Un grupo de jóvenes ayuda a los más necesitados

Un grupo de jóvenes universitarios se moviliza por lo que no muchos hacen: dar ayuda. Salen por la noche a llevar comida a los más necesitados o van a escuelas carenciadas para una pesquisa visual.
Jonas se pone un vasito de plástico en uno de sus ojos y nombra sin problemas la P, la N, el 5 y el 8. Pasa el vaso a su otro ojo y repite el mecanismo. Recibe el aprobado y tras dejar sus datos vuelve al aula con unos caramelos y un beso. Pasan Aixa, Tiago, Zacarías, Luna y decenas de chicos y chicas de la Escuela 95 de Santa Rosa, el lugar elegido por el Club Leo Pampero Universitario para realizar una pesquisa visual. En el procedimiento se verifica si hay problemas con la vista y si es necesario recetar anteojos para, posteriormente, costear el gasto.
Con planilla y lapicera en mano Macarena toma nota y Rodrigo entrega los caramelos. Ambos llegaron temprano y esperan hasta que el último alumno de la escuela pase por el improvisado consultorio y mire la pantalla con letras y números de distintos tamaños, una tarea solidaria que “forma parte de la rutina. Ayudar no es un trabajo, es una satisfacción”.
“El club Pampero está compuesto por chicos y chicas desde los 17 años. Somos estudiantes universitarios y hacemos distintos tipos de obras de servicio. En el caso de la pesquisa se hace en escuelas periféricas o en situaciones carenciadas porque muchos chicos por ahí no tienen acceso a un estudio”, explicó Macarena, de 20 años y presidenta del Club, sobre la campaña realizada en la Escuela 95 de Villa Elisa que fue llevada adelante junto a Miguel Davini y Cristian Moslares, de una óptica céntrica de la ciudad e integrantes del Club de Leones.
Macarena estudia Gastronomía y Rodrigo (21), vicepresidente de Pampero, cursa la carrera de Comunicación Social en la UNLPam. Carolina (21) y Matías (22) estudian Abogacía y Giselle (26) trabaja. Junto a otros jóvenes se reúnen los viernes -cada 15 días- por la noche en el club de Leones (en Larrea y Castex) y planifican las actividades que siempre giran sobre un objetivo: dar una mano al que lo necesita.
“Hace unos días nos juntamos para cocinar unos fideos con tuco. Salimos a la noche y los repartimos a quienes se encontraban en situación de calle, a los chicos que trabajan en la terminal cargando las valijas y a quienes trabajan en el turno noche como es el caso de los barrenderos”, resaltó Rodrigo sobre una realidad que muchos no ven o no quieren ver.
“En Santa Rosa hay mucha gente que necesita ayuda y muchos no lo ven como una prioridad. Para mí, ayudar al otro es un estilo de vida pero a nosotros nos frena un poco la falta de voluntarios. Si bien se acercan, no hay tanta constancia y permanencia, porque si hay cien nenes que me esperan para que les dé una ayuda hay que tomarlo con responsabilidad. Hay como una falta de interés y falta de compromiso en la comunidad en general, no solo en los jóvenes”, advirtió Macarena.
“Hay mucha gente que se resiste a admitir que hay pobreza en Santa Rosa, y sí hay pobreza -no lo decimos nosotros como una revelación- solo hay que abrir un poco más los ojos y mirar lo que pasa más allá. Hay gente muy humilde, muy pobre, muy necesitada”, agregó sobre una realidad que golpea a diario.
Y esa necesidad no solo es material o económica. “Hay nenes que te demuestran falta de afecto, y eso te moviliza mucho, porque con solo un gesto podés demostrarle otra cosa”, resaltó Rodrigo.
Desde el Club Pampero también prestan su colaboración en distintos merenderos y en el comedor solidario que lleva adelante Mario de la Torre. Y el mismo día que se hizo la pesquisa visual en la Escuela 95 los chicos y chicas fueron por la tarde a la sede del Centro de Formación Laboral Integrada (Cefli) para compartir momentos con quienes allí asisten, en Zona Norte.
“Al Centro concurren personas con algún tipo de discapacidad o con otras necesidades y allí les ayudamos a aprender y tener sus propias actividades. Si lo pensás un poquito es tomarte un rato de tu tiempo y te aseguro que brindarte de esa manera te reconforta mucho más de lo que te demanda”, señaló Macarena con la clara intención de sumar a otros y otras al Club que se formó hace tres años.
La Residencia Solidaria que el Club de Leones abrió en 2010 es otro de los lugares que recibe la colaboración de los chicos y chicas del Pampero. “Es un centro de hospedaje para aquellas personas de bajos recursos que deben trasladarse a Santa Rosa por algún problema de salud de un familiar internado en el hospital Lucio Molas. Tienen la chance de quedarse ahí si no pueden pagar un hotel, así que nosotros también ayudamos a mantener el lugar y ofrecer lo que se necesita”, explicó Rodrigo.
¿Cómo los reciben los nenes cuándo van a una escuela?
“Es muy lindo lo que pasa -describió Macarena-, algunos son tímidos al principio porque les tomamos los datos, pero después re bien porque se van contentos sabiendo que van a tener sus anteojos para no forzar la vista. Y muchos porque ven que les damos algo más que un caramelo, que es el afecto”.

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