¿Qué ves cuando me ves?

Un grupo de adolescentes lleva adelante una campaña contra los talles de ropa que imponen las marcas, “una dictadura de la moda” que genera casos de anorexia, bulimia y baja autoestima frente al estereotipo social.
Estar delgada, ser musculoso, evitar “rollitos”, marcar las curvas, multiplicar abdominales. Para buena parte de la sociedad la imagen se impone, y no entrar dentro de esos cánones es un grave problema. ¿Qué hacer frente a esa realidad que, en gran parte, afecta a chicas y chicos?
Abril Corroinca tiene 16 años, estudia en el colegio de la Universidad y decidió hacer algo. Impulsó la campaña “Eres más que tu talla”, una movida social que apunta a desarmar el estereotipo de cuerpo perfecto que dictan los medios y las grandes marcas de ropa que, con una práctica naturalizada, generan adolescentes con problemas de bulimia, anorexia y desórdenes alimentarios.
“La idea de la campaña se me ocurrió porque un día estaba en Twitter y ahí soy seguidora de un grupo feminista de España. Les empecé a hablar y me comentaron sobre lo que estaban haciendo, no solo en ciudades españolas sino también en otros países como Chile y Colombia. Entonces me pareció bueno traerlo acá porque conozco muchas chicas que padecen bulimia o anorexia y sufren por la cultura de la imagen que se impone en la sociedad”, contó Abril.
Lo primero que hizo ella fue abrir un perfil en Facebook con el nombre de la campaña para sumar adherentes. Junto a Valentina Ríos Orozco (16), Ile Armitano (16), Noelia De Lavalle (15) y otras chicas, empezaron a juntarse para sumar voluntades, ideas y el dinero necesario para imprimir stickers y folletos que luego repartieron en negocios de ropa de Santa Rosa.
“Nos vamos a juntar con un psiquiatra para que nos explique bien las características de la anorexia y de la bulimia, también pensamos acercarnos a la Fundación Colibrí, que trabaja con adolescentes con esa problemática y la idea es ir a los colegios junto a especialistas como psicólogos y psiquiatras para dar charlas informativas y de concientización”, anticipó Abril.
La campaña nació en el País Vasco de España y luego se extendió a otras ciudades y países. Sus autores son jóvenes y adolescentes, tanto chicos como chicas, que están interconectados en las redes sociales y que decidieron seguir el ejemplo de iniciativas similares adoptadas para que las mujeres tomen conciencia y se liberen de los estereotipos de belleza que alimentan la industria textil y los medios de comunicación. “No eres un número, no dejes que tu talla te defina”, “Belleza es cada curva y rincón de tu cuerpo y mente”, “Qué guapa estás cuando te sientes tuya”, son algunas de las frases utilizadas en los adhesivos que se pegan en los negocios.
“El otro día fuimos a ver unos pantalones, y nos mostraban un talle 26 que es para una nena. Yo soy adolescente y ahora tengo que usar dos talles más porque subí tres kilos, entonces no estoy dentro de lo que espera la sociedad por mi figura ya que necesito talles más grandes. Lo que buscamos es que se tome conciencia de que no se puede hacer abuso de una talla. A mí no me afecta pero sí a otras que se sienten mal porque no les va el talle que supuestamente es para ellas”, aseguró Abril. “Son las mismas tiendas las que imponen una talla, entonces te preguntás si estás mal vos en la sociedad, y no es así, es la sociedad la que está mal”, agregó Valentina.
Las adolescentes están convencidas de que esos estereotipos son impuestos y multiplicados por los medios, sobre todo la televisión. “En programas como Showmatch, de (Marcelo) Tinelli, se hace un culto de eso, cuerpos masculinos y femeninos que se exhiben al detalle y cuyo mensaje es que si querés ser alguien o trascender tenés que ser de esa forma. Eso a mucha gente le influye porque dice: ‘estoy un poco rellenita y no entro dentro de los cánones de belleza’; crean esa imagen de mujer. Incluso en las publicidades, que siempre son todos delgados por más que te vendan una plancha o un escobillón”, apuntaron.
La cuestión del peso corporal genera padecimientos desde la infancia, con el acoso escolar que comienza en la escuela y recrudece en el secundario.
“Ya el simple hecho de que te digan gorda es agresivo, pasa desde la primaria, que le hacen bullying al nene o a la nena gorda. Yo tenía una compañera que era gordita y después nos enteramos de que sufría bulimia”, señaló Abril.
Esa dictadura de la moda no solo es sufrida por las chicas. “Esta situación no solo afecta a las mujeres sino también a los hombres. Hay un trastorno que se llama vigorexia y que los lleva a estar todo el tiempo en el gimnasio porque se obsesionan con un cuerpo marcado y musculoso y está claro que eso no es normal”, advirtió Valentina.
¿Cómo toman sus compañeros o amigos esta campaña, les dan respaldo?
“Hay de todo -dice Abril-. A muchos que no lo sufren no les importa, te dicen ‘si a mí no me pasa ¿para qué voy a ayudar?’. El tema es que a mí tampoco me pasa pero a mi alrededor sí pasa. No hay que ser tan egoísta, vivo en comunidad, vivo en una sociedad y me parece que hay que ayudar, aunque sea en lo más mínimo. Por ahí podés pegar un sticker o dejar de decir ‘mirá esa gorda’. Se puede tomar conciencia y ahí ya estás ayudando”.

El miedo a “engordar”
Un estudio publicado en abril pasado, realizado por la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba) en colegios secundarios, arrojó que casi un 30% de los adolescentes sufren algún tipo de desorden alimentario. El trabajo estadístico se realizó sobre 1.000 jóvenes de 19 escuelas secundarias de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y concluyó que el 28% de los jóvenes sufre desórdenes. La cifra creció respecto de 2015, cuando el mismo estudio había dado un 25%.
Según el trabajo de Aluba, el problema de bulimia y anorexia genera preocupación también en la población de adolescentes que presentan un patrón normal de alimentación. Entre las encuestadas, un 55,64% de las mujeres manifestaron que les “atemoriza” ser gordas, mientras que un 55,08 por ciento confesó “pensar en la comida, cuándo comerá y cómo lo comerá”. Además, un 40,65% dijo que se sentiría mejor “si fuese más delgada” y un 33,44% aseguró verse “gorda” aunque los demás afirmen que se ve normal o con bajo peso. Entre los hombres las cifras son menores, pero también significativas: 35,44% indicó que le “atemoriza la posibilidad de subir de peso”.

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