Anatomía del pánico

HISTORIA - UNA PUBLICACIÓN DE ALEJANDRO RABINOVICH

“Por algún motivo misterioso y en apariencia inexplicable, seis mil soldados del ejército revolucionario tiran las armas y huyen despavoridos, internándose en los cerros para no salir sino varios días más tarde.”
Andrea M. D’Atri *
La presentación de la contratapa del libro Anatomía del Pánico (2017, Sudamericana), de Alejandro M. Rabinovich, alcanza para querer abrir sus páginas. El historiador analiza el rol que cumplió el terror en el desarrollo de una batalla que -algunos y algunas- apenas conocemos de nombre: Huaqui, ocurrida en 1811. Resulta que allí, en ese momento, el ejército revolucionario comandado por Castelli no fue vencido por la superioridad numérica del enemigo, sino por un masivo ataque de pánico. Fue el miedo el que “condujo a la pérdida del Alto Perú e hizo tambalear el futuro mismo de la Revolución”.
Alejandro Rabinovich trabaja en la Universidad Nacional de La Pampa. Es docente del Profesorado y la Licenciatura de Historia e investigador -desde Santa Rosa-, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Se doctoró en Historia y Civilizaciones por la Escuela en Altos Estudios Sociales de París y, como él mismo señala a Caldenia, se ha especializado en estudiar la historia social de las guerras.

P.: -¿Porqué tu objetivo de tratar de entender, desde la guerra, al conjunto de la sociedad?
A. R.: -La historia del combate abre muchísimo la visión de una sociedad, entonces lo que quise hacer es un estudio de caso que mostrara la productividad que eso tenía; cómo una batalla podría permitir -como un prisma- contar toda una sociedad. En Argentina el tema de la guerra en general y la de los militares en particular, debido a la dictadura y con tanta gente muerta y perseguida, hizo que los historiadores académicos no militares le huyeron al tema, entonces mientras que en otros países esta temática se desarrolló muchísimo, en Argentina quedó reducida a los estudios desde los militares. En la década del 2000, de a poco, empieza a aparecer y la historiografía se empieza a dar cuenta que para el siglo XIX es tan abrumador el peso de la guerra en el proceso histórico argentino, que era como el elefante blanco que nadie ve ya que ocupa todo.

Las fuentes.
La investigación que lleva a poder escribir Anatomía del Pánico se basa en testimonios y documentos inéditos. Rabinovich reconstruyó los pormenores de la batalla de Huaqui de 1811 a través de las declaraciones de los soldados y generales en la causa denominada Desaguadero. Las actas de ese proceso judicial se encuentran en el Archivo Histórico Nacional y a través de ellas, el investigador fue desentrañando la historia social de ese acontecimiento.

P.: -¿Como procesaste ese material y dónde lo encontrás?
A. R.: -Está en el Archivo General de la Nación, en la calle Alem de Buenos Aires, es un enorme edificio donde está todo el repositorio histórico del estado nacional. Ahí adentro hay una sección que es la que más uso y se llama Sumarios Militares, donde están las actas de los juicios que les hacen a los militares. Y es el único lugar donde se encuentran actas donde quienes hablan son soldados, en todo el resto del archivo los que hablan son de la elite. Ahí aparecen las declaraciones de los soldados, con discursos populares, interpretaciones de la gente común. Este es el sumario más grande de la guerra de la Independencia, fue el primer gran juicio político de la Argentina, el primer escándalo judicial está impreso en una publicación muy vieja. El proceso es muy largo. Entonces a partir de ese conjunto de voces, hay más de 60 voces distintas, con nombre y apellido, eso me daba la densidad no solo de lo que pasó en la batalla vista desde arriba, desde un general, sino compañía por compaía, pelotón por pelotón y encontrar qué le pasó a los soldados. A la vez, esto lo cruce con una fuente que nunca se usa porque es muy engorrosa que son las listas de revista del comisario de guerra, con toda la tropa. De esta manera pude saber que las personas que cuentan esto o aquello en las declaraciones, al cruzarlo con las actas de revista, qué rol cumplían y así construyo un mosaico de historias de vida.

