que se hace desde la Provincia”, valoró Figueroa.