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Abortar en Latinoamérica

La situación actual de las mujeres que quieren abortar en Latinoamérica es cuando menos compleja, en muchos casos es algo que está restringido y en otros, directamente prohibido, cuando digo prohibido quiero decir también que es punible.

Javier Diz Casal *

Dándole vueltas veo que no salimos de esa concepción de la mujer como un objeto, siempre algo que está sometido a una toma de decisiones externa. Tratamos de agarrarnos a un sentimiento de identidad racional, pero todo está inundado de simbolismos, de creencias que no pueden ser sostenidas por todas las personas que forman los grupos y sociedades. A colación de la propuesta del próximo número de la Revista Imaginación o barbarie: “América Latina en llamas: malestar social, movilizaciones, estallidos sociales”, me gustaría indicar que este punto de inflexión parece estar impactando en regiones de todo el globo, como si de la configuración inicial del siglo XXI se tratase.

En Europa nos asola la ola del neofascismo, ya solamente en dos países de la Unión Europea (UE) no hay agrupaciones políticas de extrema derecha, respecto a los grupos de extrema izquierda, por así decirlo, si se entiende mejor: anticapitalistas, nunca han sido demasiado representativos y sostienen una buena labor de contrapeso en un panorama político neoliberal generalizado.

Acá mismo, en España, el partido político de extrema derecha: Vox, está enfangando todo el contexto político a base de falsas noticias y discurso de odio hacia políticas en favor de la libertad, la igualdad y la integración. El comportamiento de los gobiernos de la UE es más que deleznable respecto a los derechos de las personas migrantes y refugiadas de oriente medio; estos días, el Gobierno turco ha abierto las puertas a los refugiados sirios que intentan acceder a Grecia, una vez en frontera ambos bandos los presionan para que vayan al terreno contrario con gases lacrimógenos.

Rusia, EE.UU.,China.

En Rusia, Putin está pretendiendo modificar la constitución, lo anunció este pasado 15 de enero, todo lo planteado supura intención reaccionaria. Elementos atinentes a la diversidad serán desamparados constitucionalmente, la posibilidad de que personas del mismo sexo se casen será solamente una sombra de lo que podría ser, la familia será considerada como tal siempre que se trate de una concepción tradicional de esta y Dios estará protegido constitucionalmente, esto último hasta resulta irreverente, casi cómico sino fuese por las implicaciones.

En China se sigue ejerciendo la violencia de estado y reprimiendo enormemente a su población disidente, las desapariciones forzosas dan paso a detenciones secretas sin ningún tipo de reparo a los Derechos Humanos. La pena de muerte sigue campando a sus anchas como medida punitiva. En el último decenio, 2018 fue el año con menos ejecuciones: 690. EE.UU. está gobernado por Donald Trump. El continente africano sigue sumido en una espiral de desesperación, necesidad e interminables conflictos bélicos avivados por la explotación de sus recursos por potencias extranjeras.

Los fundamentalismos religiosos y raciales espolean nuestros miedos acrecentando nuestros odios, estamos preocupados por el virus Corona, pero 8.500 niños mueren al día en Africa, según estimaciones de Unicef, a consecuencia de la desnutrición, así también la cifra se incrementa si sumamos las muertes a consecuencia de enfermedades para las que existe tratamiento.

La India sigue siendo un país lleno de castas que ampara la cultura de la discriminación, como tantos otros en los que todavía existen asesinados desperdigados por cunetas y fosas comunes con España casi a la cabeza.

El aborto en América Latina en la actualidad dibuja un panorama muy delicado. En la mayoría de países latinoamericanos el aborto está permitido para salvar la vida de la mujer o bien está completamente prohibido en ningún caso.

Los casos de Honduras y El Salvador son francamente trágicos y sacuden, sobre todo, como siempre, a las mujeres de clase socioeconómica más baja. El caso de Honduras prevé penas de cárcel y multas para las mujeres que llevan a cabo un proceso de interrupción voluntaria del embarazo, pero no solamente eso, aunque se trate de un aborto sin el consentimiento de la mujer como puede ser el caso de un aborto espontáneo también se contemplan penas de prisión y multas. Así mismo, las píldoras anticonceptivas están prohibidas.

María Teresa.

El Salvador, qué decir, el caso de María Teresa Rivera puede ilustrar perfectamente a las personas interesadas. En el año 2011, María Teresa sufrió un aborto espontáneo y la Justicia la condenó a 40 años de prisión, estuvo 5 años recluida hasta que solicitó amparo a Suecia y a otros países. Esa noche en la que tuvo el aborto espontáneo sintió dolores, fue al baño y se desmayó. Se despertó en el hospital y recuerda cómo los doctores y los policías le decían: “Eres una asesina, mataste a tu hijo”. Guatemala es otro país en el que el tema del aborto ha sido convertido en tabú por lobbies de calado de derecha cristiana, evangélica o en cualquier otro formato de fundamentalismo. Hace apenas dos años, en este país se estaba debatiendo si sancionar los abortos involuntarios. Igualmente, en República Dominicana y en Haití, hay un interesante informe que trata la temática. En este primer país Es tu decisión, es tu vida: La criminalización total del aborto en la República Dominicana.

La interrupción voluntaria del embarazo sigue siendo una auténtica tragedia, un malestar social, algo por lo que movilizarse y que, además, genera un estallido social del que, en el albor de este nuevo siglo, estamos pudiendo ser partícipes. Yo también me sumo, con mi pañuelo verde, a esta proclama: ¡ABORTO LIBRE! (Fuente: Revista Imaginación o Barbarie Nº 20, julio 2020).

* Dr. en Antropología (Universidad Isabel I, España)