Ni Una Menos

La segunda marcha Ni Una Menos tuvo una gran presencia de adolescentes, un reclamo que exige “basta de violencia” contra las mujeres y el cambio de paradigma en la cultura machista de la vida diaria.
Chiara Páez tenía 14 años cuando apareció muerta como consecuencia de golpes. Su cuerpo, que estaba enterrado, fue hallado el 11 de mayo de 2015 en el patio de la casa de quien era su novio, un chico de 16 años. La adolescente cursaba “un embarazo reciente”, según se determinó. El caso ocurrió en Rufino, una ciudad de 20 mil habitantes de Santa Fe, y ese crimen desató (el 3 de junio del año pasado) la marcha Ni Una Menos, cuando multitudes salieron a las calles de todo el país para reclamar contra los femicidios y la violencia de género.
“Hoy estamos acá porque un año después siguen los asesinatos, las violaciones y todo tipo de ataques contra las mujeres. Mucha gente dice que hacer marchas y salir a la calle no sirve, pero mucho peor es quedarte en tu casa y no hacer nada. Hay mujeres, chicas y chicos que todos los días sufren violencia y eso hay que frenarlo, es algo que no puede esperar”, dice Soraya, que tiene 16 años, estudia en el colegio Ciudad de Santa Rosa y llegó a la plaza San Martín junto a otras chicas del Club Leo Renoval para sumarse a la marcha.
Todas muestran pancartas, cartelitos o banderas con Ni Una Menos y Vivas nos queremos, las consignas que congregaron a miles en toda la Argentina el pasado viernes 3. “Nosotras vinimos el año pasado, cuando se hizo la primera marcha, y estamos ahora porque hay que concientizar y buscar un cambio en el pensamiento machista que nos afecta a todos”, afirmó Delfina (14), del colegio Arturo Illia, quien se sumó con sus amigas Valentina (14) del Manuel Belgrano y Florencia (14) del Polivalente de Arte. “La sociedad necesita cambiar, la violencia atraviesa a todas las clases sociales y cualquiera puede ser víctima de un acto violento”, agregó Valentina.
En Argentina, 286 mujeres fueron asesinadas entre el 1º de enero y el 31 de diciembre del año pasado y en los primeros tres meses del 2016 ya se cuentan 66 nuevas muertes, según la ONG La Casa del Encuentro. Cinco días antes de la segunda marcha de Ni Una Menos se supo del crimen de Micaela Rodríguez, de 12 años, en Bahía Blanca. Y la semana pasada el horror le tocó a un niño de 11 años, Mario Agustín Salto, quien padeció un asesinato espeluznante en Santiago del Estero.
“Acá tenemos que estar todos, los varones, las chicas y todos los que queremos que haya igualdad de derechos. Creo que hay que cambiar las condenas, tanto la judicial como la social, porque hoy la mirada hacia los comportamientos sigue siendo muy diferente. Por ejemplo si un chico está con varias chicas es un ganador, en cambio si una mujer hace lo mismo se la tilda de ‘fácil’, ‘rápida’ o lo que sea, entonces algo que no parece tan grave lleva después a justificar cosas peores”, opinó Mariano (16), uno de los tantos varones que se plegó al reclamo junto a sus compañeras del colegio Nueve de Julio, Lucía (16) y Micaela (17).
“Que quede claro que el feminismo no es un ataque contra los hombres sino una lucha por la igualdad de derechos, por el respeto. Hay muchos varones que no cambian por nada su machismo y ante cualquier situación sostienen que la culpa es de la mujer, pero las mujeres no somos un premio ni un trofeo para nadie”, sostuvo Soraya.
Andrea López, Sofía Viale, Carla Figueroa, Chiara, Micaela, Marita Verón, Erica Soriano, Melina Romero, Angeles Rawson, Diana Sacayán, Candela Rodríguez, Carolina Aló, Wanda Taddei, Lola Chomnalez, Lucila Yaconis, Marisel Zambrano. Algunos de los muchísimos nombres que causaron impacto mediático y social y hoy integran una larga y triste lista de niñas, adolescentes y jóvenes víctimas de muertes aberrantes.
“El peligro puede estar en cualquier lugar: en una red social, en la calle o con gente conocida. La clave es cambiar la conciencia y educar”, afirmó Valentina (16), del Normal, que junto a Zakie (16) del colegio de la Universidad, Mariana (16) y Milagros (16) (ambas del colegio Nueve de Julio) marcharon por la avenida San Martín hasta la Casa de Gobierno. Milagros (16) y Renata (15) estudian en el Domingo Savio y sumaron sus voces a la multitud que caminó firme ante la baja temperatura de un viernes sin sol.
“Disculpen las molestias, pero nos están matando”, “Este cuerpo es mío, no se daña, no se viola, no se mata”, “La cantidad de ropa que uso no determina el respeto que merezco” decían algunos de los carteles. “Tenemos casos en el colegio de chicas que las siguen en la calle, por ahí hombres grandes que no podés creer que hagan eso. Por eso hay que estar atentas y tener cuidado con el uso de perfiles falsos porque por ahí chateás con alguien que después te genera una situación desagradable”, advirtió Delfina en referencia al “grooming” o acoso cibernético que sufren niños, niñas y adolescentes.
“El patriarcado sigue vigente en nuestra cultura, en nuestra sociedad, es algo que lleva siglos, pero está claro que eso debe cambiar y el compromiso tiene que ser muy fuerte. Una marcha como Ni Una Menos es eso y mucho más, por eso salir a calle y reclamar es algo impostergable”, afirmó Soraya, una de las tantas que en sus manos sostenía una consigna imposible de no interpretar: ‘Vivas nos queremos’.

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