Cumplió desafío deportivo y rindió homenaje a los combatientes de Malvinas

Ignacio Portillo cumplió este año un desafío deportivo pero con un significado mucho más profundo: a los 16 años nadó en las heladas aguas de las Islas Malvinas para rendir homenaje a quienes participaron de la guerra.
Cuando terminé lo único que sentí era frío. Después sí me puse a pensar en lo que significaba haber completado el Desafío”. Ya pasaron varios meses pero Ignacio tiene recuerdos permanentes de lo que hizo. Y si no se lo recuerdan con homenajes y reconocimientos. Con entrevistas y pedidos de fotos y de relatos.
“Para mí fue muy difícil atravesar ese momento, fue el día más frío y con un oleaje de hasta seis metros cerca de la costa, pero era un desafío personal y lo quería terminar. Pensaba en las dificultades que tuvieron los que estaban en esas condiciones, en medio de una guerra y con la necesidad de salir adelante. Eso me motivó, me dio el impulso para llegar”, dice Ignacio Portillo, el adolescente de General Pico que fue a las Islas Malvinas para la competencia “Desafío del Atlántico Sur”.
El evento se realizó en marzo con nadadores de aguas abiertas llegados desde distintas provincias del país y también desde el extranjero. “Nacho”, que ya cumplió los 17, llegó en el segundo lugar y cuando salió a la superficie con las manos al borde del congelamiento recibió el abrazo caluroso de Martín Portillo, su padre y también entrenador.
“Nunca imaginé que iba a llegar a esto, empecé a nadar hace unos cuatro años y lo hago de manera totalmente amateur. Me entreno, me preparo y voy a competencias, pero esto fue completamente distinto. La idea es ‘malvinizar’ a través del deporte, transmitir lo que significa Malvinas. Ir a las escuelas y los colegios y contar. También está bueno que el municipio de Pico y el gobierno de la Provincia le den el lugar necesario a lo que pasó en el ’82”, destacó Ignacio luego del reconocimiento que recibió hace unos días en la Cámara de Diputados.
La competencia “Desafío del Atlántico Sur” contó con el respaldo de la Fundación ‘No me olvides’ que impulsa la búsqueda de la identidad de los soldados argentinos muertos en combate. Ignacio, además, recibió apoyo de la Asociación de Veteranos de Guerra ‘Alberto Amesgaray’ de General Pico, que junto a la Asociación Italiana reunieron fondos a través de la proyección de la película “Soldado Argentino”.
¿Cómo llegaste a participar de ese Desafío?
“Un año antes hice un viaje por todo el sur y en uno de los lugares que estuve fue el lago Lácar de San Martín de los Andes y ahí conocí al organizador de la competencia. Me invitó a participar así que en pleno invierno fui a Río Negro, donde se hace una prueba previa, para ver si resistía esas temperaturas del agua. Me sentí bien, así que me aprobaron definitivamente la invitación”, contó Nacho, que nació en Santa Rosa pero que desde hace muchos años reside en Pico.
Allí cursa sexto año del colegio Normal Mixto y ya tiene delineado su futuro: el año que viene emigrará a Córdoba para estudiar Diseño Industrial. Y también para seguir nadando. “Para mí nadar es tener una pasión por el deporte, es lo que me moviliza y, a diferencia de la natación de carrera, el hecho de hacerlo en aguas abiertas es más un desafío para uno mismo, probás tu resistencia física y mental”.
Por estos días Ignacio prepara las valijas para ir a Ecuador, en donde el próximo domingo competirá en una prueba de 5 kilómetros. “Para mí está bueno ir teniendo nuevos desafíos, hago lo que me gusta y tengo el apoyo de mi familia, por eso siempre busco ir por más, poder cumplir nuevas metas”.
Lo que Nacho logró en el océano Atlántico también tuvo impacto en amigos y compañeros de colegio. “Al principio pensaban que era un disparate lo que yo les decía, pero a medida que se acercaba la fecha y veían cómo me preparaba y entrenaba, me empezaron a apoyar y alentar. Cuando volví querían saber todo, cada detalle de lo que son las Islas”.
¿Y qué te produjo haber estado en Malvinas?
“Es algo que te impacta porque te lleva a pensar las cosas que vivieron los que estuvieron ahí, muchos con casi la misma edad que yo. Fuimos al cementerio de Darwin y ahí ya estaban las placas con el nombre y el apellido de los excombatientes a los que ya les reconocieron la identidad junto a los que todavía tienen la leyenda ‘Soldado argentino, solo conocido por Dios'”. Eso te re llega”, admitió Nacho sobre un recorrido que también incluyó Monte Longdon, el escenario de la batalla final antes de la rendición argentina.
Para lograr la aclimatación necesaria el pampeano viajó varios días antes de la prueba. El frío en las manos, que no estaban cubiertas por el traje de neoprene, fue una de las dificultades más duras que atravesó Nacho hasta cumplir con los dos mil metros de nado previstos.
“Una vez que llegás y volvés a tu temperatura corporal pensás en lo que hiciste, y eso te da una satisfacción muy grande. Yo lo siento como un privilegio haber estado ahí. Fue muy complicado pero lo pude hacer y eso te incentiva a más. Ojalá sirva para que el tema Malvinas llegue a mucha más gente y que se interesen por un tema que es muy importante en la historia de la Argentina. Ese es también el objetivo con el que se hace este Desafío”.