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Un deporte que crece

Un grupo de chicos y chicas practica esgrima, un deporte cargado de historia y que busca crecer en la provincia. En el club Penales de Santa Rosa, el arte de atacar y defenderse mantiene su esencia y entretiene a niños y adolescentes.
En todos los libros de historia argentina que se estudian en los colegios sus nombres tienen lugares destacados. Y en las calles de cualquier ciudad o pueblo ocupan espacios preponderantes. Juan Manuel de Rosas, Marcelo T. de Alvear, Hipólito Yrigoyen, Carlos Pellegrini, Lisandro de la Torre. Todos tienen su lugar en el recorrido político del país y hay algo más que los unifica: practicaban una de las disciplinas claves del deporte olímpico, la esgrima.
«Yo estaba en una colonia de vacaciones y fueron a hacer una exhibición. Me gustó mucho, los trajes, los cascos, el florete. Me atrajo el combate entre dos personas. Así que le dije a mis papás que quería empezar esgrima y me re enganché», cuenta Iñaki, que a sus 8 años da los primeros pasos en una disciplina que es uno de los cinco deportes olímpicos originales.
De la mano de Zurbén del Sol, un cubano que llegó a la provincia hace unos años y puso todo su esfuerzo en enseñar y difundir una actividad que lo apasiona, la esgrima tiene su lugar en el Club Deportivo Penales de Santa Rosa, la entidad de Villa Alonso (en la calle Pueyrredón) que brinda clases para niños, adolescentes y adultos.
«En Cuba todas las provincias practican la esgrima a nivel de escuela deportiva, es un deporte muy difundido. A mí me gustó el desafío de poder hacerlo en La Pampa y estamos en crecimiento. El próximo sábado tenemos un encuentro con la escuela de General Pico, que lleva adelante Alfredo Gatino desde hace bastante tiempo», describió Del Sol.
La esgrima es un deporte derivado de los duelos de caballeros. Mezcla de arte, deporte e intuición, se trata de una disciplina que se practica en tres modalidades (florete, espada y sable) y que, pese a sus comienzos violentos, hoy es sumamente segura. Hay estrictas medidas de protección, como los trajes que deben estar hechos de kevlar -el mismo material que se usa para fabricar chalecos antibalas-. También mejoraron las armas: son templadas de una manera especial que hace que cuando se quiebran no tengan filo.
«Nosotros somos chicos así que practicamos con armas de plástico, cuando seamos más grandes vamos a poder usar los sables de acero. Es re entretenido y aprendés a manejar tu cuerpo y tu concentración», apuntó Gerónimo (8), otro de los chicos que integran el grupo con edades que van hasta los 16 años.
«Hace años que buscaba este deporte, siempre me gustaron los movimientos, la actitud que tenés que tener, es muy llamativo todo. Actitud, estrategias, intuición; hay muchas cosas que ponés en juego y eso te incentiva. A mí me gusta mucho y me gustaría que la esgrima crezca porque así vamos a poder mejorar», resalta Ainara (15), que junto a Lucas (16) son los más experimentados y quienes proyectan salir a competir en otras provincias.
La esgrima fue incluida en todas las ediciones de los Juegos Olímpicos, desde 1896 hasta ahora. El desempeño argentino en este deporte ha sido bueno históricamente, con un bronce olímpico en 1928 y múltiples campeones panamericanos. Hoy tiene un renacimiento, sobre todo en las provincias donde muchos chicos y chicas se acercan a practicarlo.
«Cuando lo comento entre mis amigas y amigos o en el colegio les llama la atención, pero cuesta que se interesen. Yo creo que hay que probar porque es algo que tenés que practicar para saber lo que es. Ponerte el traje, prepararte para el combate, es toda una ceremonia muy linda que te lleva al momento del enfrentamiento, son movimientos precisos tanto para atacar como para defender», explicó Ainara.
Gianna tiene 11 años y es otra de las chicas que se acercó a Penales para iniciarse en un deporte donde las mujeres también tienen un lugar destacado. «Siempre quise hacer esgrima, lo vi en la tele y me enganchó, me gusta aprender y poder compartir con los chicos porque nos llevamos bien y nos divertimos».
Para Zurbén, las ganas y la actitud a la hora de entrenar son claves para lograr avances. «Mi idea es que no sea solo algo recreativo, sino que vayan incorporando la posibilidad de competir, de mejorar cada uno. Lo importante es que tengan deseo de progresar porque esa es la forma en que también se dará el crecimiento de la disciplina en La Pampa».
Ainara coincide con esa premisa, porque ella busca «tener una evolución en lo personal, y también que crezca este deporte porque aunque tiene mucha historia acá es nuevo y muchos no lo conocen. Por suerte en Penales hay muchos papás y mamás que trabajan y colaboran para que podamos tener los trajes y todo lo que se necesita».
Desde su origen en la Europa medieval, cuando los duelos sangrientos servían para dirimir diferencias, la esgrima ha recorrido un largo camino. Rodeada de mística y de valores caballerescos, hoy busca renacer de la mano de los más chicos y en Penales tiene su lugar. Porque como dice Ainara, «está bueno abrir la cabeza por fuera de los deportes más populares y conocidos y acercarse a hacer algo que te entretiene, te educa y te desafía a mejorarte».