miércoles, 16 octubre 2019
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Jornada a pura rima y euforia

El encuentro nacional de freestyle reunió en Santa Rosa a una multitud de chicos y chicas que adoptaron al rap como su modo de expresión. Una vertiente de la cultura hip hop que no para de crecer.
«Huele a espíritu adolescente», cantó un tal Kurt Cobain en el inicio de los ’90 y el tema se convirtió en uno de los himnos ineludibles de cualquier biografía del rock planetario. Nirvana ya no está, Kurt tampoco, el grunge pasó de moda hace rato y el espíritu adolescente siempre encuentra nuevas expresiones dónde agruparse y por la cual mostrar una identidad que casi siempre nace en las calles pero que luego el mercado se encarga de masificar, adaptar y transformar en un objeto de consumo del que pocos quedan afuera.
La cultura hip hop y su gran estandarte, el rap, tienen una extensa y rica historia y hoy esa cultura nacida en el cemento callejero huele todo el tiempo a un espíritu adolescente que abarca edades, clases sociales y costumbres muy diferentes. Una movida que tuvo en Santa Rosa un encuentro de multitudes que no hizo otra cosa que confirmar que el furor rapero llegó para quedarse.
«Está buenísimo que se organice toda esta movida porque vienen los mejores raperos y la gente los reconoce, por eso se reunió tanta gente. Ya en el parque Oliver había miles de personas y se desbordaba, por eso ahora ya se sabía que iba a venir muchísima más. Que se haga un encuentro nacional también está bueno porque permite que los raperos locales tengan la oportunidad de mostrarse y competir mano a mano con los mejores», dice ‘Pachu’, que pide expresamente que su carta de presentación diga «rapero».
Pachu, que a sus 19 años ya está en el camino universitario, fue uno de los que se anotó en la clasificatoria de la competencia de freestyle «F-nix» que la Subsecretaría de Juventud del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia organizó el pasado sábado 3 de mayo en un repleto gimnasio de la Escuela 221 (originalmente iba a realizarse en los jardines del Medasur pero el pronóstico de lluvias obligó a la mudanza).
El evento tuvo como cara visible a Lihué Bruno, referente del rap pampeano y uno de los mentores de los encuentros iniciales en el parque Oliver cuando un puñado de chicos comenzó a juntarse para rapear un rato y, en poco tiempo, generó una ola que aún hoy sigue creciendo.
«A mí lo que me falta es altura pero lo que me sobra es ¡valentía!», dispara Zaina en la cara de Nacho y las gargantas rugen para ovacionar a ese chiquito que dispara palabras como balas y busca su lugar en la final de un evento que tuvo a Mecha como el gran ganador (se llevó un trofeo y un celular Moto G 5 Plus) de la húmeda noche en la 221.
«Lo que me gusta es que abordan distintas temáticas sociales y arriba del escenario puede estar un amigo tuyo, un compañero de colegio. Cualquiera puede animarse, hay que saber improvisar pero lo importante es que es un modo de expresión para un montón de gente», valoró Ariadna (15), una de las tantas chicas que presenciaron las batallas de una tendencia mayoritariamente masculina.
«En el rap y en el trap hay muchas letras machistas. Siempre fue algo de los varones pero me parece que eso está tendiendo a cambiar. En el público siempre hay muchísimas chicas y estaría bueno que vayan ganando más espacio», dijo Julieta (19) que llegó con cinco amigas para un sábado donde se vio de todo un poco: peinados modernos, mochilas, tatuajes, zapatillas y, por supuesto, miles de celulares.
Las escenas de gritos, corridas y pantallas listas para una foto se multiplican. Detrás de las vallas aparece alguna de las estrellas del momento y se brinda un rato para contactarse con «su» público. Los Beatles, Los Parchís, Backstreet Boys, Ricky Martin o los youtubers. La cultura pop repite escenas y conductas y para una porción gigante de la adolescencia los raperos son hoy los reyes del escenario.
«Es cierto que hoy en el freestyle hay muchas empresas que se convierten en sponsors de los raperos. Las redes sociales juegan un papel fundamental y muchos se convierten en estrellas y tienen millones de seguidores, entonces las empresas no dejan pasar esa oportunidad comercial. Lo bueno es que para un montón de pibes que empezaron a rapear en una plaza y con amigos se les da hoy la chance de vivir de lo que hacen y les gusta. Ya son profesionales», explicó Lihué, incansable arriba del escenario para presentar cada batalla de frases y rimas.
Sub, Zaina, Nacho, Trueno, Dybbuk, Jonavi, Mecha, Skarz, Sok, Larrix fueron algunos de los nombres que llegaron para darle brillo y convocatoria a un encuentro que tuvo una sorpresiva apertura con Juani De Pián y que, antes de la gran final entre Zaina y Mecha, contó con el show en vivo de Acru, considerado uno de los mejores raperos del país.
«Yo vine a las 2 porque me anoté en las clasificatorias -cuenta Pachu-, éramos 90 y solo pasaban 12. Estuvo genial porque vino gente de toda la provincia, chicos que por ahí tuvieron una oportunidad única de mostrar lo que hacen. Y los que vinieron como figuras estuvieron toda la tarde con nosotros, compartiendo y agitando en las batallas. Y esa es la verdadera conexión hip hop». Una conexión adolescente.