Alimentación sana en el colegio

En el Colegio Nacional de Santa Rosa pusieron en marcha un ‘recreo saludable’: en lugar de pan con fiambre y bizcochos de grasa se reparten frutas. “Es clave tener otros hábitos a la hora de comer”, dicen.
Argentina tiene la segunda tasa más alta de sobrepeso en menores de 5 años de toda América Latina y el Caribe, y los especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) expresaron su preocupación al respecto y alertaron sobre el aumento de esta problemática. En adolescentes de 13 a 15 años el sobrepeso subió un 17 por ciento en cinco años, al pasar del 25 % (2007) al 29 % (2012) según cifras oficiales, en coincidencia con las de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Nos sorprendió un poco la aceptación de la propuesta; la idea es generar un hábito distinto. Los argentinos en general nos alimentamos muy mal, no respetamos la variedad de comidas y por ahí al desayuno, que es lo más importante, es a lo que menos importancia se le da, es clave tener otros hábitos a la hora de comer”, dice Victoria (18 años) que elige de la canasta una manzana con el color rojo ideal.
Un informe publicado en julio de 2016 determinó que cuatro de cada diez niños y niñas de 13 años de La Pampa están excedidos de peso, lo cual sobrepasa los registros recientes para ese grupo de edad en otras regiones del país. Los datos surgieron de un relevamiento sobre 711 niños y niñas nacidos en 2001 en las 15 localidades pampeanas más pobladas. Y muestran que poco más del 26 % presentó sobrepeso y cerca del 14 %, obesidad. Las cifras fueron publicadas en “Archivos Argentinos de Pediatría” y del estudio también participaron especialistas del gobierno provincial, del Servicio de Pediatría del Hospital Gobernador Centeno de General Pico, de la UNLPam y del Conicet.
Frente a esa realidad, cambiar de hábitos, generar una nueva cultura alimenticia -sobre todo entre los más chicos- se impone como una tarea que no conviene demorar. Y en el Colegio Nacional de Santa Rosa pusieron manos a la obra: algunos días de la semana se reemplazó el clásico sándwich de pan y jamón y los bizcochitos de grasa por una fruta: manzana o banana.
“A la mañana te levantás y pasás de largo, entonces después te agarra un hambre voraz y comés cualquier cosa. Todos los expertos dicen que el desayuno es la comida más importante, la que debe ser más nutritiva para encarar el día de estudio, de trabajo, de práctica deportiva. Pero la costumbre argentina es no darle mucha bolilla: te tomás unos mates rapidito, un café y la vas pasando”, analizó Elías (17) sobre un hábito que, está claro, genera un desequilibrio alimentario en la dieta diaria.
Para Luca (18), la puesta en marcha del proyecto de frutas en lugar de harinas “es positivo” y fue bien adoptado por la mayoría. “El tema pasa por acostumbrarse, el pan tiene un componente adictivo. También es cierto que es más barato que la fruta, pero si se puede hacer el esfuerzo vale la pena porque en definitiva es ahorrarse plata en salud para más adelante”.
El exceso de peso en niños, niñas y adolescentes no solo compromete su estado de salud actual, sino también el futuro, ya que en la edad adulta el sobrepeso incrementa el riesgo de padecer afecciones coronarias, ataque cerebrovascular (ACV), aterosclerosis e hipertensión arterial. También acrecienta la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2, desequilibrios hormonales que en la mujer pueden afectar la fertilidad, trastornos como osteoartritis, y el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, como por ejemplo de endometrio, mama, colon, hígado y riñones.
“En las familias se sorprenden un poco porque cuando ellos iban a la escuela ni se planteaba esto de la fruta. Además está el clásico que en otros lugares probás cosas que en tu casa ni de casualidad, por eso todo es hábito y cuestión cultural”, aportó Victoria.
Los chicos y chicas fueron concientizados para que no arrojen las cáscaras -sobre todo de banana- en cualquier lugar, al tiempo que desde los distintos cursos se propuso acompañar la iniciativa con charlas de nutricionistas.
“Estaría bueno tener clases y charlas sobre alimentación saludable, también sobre cómo hacer una huerta. La manzana y la banana son las más clásicas y gustan a casi todos, además de que son las que más llenan, pero se pueden incorporar otras frutas”, expresó Leonel (14).
‘Margot’ Hermosilla es la directora del centenario colegio de la ciudad y brinda su apoyo para que en los dos recreos de algunas de las jornadas de clases los encargados de portería recorran las aulas con las canastas llenas de frutas.
“Trabajamos con los delegados de cada curso y se elabora un proyecto de alimentación saludable integral. Por eso también al kiosco queremos incorporarle algunas cosas saludables. Quizá no se toma real dimensión de lo que significa para la salud una buena alimentación, por eso es importante que desde las familias, en la medida de lo posible, también acompañen”, resaltó la directora antes de que suene el timbre y los pasillos se inunden de chicas y chicos con los rostros semitapados por el color rojo o el amarillo. Son protagonistas de un proyecto que, ante todo, apunta a un cambio cultural: el de cuidar la salud.