Los acontecimientos.
El trabajo previo a la escritura de Anatomía del Pánico llevó dos años. Durante ese tiempo, Rabinovich viajó al sitio donde ocurrió la batalla -al lado del Lago Titicaca- y reconstruyó la batalla de Huaqui hasta obtener tres croquis. Lo hizo mediante el cruce de información de los mapas originales de los ejércitos realistas y patriotas y sus propios recorridos, determinando el exacto lugar donde ocurrieron los hechos. También pudo comprobar cómo se siente sufrir el mal de altura, el mismo que afectó a los revolucionarios.
El autor reconstruye los acontecimientos de la “derrota” o el “desastre” de Huaqui, desde las voces de los soldados que habían huido de la batalla. “Buscando en el Archivo encontré que justo en la batalla de Huaqui es en la única que se hace un proceso judicial cuando termina, porque juzgan a todos los oficiales. Es tal el desastre, tan catastrófico, tan inesperado e inexplicable, que cuando vuelven los meten presos a todos y les hacen un juicio de dos años.

P.: ¿Y qué encontrás en ese cruce de datos y en los discursos? ¿Qué fue lo que pasó en Huaqui?
A.R.: -La lista era de antes y después de la batalla para ver quienes habían permanecido, porque este es el principal ejército de la revolución. Cuando el 25 de mayo el pueblo se junta en la plaza, piden dos cosas, pide hacer un gobierno patrio con criollos a la cabeza, una junta y pide que esa junta arme una expedición a los pueblos interiores; es la primera medida política del gobierno independiente del Río de la Plata. Esa expedición que sale y empieza a ir provincia por provincia imponiendo la revolución se va a transformar en este ejército Auxiliar del Perú. Va directo hacia el norte porque allá está la plata, -es crucial llegar a manejar la caja de Potosí de la que viven todos-, entonces yendo para allá tardan un año, reconquistan el Alto Perú -que había tomado el Virrey del Perú-. Entonces se encuentran entre el Virreinato del Río de la Plata y el Virreinato del Perú, en Huaqui, que es la frontera y tienen esta gran batalla decisiva entre lo dos ejércitos. Es el momento en que se juega el todo por el todo la revolución. Si ganan esa batalla, probablemente se termina la revolución en América, el Virreinato del Perú se rinde y cambia completamente la historia del continente. Pero pierden esa batalla y empezamos el valle de lágrimas.

P. : -¿El pánico fue el motivo de que se perdiera la batalla?
A. R.: -Huaqui pasa a la historia como el desastre el Huaqui, y eso me llamaba la atención: algo salió tan mal que no llegó a ser una batalla. Todos los testigos hablan que no fue una batalla normal porque estalló un pánico. Pánico para mí, antes de esta investigación, era un ataque de pánico, entonces me pregunté qué quería decir en esta batalla. Empiezo a buscar bibliografías de otros países y otras épocas y empiezo a entender que desde la Antigua Grecia para acá hay registros de estos grandes pánicos que determinan batallas enormes y que muchas veces por algún motivo, misteriosamente, los ejércitos incluso a punto de vencer, ganando la batalla, tiran las armas y abandonan, y Huaqui es un caso de esos.

P.: -¿De qué manera aportan, investigaciones como las de tu libro, al conocimiento de la historia?
A. R.: -Primero yo creo que un libro así te permite entender con una complejidad muy diferente lo que es el proceso histórico, o sea la revolución, ya no es más un conjunto de líderes omniscientes que van tomando decisiones buenas o malas, sino que entendés a los pueblos actuando, esa es la cualidad de la historia social. Es algo importante para la actualidad, yo siento que los argentinos en particular si tenemos una característica fuerte en nuestra política es que somos personalistas, todo a partir de una persona que nos salva o nos hunde, como si un presidente hiciera los procesos históricos. En Argentina tenemos una historia social muy pero muy buena pero que le falta muchísimo la llegada al público, la academia argentina de historiografía es muy buena de las mejores pero no permea en la sociedad, porque son papers cerrados, porque son libros difíciles de leer escritos en lenguaje supertécnico, son ilegibles para el 99 por ciento de la sociedad. En segundo lugar, nosotros tenemos una historia de este período que es totalmente triunfalista, los chicos aprenden ciertas historias. Empezar a estudiar las derrotas te explica mucho más que una victoria, entonces ahí empieza un replanteo. Entonces hacer una historia no triunfalista, más matizada, no heroizada nos permite entender el lugar que ocupamos con las contradicciones que tenemos. Es decir, la historia de la Argentina no como potencia mundial, no como mejor país del mundo empieza ahí en 1811, como un primer paso para contar las cosas que hicimos mal y nos salieron mal.

* Redacción de La Arena