miércoles, 13 noviembre 2019
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Ya no estudiaban pero volvieron y llegaron a la «Expocytar»

Tres jóvenes que habían abandonado el secundario para trabajar retomaron el estudio y se sumaron a un club de ciencias: desde Tucumán llegaron a Santa Rosa para la «Expocytar» y presentaron sus jabones ecológicos.
Sebastián termina su larga jornada como albañil a las 5 de la tarde y en el rato que le queda para volver a su casa apura unos mates, algo de descanso y un espacio para leer los apuntes y las fotocopias. El horario para entrar al colegio nocturno no da mucho lugar para el esparcimiento y los ladrillos, la espátula, la cal o el martillo le dejan lugar a las lapiceras, los verbos o la tabla periódica. Y a la ciencia, un incentivo que descubrió a sus 27 años y que le abrió las puertas a un mundo donde tiene todo por descubrir y experimentar. Por aprender.
Sebastián Reynoso es de la ciudad de Tucumán y llegó por primera vez a Santa Rosa no para trabajar en una construcción sino para compartir su proyecto científico en una nueva edición de la «Expocytar», el encuentro que cada año tienen los clubes de ciencias del país, y también del exterior, en el SUM «Andrea López» del barrio Plan 5000 de la capital pampeana.
«Había hecho unos meses de primer año del secundario y tuve que dejar a los 14 porque no me quedó otra que salir a laburar. Y la salida que encontré fue la albañilería. Siempre me quedó dando vueltas la idea de seguir en el colegio pero no creía que iba a poder, hasta que me decidí y descubrí que no es tarde, que tengo otra oportunidad para aprender y salir adelante. Gracias al trabajo que hicimos con la elaboración de jabones, llegamos a la Expocytar y es una experiencia espectacular», contó Sebastián (27), que junto a Elio Brandán(23) y Miguel Baltasar (20) presentaron un stand en el que mostraron y explicaron su proyecto que mezcla el cuidado del medioambiente y el emprendedurismo económico.
«Nuestro proyecto fue apuntado a abordar un emprendimiento económico para producir, mediante el reciclado y a través de diversos métodos de elaboración, jabón de tocador y papel. En nuestro caso nos enfocamos en el jabón y otro grupo en el papel. La idea es concientizar y que a la vez ayude a la economía del hogar porque nuestra elaboración es a partir del aceite usado. En la escuela se tira mucho aceite entonces a partir de eso hablamos con nuestra profesora Natalia Varela y nos contó que, por ejemplo, un litro de aceite contamina 50 mil litros de agua y eso mata muchas especies vegetales y animales que viven en ambientes acuáticos», detallaron los jóvenes.
El desarrollo del proyecto les permitió alcanzar la calificación para viajar a la Expocytar y ellos no desaprovecharon la oportunidad. «Estudiamos toda la historia del jabón, los químicos, la grasa animal, el proyecto nos gustó mucho y queremos seguir averiguando y reciclando cosas que contaminan el ambiente. Esto nos permitió tener otra visión de lo que tenemos que cuidar entre todos. Hoy por ejemplo vimos unos papelitos en el piso y enseguida agarramos una escoba y los barrimos, eso antes ni lo teníamos en cuenta», resaltó Miguel sobre la propia concientización.
Elio trabaja en la hojalatería, una tarea ardua en techos de casas u otras construcciones bajo el sol impiadoso o el frío hasta los huesos. En el colegio encontró otro camino y la posibilidad de buscar una nueva perspectiva para su vida.
«En el proyecto que trabajamos nos basamos en las tres ‘R’: reducir, reutilizar y reciclar, a partir de eso aprendimos un montón de cosas sobre el medioambiente y en mi caso particular pude tener otra visión para hacer otras cosas. El trabajo que yo hago es duro y me gustaría hacer algo distinto, abrirme hacia otras posibilidades para poder crecer».
Para Sebastián también la chance de abrir nuevas puertas lo incentiva a querer saber y aprender. «Quiero seguir progresando y aprender cosas. Me enganchó mucho volver al colegio, quiero seguir participando en proyectos de este tipo, te incentiva a conocer e investigar. Haber viajado a La Pampa nos dio un impulso impresionante, además nos hicieron sentir muy cómodos y nos gustó mucho conocer Santa Rosa. Y sabemos que en la Expocytar podés calificar para después viajar a México o Brasil como ha pasado con otros grupos».
Sergio Reinadas es profesor de Matemática del colegio de la capital tucumana y viajó con el grupo para que los jóvenes puedan vivir su propia experiencia fuera del establecimiento educativo. «Es importante que los chicos se sientan valorados a partir de lo que generan, salir del ámbito escolar y que ellos se encarguen de contar, mostrar, explicar el trabajo que hicieron, porque eso produce un ida y vuelta muy importante que los impulsa a seguir con más ganas».
«Hay días que estás fusilado del cansancio, todo sucio, con hambre, y es difícil sacar ganas para ir a estudiar hasta la noche sabiendo que al poco tiempo ya vas a tener el despertador sonando, pero si tenés este incentivo de hacer cosas vos mismo y poder mostrarlas en otro lugar todo cambia. Estás trabajando pero pensando en lo que vas a hacer en el laboratorio y pensando en un viaje para compartir con chicos de todo el país, así que así todo se hace más fácil», resumió Sebastián sobre una experiencia que tuvo el impulso de la ciencia y las ganas de la segunda oportunidad.