Un chico en dos ruedas

Tomás Pino tiene 13 años y se destaca gracias a su velocidad y destreza en las pistas del motocross pampeano. Sueña con llegar al circuito mundial y codearse con los mejores de su categoría.
Por su contextura física y su cara de nene cualquiera puede asegurar que no tiene más de 8 o 9 años, pero tiene algunos más, es un preadolescente que va al colegio Provincia de La Pampa, juega al rugby, se junta con amigos. Y que cuando se sube sobre dos ruedas, es otro. Se transforma y acelera, salta, vuela. El barro salpica sin control y Tomás no afloja, lo único que lo detiene es la bandera final que le marca un nuevo triunfo en el motocross pampeano.
Tomás Pino vive con su familia en el Plan 5000 de Santa Rosa y allí atesora todos sus trofeos, medallas y distinciones de una trayectoria que ya tiene cinco años. “Es un experimentado podríamos decir. Que haya empezado tan de chico le da una ventaja muy grande, está bien formado”, describe Marcelo, el papá que apoya desde chico, al igual que mamá Viviana, la pasión que su hijo siente por los fierros, las acrobacias y la velocidad.
“Arranqué a los 8 años, yo antes corría en bici, en el BMX, y llegué a participar en el Argentino de Bicicross. A mí igual siempre me gustaron las motos, así que una vez en Río Cuarto mi papá me dio el gusto y me compró una motito. Ya a los 5 años andaba en un cuatriciclo de dos tiempos, pero me la pasaba viendo videos de motos así que cuando tuve la primera no paré más”, detalla Tomás sobre una trayectoria que aceleró siempre en busca de más.
“Cuando empezó a andar un día lo vio Cristian Basualdo, que es mecánico y siempre está con el tema de las motos, y me dijo: ‘este enano anda re bien, está para competir’, así que en poco tiempo fuimos a Catriló y ahí arrancamos a andar en la primer carrera. Y de la nada le sacó una vuelta a los otros pibes, ya ahí dio una pauta de podía andar bien”, recordó Marcelo.
Tomás fue el ganador, hace 10 días, en su categoría en la tercera fecha del Campeonato Pampeano de Motocross que se disputó en el circuito Calolo Ranch de Santa Rosa. En 2015 ya se consagró campeón. Pese a que corría con una moto de 85 c.c. se destacó frente a chicos más grandes gracias a su destreza en el manejo.
“Cuando tenía 9 o 10 años corría contra chicos de 15 y 16. El año pasado competí contra motos de hasta 250 c.c. y pude hacer podio pese a que yo estaba con la de 85 c.c.”, dice casi con inocencia Tomás como si no tratase de algo poco usual cuando se trata de medir capacidad en una disciplina deportiva. “Lo hace todo de corajudo, no tiene problemas, siempre fue de ir para adelante y si se cae en la pista levanta la moto y sale con todo a recuperar el tiempo que perdió”, agrega Marcelo.
¿Y qué te gustaría lograr, cuál es tu sueño con el motocross?
“Me gustaría correr en el circuito mundial, ahí donde están los mejores. Creo que podría competir fuera de La Pampa, lo que pasa es que cada carrera significa mucha plata, pero sin dudas quisiera correr en el Argentino de Motocross y de ahí saltar al Mundial”.
Para Tomás el camino a seguir es del múltiple campeón Sebastián Sánchez, admirado por sus grandes hazañas a nivel nacional e internacional. El “Pampeano Volador”, como se lo conoce, es el referente que también le acerca consejos y secretos a la hora de manejar.
“Sebastián siempre habla conmigo y me enseña muchas cosas, eso está re bueno porque a mí me sirve un montón que alguien como él, que es re consagrado y ganó todo, me diga cosas que yo no sé y que son re importantes. Me encantaría lograr todo lo que hizo Seba”.
Otro chico pampeano que se destaca es Joaquín Allivellatore, el adolescente de Eduardo Castex que en 2017 y con solo 13 años se fue a Europa para competir en las categorías menores del Moto GP, la gran “vedette” del motociclismo de pista.
“Me hablaron de la posibilidad de que Tomás vaya a España porque le ven muchas condiciones, pero a él le gusta el motocross, no le interesa mucho el moticiclismo de ruta, así que eso quedará como una posibilidad, quizá más adelante, nunca se sabe”, señala Marcelo sobre las infinitas posibilidades que el talento de su hijo puede tener al proyectar el futuro.
¿Y qué te dicen tus amigos y compañeros de colegio cuando les contás lo que hacés?
“Se sorprenden, y los profesores también. Me preguntan mucho y quieren saber cómo son las carreras, a qué velocidad andamos y esas cosas. Está bueno que se interesen porque el motocross es re lindo para ver”.
El Campeonato Pampeano, además de Santa Rosa, se disputa en circuitos de Trenque Lauquen y Parera. Allí es donde Tomás demuestra sus cualidades y supera, incluso, a pilotos que tuvieron experiencias en Estados Unidos. Y que, también, tienen un físico más desarrollado.
“Para largar usa unos taquitos porque si no no llega, antes los usaba para correr también, pero ya creció un poco y ahora solo para largar porque se siente más seguro”, revela Marcelo sobre ese pequeño que cuando se sube a la moto, se transforma en gigante.
“Yo quiero seguir aprendiendo y sumar más experiencia, es lo que más me gusta y ojalá un día pueda dar el salto al Argentino porque ya ahí te medís con los mejores. Digamos que ganas, me sobran”, sonríe Tomás sobre un sueño que avanza a los saltos y entre el barro pero siempre firme sobre dos ruedas.