Una mirada sin vendas

El consumo de drogas en la adolescencia es una preocupación permanente, y son ellos los que encienden las alarmas. "El colegio, el Estado o los amigos pueden ayudar, pero la clave está en la casa", aseguró Lucía.
Hay drogas en todos lados". "Es re fácil conseguirlas". "Si consumís pasás a ser el popular, el que la tiene clara"."Si en tu casa no te ponen límites, empiezan los problemas". Las frases van apareciendo sin necesidad de preguntas. Muchas de las reflexiones e ideas son repetidas y se conocen de antemano, pero si hay algo en lo que coinciden es en que "todo empieza por casa".
Sin caer en un falso moralismo o posturas hipócritas, los adolescentes reconocen un problema que los rodea, que lo tienen cerca y que, directa o indirectamente, los afecta. "Acá en el colegio hay chicos que consumen, en algunos casos ya son adictos, y no es que los señales o los apartes, pero muchos tienen un problema grave y no quieren o no pueden encontrar la salida", afirmó Victoria (13 años), una de las chicas del grupo de alumnos del colegio Arturo Illia de Santa Rosa que se sumó a una charla y debate abierto sobre el consumo de drogas en la adolescencia.
Hace unos días la Policía provincial incautó 38 gramos de marihuana, 8 gramos de cocaína y una pastilla de éxtasis en un micro que iba a Bariloche con estudiantes de dos colegios privados de Santa Rosa. La Justicia autorizó a que el joven que se responsabilizó de la carga siga viaje con el contingente porque para la jueza federal interviniente esa cantidad se encuadra en "consumo personal".
"En los colegios privados o de clases altas se consume droga, solo que más cara y seguramente con otra cobertura porque muchos son ‘hijos de’. En las clases más bajas se consume lo más barato y lo que se puede, pero siempre son los que caen con la policía porque están más desamparados, pero el problema está en todos lados, depende de cómo reacciona cada familia y las posibilidades que tiene", indicó Tobías.
"Más allá de la clase social en cualquier colegio encontrás chicos que consumen, y me parece que en la mayoría lo que se ve es la falta de apoyo, de contención o de cariño de los padres. Un chico que se droga, básicamente, lo hace para llamar la atención. Desde el colegio o el gobierno no es mucho lo que se puede hacer si lo que falla es la casa, aunque también hay casos en que, por más ayuda que le acerques, el propio chico o chica no quiere salir de ese estado", agregó Lucía (18).
Más allá de las situaciones familiares, hay causas universales que se repiten con las distintas generaciones de adolescentes: la rebeldía, la curiosidad, la necesidad de "pertenecer"o la urgencia de evadirse de problemas que agobian.
"Uno piensa que probando un poco de droga, solo por curiosidad, no te hace daño -opinó Delfina (13)-, pero el problema es a largo plazo, porque por ahí sin darte cuenta pasás a consumir más seguido y después no podés salir".
"También con la droga o el alcohol te desinhibís y te da pertenencia a un grupo, podés conseguir chicas, dejás de ser el antipopular y sos el popular, lográs muchos ‘Me Gusta’ en las redes sociales. Muchas veces hay que tener una personalidad fuerte para decir que no, y muchos no pueden", resaltó Agustín.
Otra causa señalada como puerta hacia el consumo es la soledad, el sentirse abandonado. La ausencia permanente de los padres por motivos de trabajo, viaje o separación, puede generar un vacío inmenso, y de ahí que busquen llamar su atención consumiendo estupefacientes.
"Muchas veces los adolescentes no recurren a sus padres para hablar, y los padres no hacen nada para generar ese diálogo. Solo no quieren ponerse en contra de los hijos, no quieren contradecirlos, pero esa es la posición más cómoda y así los adolescentes los manejan como quieren", dijo Lucía.
"Está claro que hay mucha falta de límites. Los padres no toman conciencia de lo que hacen los hijos. Si hoy tu hijo publica en el Facebook una foto de perfil fumando un porro, vos como padre me parece que te tenés que sentar y hablar en serio, preocuparte por lo que le pasa", destacó Sofía (15).
Los chicos y chicas coinciden en que se pueden hacer campañas de prevención, agregar más controles en las calles o dar más intervención a docentes y autoridades educativas, pero insisten en la cadena de responsabilidades.
"Primero, la familia tiene que hacerse cargo y no delegar. El colegio no puede ocuparse de una cuestión tan seria como un adicto; sí puede ayudar, pero la prioridad son los padres. Hoy hay otros tipos de drogas; siempre se sabía de la marihuana y la cocaína, pero ahora hay éxtasis, pastillas. Hay acceso a comprar drogas en cualquier lugar. Y también tiene mucho de moda, para muchos drogarse es ser ‘cool’ o tener onda", afirmó Tobías.
¿Qué otras ideas les parece que pueden aportar para paliar la problemática?
"Creo que una buena respuesta sería apostar por políticas deportivas más fuertes. Si vos hacés un deporte y el sábado competís, te vas a cuidar, vas a querer rendir y estar en buen estado", propuso Tobías. "Además te mantenés ocupado, porque si estás todo el día sin hacer nada o sin un incentivo es más probable que busques una droga para evadirte o para hacer algo", añadió Victoria.
El debate siguió más allá de la charla. Hubo cruces de opiniones y distintas posturas. Pero también muchas coincidencias, y una de ellas fue la de "mirar hacia adentro", en la casa de cada uno, donde los adolescentes piden un oído y una mirada.