Inicio AUDIO Pampeana que promueve la Ley de Etiquetado Frontal confía en su aprobación

Pampeana que promueve la Ley de Etiquetado Frontal confía en su aprobación

«No hay que perder las esperanzas de que este proyecto pueda tratarse ante del 30 de noviembre», manifestó Gisel Anahí González, la nutricionista pampeana designada por la Federación Argentina de Graduados de Nutrición (Fagran) para integrar el equipo de profesionales que promueve la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos y Bebidas Destinadas al Consumo Humano. Esta iniciativa perdería su estado parlamentario en dos meses, a pesar de que ya había conseguido media sanción en el Senado.
«Si bien no pudo reunirse el quórum para sesionar, confiamos en que pueda convocarse a una nueva sesión para tratarlo durante las próximas semanas», agregó. Aunque eligió no opinar sobre las causas que provocaron el fracaso de la sesión, Gisel reconoció que «existen diferencias y conflictos entre partidos políticos y también intereses económicos en juego que provocan presiones y lobbys», pero advirtió que la Fagran «pretende separarse de esos planteos y apuntar exclusivamente al objetivo de esta ley: generar información de fácil acceso a consumidores y proteger la salud de la comunidad».
Fagran se hizo presente el martes en la Cámara de Diputados junto con otras organizaciones promotoras del proyecto que obliga a «imprimir octógonos negros sobre paquetes y envases de alimentos procesados y ultraprocesados con exceso de azúcares, sodio, grasas (totales y saturadas) y calorías». Gisel contó que «ante la falta de quórum se convocó a una reunión con los presidentes de bloque para evaluar estrategias apuntadas a difundir la importancia de tratar este proyecto, que cuenta con una amplia aceptación social» y reiteró que «no perdemos la esperanza de volver al Congreso antes de las elecciones».

«Una gran oportunidad».
La pampeana también recordó que entre los múltiples apoyos destinados a impulsar este proyecto fue presentada una carta «con más de 450 firmas universidades, organismos e instituciones» y advirtió que este trabajo se enfocó exclusivamente en «la protección de la salud» y está «libre de conflictos de interés, sin vinculaciones políticas extrañas y apoyado en evidencia científica». Por eso reclamó que «los representantes del pueblo se sienten a cumplir sus funciones y tomen conciencia de que están perdiendo una gran oportunidad de aprobar una ley destinada a proteger la salud de la población».
Además de obligar a rotular con octógonos negros los excesos de azúcares, sodio, grasas y calorías, esta ley regularía también la publicidad, prohibiendo su ingreso a las escuelas y restringiendo la promoción de espectáculos y actividades destinadas a niños y niñas. «El proyecto pretende generar entornos saludables, especialmente para las infancias. En los últimos años cambió mucho el abordaje de la malnutrición: antes se asimilaba el exceso de peso a una conducta individual, victimizando a la persona. Pero el niño que ingresa a un kiosco comprará golosinas porque el entorno lo estimula. La idea es eliminar entornos obesogénicos, con gran disponibilidad de alimentos ultraprocesados, muchas veces disfrazados de saludables, como lácteos o cereales», aclaró Gisel.

«Poco saludables».
La iniciativa de Fagran se asienta sobre el perfil de nutrientes aprobado por la OPS (Organización Panamericana de la Salud) que ya sirvió de base a una ley similar en México. «Las góndolas de hipermercados exhiben muchos artículos y los usuarios apenas destinan siete segundos a elegir entre uno y otro. Alimentos considerados saludables, como postres lácteos, galletitas con cereales o bebidas light, llevarían más sellos de lo que imaginamos: se disfrazan como nutritivos, pero cuanto más procesados, menos saludables. Los cereales azucarados con esta ley tendrían octógonos negros y no podrían venderse a escuelas ni llevar imágenes como la del Tigre», agregó. La ley también obligaría a identificar con señales de alerta los alimentos que contienen edulcorantes o cafeína no recomendables para niños.
Aunque los profesionales involucrados siempre evitan referirse a marcas o empresas para evitar conflictos, durante el paso del proyecto por los despachos del Congreso se hizo visible que quienes más presión ejercen contra la ley son los poderosos gigantes lácteos, cuyos yogures y postres no resultarían tan sanos como los pintan. Y también hay un fuerte lobby de empresas preocupadas porque sus chocolates no pierdan la «sorpresita». Lo que no parece preocuparles en lo más mínimo es que sus alimentos, destinados principalmente a los niños, afectan la salud.

 

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EL AIRE DE LA MAÑANA (RADIO NOTICIAS 99.5).