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Una sensibilidad expandida

VIOLINISTA PAMPEANO

Tobías Pignol se destaca con un instrumento poco habitual entre los adolescentes, el violín. Toca en dos orquestas infanto juveniles y en bandas de distintos estilos. «Muchos chicos llevan un artista adentro», aseguró.
«Electrónica, Charly García, Metallica, música clásica, rock nacional, folclore, jazz. El oído de Tobías se pasea por los distintos puentes que lo llevan hacia un viaje que siempre tiene nuevos puertos por descubrir, senderos por los que se conecta hacia una fuente desde donde se nutre su identidad como músico. Tobías Pignol tiene solo 17 años pero ya un largo recorrido como lo que es, un artista que no solo toca sino que también compone y escribe. Un músico a tiempo completo.
«Desde chiquito me decían que escuche de todo y variado. Todo lo que me gustaba lo fui incorporando y escuchando, todo lo que son armonías lindas para el oído lo escucho, siempre que sea interesante y no muy básica, que sea música que tenga algo para decir».
La invitación de su abuela Amanda a sumarse a una orquesta «para hacer alguna actividad», no hacía prever que en poco tiempo ese niño que se paseaba entre instrumentos de una sinfónica se transformaría en un adolescente con dedicación casi cien por ciento a la música. Específicamente el violín, un instrumento al que hace lucir cada vez que lo acomoda sobre su hombro y lo hace fluir en busca de la melodía perfecta.
«Mi abuela Amanda trabajaba en el Centro Cultural de Toay y ahí empezó la Orquesta Infanto Juvenil, así que le dijo a mi mamá que empezara, como para hacer algo. Dije que sí y me metí en las clases de violín, pero no me enganché tanto aunque sí con la Orquesta en general. Recién tres años después empecé de lleno con el violín y ahí sí ya me gustó mucho. Mi profe, Enzo Ludueña, fue clave porque me enseñó los secretos y lo más lindo que tiene ese instrumento, él siempre me insistió y yo me enganché».
Tobías cursa el último año del nuevo colegio secundario de Toay y además de la Orquesta que funciona en esa localidad también integra la Orquesta Infanto Juvenil de la Unidad Educativa 7, en Santa Rosa, y el grupo Zohar, junto a Roberto «Cachín» Palomeque en guitarra y Pablo Ardovino en percusión. También es convocado por distintos músicos o festivales, como un homenaje a Luis Alberto Spinetta que organizó Mario Figueroa, y ya planifica un futuro ligado a lo artístico. El año próximo armará las valijas para instalarse en Córdoba y seguir la carrera de Interpretación Musical, con orientación (por supuesto) en violín.
«Cuando era chico escuchaba música electrónica, después descubrí a Charly García y eso me llevó al rock nacional. También me enganché con Metallica y más tarde el jazz, aunque la música clásica siempre está presente. Esos géneros son los que más me gustan. Estuve en Sinapsis, una banda de rock, así que siempre he tratado de tomar lo mejor de cada género para formarme yo mismo como músico».
En los últimos años desde el Ministerio de Educación de la provincia se impulsa la expansión de las orquestas infanto juveniles, sobre todo en colegios de barrios periféricos donde chicos y chicas pueden encontrar una posibilidad de expresión, de compartir socialmente más allá del aula.
«Está buenísimo que se busque desarrollar las orquestas. La música es un lugar de contención y, como en cualquier disciplina, si la encarás bien no solo te ordena sino que te expande la mente. Está comprobado científicamente que la música mueve algunas cosas en el cerebro que ayudan a tener más concentración, por ejemplo, y a escuchar a tu compañero, a afinar el instrumento, a seguir al director. Al inicio, al menos, tampoco debe ser tan riguroso para que no te aburras, pero es muy positivo moverse en un ambiente cultural porque todo lo cultural siempre te hace bien. Y además hacés amistades, que es lo mejor».
Tobías suele andar con su violín a cuestas y siempre es una buena oportunidad para escucharlo, por eso se alegra cuando en el aula despierta el interés gracias a su sonido. «En el colegio a los chicos les llama la atención, cuando lo saco lo miran mucho y preguntan. Y casi siempre me piden que toque una chacarera, así que eso es una buena señal, está bueno que lo vinculen con ese género y no solo con la música
clásica».
¿Es difícil que las orquestas sean más populares entre los adolescentes?
«No tengo dudas de que hay muchos chicos que llevan un artista adentro, pero por ahí no saben que hay una orquesta en un colegio y que pueden participar, o al menos intentar engancharse, estoy convencido de que hay que hacerlo popular. La orquesta es así: en las primeras experiencias lleva un tiempo aprender el repertorio, por eso hacemos conciertos didácticos, para explicarles a los chicos, pero el secreto es descubrir que podés expresarte, que podés mostrar algo que tenés adentro».
Para Tobías se vienen nuevos desafíos y, al mismo tiempo, nuevas posibilidades. Otras voces y otros ámbitos. «Mi prioridad va a ser estudiar Música en Córdoba, y me interesa mucho Filosofía, me gusta leer y la idea es también ir por ese lado. Con el tiempo mi aspiración fue cambiando, en un tiempo surgió la idea de ser violinista profesional, solista, tocar con orquesta, todo eso, pero lo que quiero básicamente es seguir haciendo música, que la vida y las circunstancias me permitan hacerlo. Ese es el eje que me mueve».