miércoles, 11 diciembre 2019
Inicio 1 + 1 La generación sin miedo

La generación sin miedo

Los jóvenes ocupan un lugar central en la revuelta social que vive Chile. Adolescentes de ese país que estuvieron en La Pampa coinciden en que la desigualdad se volvió intolerable para las mayorías.
«No son 30 pesos, son 30 años», se repite en cada protesta o movilización. La consigna que se desparrama en las calles, plazas y redes sociales resume en una mínima frase la motivación que llevó a las mayorías chilenas a decir basta a un sistema y a un modo de vida que ya no resiste tanta inequidad: Chile es uno de los países más desiguales de la región. Y en medio de ese tembladeral las chicas y los chicos son los que dicen «no tener miedo» y salen a reclamar cambios profundos a un gobierno y a una sociedad que muchos veían como modelo pero que tiene goteras de pobreza y exclusión en todo su techo.
«No importa si te afecta más o menos, también se trata de tener empatía con el otro, con el que sufre y la pasa mal. La educación en Chile es un negocio. Para que puedas hacer una carrera tenés que endeudarte a 30 años. Y el gobierno se encarga de rebajarle el nivel a la educación pública para que vayas a la privada. La desigualdad es terrible y por eso no sirve que haya anuncios como parches, la protesta va a seguir porque la gente se cansó», dice Daniela, una joven de 18 años y más de 1,80 metros que elonga junto a sus compañeras de la ciudad de Concepción (región del Bío Bío) luego de derrotar a la región de Aysén en un duelo de voley de equipos chilenos en el marco de los Juegos de la Araucanía.
Cientos de adolescentes trasandinos y de la Patagonia argentina estuvieron la semana pasada en nuestra provincia para un evento que tuvo al deporte como eje pero que también obligó a poner el ojo en lo que sucede día a día en el país vecino.
«Hace ya varias semanas que no tenemos clases y no sabemos cuándo vamos a volver a tenerlas. Hay muchas cosas paradas y la situación es muy difícil, nos afecta la vida en el día a día. El conflicto se puede ver desde distintos puntos de vista, pero claramente los gobernantes no están dando las respuestas que satisfagan a la población. En Chile todo es privatizado y la educación y la salud son verdaderos negocios que manejan unos pocos, lo mismo que el sistema jubilatorio, por eso hubo un cansancio y la gente se animó a decir basta», señala Valentina (19).
Y es ahí donde las adolescentes marcan una diferencia clara respecto al quiebre generacional. Ellas no vivieron la dictadura del general Augusto Pinochet, un periodo que se extendió por 17 años (1973-1990) pero cuyos efectos se sienten mucho más allá en la sociedad chilena.
«Hoy los jóvenes chilenos son la generación sin miedo. Los más adultos tienen miedo a expresarse, vivieron la dictadura de Pinochet y aún sienten ese efecto porque viven con el miedo constante de decir las cosas, en cambio a nosotros no nos tocó vivir todo eso y no tenemos miedo. Hoy las familias no comen para poder pagar el pasaje o los estudios de sus hijos y el Estado somos los chilenos y no el gobierno. Es todo tan desigual que al final la gente perdió el temor y salió a manifestarse. Hay un sector muy pequeño que se queda con todos los privilegios y el resto está al margen», resaltó Javiera (18).
Dentro del equipo las edades van desde los 15 hasta los 19. La mayoría cursa el secundario pero algunas ya están en carreras como Enfermería y Ostetricia. Educación y salud, justamente dos puntales de cualquier sociedad.
«Las necesidades básicas de la gente no están contempladas. Enfermarse es un lío, quien vive en un sector rural quizá debe caminar media hora y después de esperar horas le dicen que debe regresar al otro día. Todo el sistema está pensado como un negocio. En la Universidad las carreras más baratas cuestan la mitad del sueldo mínimo entonces no se puede vivir así», afirmó Valentina.
Según estudios de la Universidad de Chile, el ingreso per cápita del 10 por ciento más pobre de la población es 78 veces menor que el del 10 por ciento más rico. Las protestas callejeras, realizadas en su gran mayoría con expresiones culturales, son reprimidas por los carabineros, una fuerza de seguridad con los peores antecedentes.
«Se sabe que hay graves violaciones a los derechos humanos, solo que los grandes medios no lo informan, son las redes sociales las que multiplican las cosas que verdaderamente suceden. Hoy los jóvenes se informan por ese medio, no es como la gente mayor que sigue creyendo en lo que dice la televisión», advierte Isidora (18) al marcar otra clara diferencia generacional.
Otro punto que destacan las deportistas chilenas es que en las últimas elecciones menos del 50 por ciento concurrió a votar, una situación que beneficia al gobierno del hoy presidente Sebastián Piñera. «Al no ir a las urnas, regalan el voto, entonces al gobierno le conviene. La mayoría de la gente está en desacuerdo con la gestión pero luego no van a votar, por eso hoy se reclama un cambio en la Constitución para que sea una democracia más directa», reflexiona Daniela, para quien las calles no se vaciarán ni por represión ni por cansancio. «La movilización va a seguir, la sociedad chilena se despertó y reaccionó y no se conforma con migajas. Quiere respuestas de fondo», dice alguien que forma parte de una nueva generación, de una generación sin miedo.