Biblioteca y sentidos

CANCIONERO - EL NUEVO LIBRO DE RUBEN "CACHO" EVANGELISTA

Rubén Evangelista, con su Historia del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa, resignifica desde la cultura la idea de pueblo. Su libro es una enciclopedia que excede a la música y a la literatura.
Sergio De Matteo*
Habría varias formas para poder abordar el libro Historia del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa, de autoría del investigador Rubén Evangelista, y que fuera editada por el Fondo Editorial Pampeano. Podría ser por medio del estudio inmanente de los textos literarios que lo componen, en diálogo con los artículos y los documentos que abarcan la totalidad de la obra. Y otro modo sería tratando de comprender el funcionamiento del libro en el contexto político y sociocultural de la provincia, en su relación con los espacios de poder y las instituciones que legitiman los bienes culturales.

Una tradición emergente.
Es importante la mirada diacrónica sobre la obra porque abarca una parte importante de la historia musical pampeana, pero por sobre todo, también es necesario un abordaje sincrónico, porque es un estudio que aborda hasta las producciones actuales del cancionero.
Por lo tanto, el índice nos indica esa tensión entre la tradición y lo emergente, pero no en el viejo sentido del parricidio, de una generación que suplanta a otra; sino todo lo contrario, se da una retroalimentación que poemas, canciones y lugares míticos resignifican a través de las versiones que realizan los artistas más jóvenes.
Por eso es necesario situar esta obra tan importante para la región y para el país, porque, a grandes rasgos dialoga y por eso entronca con ediciones fundantes de la investigación y la divulgación del cancionero nacional. En consecuencia, dentro de tal prosapia, es lógico asociarla a los valiosos cancioneros y estudios folklóricos que concretaron Juan Alfonso Carrizo y Augusto Raúl Cortazar. Son ineludibles e inaugurales en este ámbito, integrando, sin duda, cualquier biblioteca del folclore.

Formaciones.
Primero y ante todo hay que considerar los contextos de producción, porque entran en juego una serie de factores que inciden en las representaciones de la época: las tradiciones, las instituciones, las formaciones. Porque hombres y mujeres vinculados a la cultura, o los que la cultura por medio de sus producciones simbólicas convirtió en actantes del arte pampeano, resaltan y configuran una constelación que identifica a nuestro territorio y se diferencia con otras tradiciones.
Sin embargo, los hacedores del Cancionero Pampeano, con sus particularidades, tiene antecedentes en la historia argentina, considerando la cuestión regional y el debate centro/periferia.
Se pueden citar ejemplos emblemáticos de formaciones culturales: “La Brasa” en Santiago del Estero (1925), “La Carpa” en Salta y Tucumán, “Tarja” en Jujuy, “Calíbar” en La Rioja (década del ’40), y movimientos musicales: el Nuevo Cancionero en Mendoza (1963) o Canto Fundamento en Patagonia (1994).
El 21 de septiembre de 1957 se funda La Joven Poesía Pampeana, liderada por la profesora Blanca Gigena de Morán, en la que se destacan Edgar Morisoli, Juan Carlos Bustriazo Ortiz, Ana María Lassalle, entre otros y otras, que serán las figuras descollantes de nuestro campo intelectual. Justamente el periodista, poeta e investigador Juan Ricardo Nervi resalta: “momento histórico de mayor trascendencia para la lírica de La Pampa.”
A este grupo lo reúne la raíz folclórica y telúrica pero también lo excede, porque sus obras pintan la aldea, más allá de la dominante raigal y autóctona, hay también una búsqueda que concilia con los patrones universales vertida desde la antigüedad de la civilización y los pueblos originarios. Aún así, hay una característica que los asocia a lo Folk, tal cual lo describiera Robert Redfield, porque tiene “un gran sentido de la solidaridad grupal”. Una cualidad y un atributo que representa a esta formación inaugural de la cultura pampeana y que se va a repetir en el futuro (Alpataco, Huerquén, Joven Poesía de La Pampa, Asociación Pampeana de Escritorxs, Grupo de Escritores piquenses, La neurona poseída, Desguace y Pertenencia, etc.).

Métodos e influencias.
La aprehensión de una metodología permite indagar y construir una interpretación de la producción musical pampeana. Evangelista no sólo junta documentación y archivos, también participa de exploraciones y comparte el trabajo de campo, o se vale del mismo, para poder elaborar su obra. Por eso se cita a Carrizo y Cortazar, pero también, y quizás tengan mayor incidencia en su formación como investigador, la presencia del cineasta Jorge Prelorán y la antropóloga Ercilla Moreno Cha.
Comprender lo que sucede en el lugar que se habita que, con el tiempo, se convertirá en historia, es un rasgo que caracteriza a este libro. Evangelista sabe que está inserto en la creación de canciones y, a su vez, de artículos y otros bienes simbólicos. Es protagonista de su época, “está situado”, como diría Rodolfo Kusch, pero ya indiza el devenir para las generaciones futuras.
Este libro encaja y puede explicarse por medio de las tipologías culturales de Raymond Williams, cuando plantea la relación y disputa de los bienes simbólicos y sus creadores, bajo la impronta de arcaicas o dominantes, residuales y emergentes. A recorrer el índice se encuentra la convivencia de diferentes generaciones, llegando la investigación hasta el año 2017, y se resaltan las opiniones o lecturas que realiza Evangelista sobre diferentes artistas.
Es interesante que cohabiten las tipologías, dándose en ese proceso de influencias una consolidación de la cultura pampeana, tanto en su tradición como en la innovación de los más jóvenes; porque como señala García Canclini: “La identidad es un relato que se construye”. Esa identidad que tiene una base fundante se va nutriendo de las nuevas obras de arte que refractan las historias de la región, por eso “el territorio se hace relato” (Paul Zumthor).
En la coyuntura histórica de una cultura hay interrelaciones dinámicas y se generan o fundan las estructuras del sentir. Aquí es donde se da la interacción, el conflicto, la construcción del arte.
En consecuencia habrá un repertorio que se retroalimenta entre poesía/canción, porque al decir de Borges: “El verso siempre recuerda que fue un arte oral antes que un arte escrito. Recuerda que fue un canto”. Y ese maridaje en la cultura pampeana nace en 1954 cuando Guillermo Mareque musicaliza un poema de Juan Carlos Bustriazo Ortiz, dando origen a “Canción para la niebla puelche” (Aires de cobre y sal, 1954-1963).

La cultura cesante.
Las políticas culturales integran el campo político, por lo tanto todo enunciado es ideológico. El arte en La Pampa no escapó a la acción de la última dictadura cívico-militar y hubo censuras, cesantías, exilios y torturas. La relevancia del Juicio Subzona 14, donde se juzga a militares y policías, ha permitido reconocer la pata civil. El autor ha sido víctima de la ignominia del poder, tanto en su faceta personal como artística.
El libro muestra las diferentes etapas de los procesos culturales que son, a su vez, procesos políticos. Y el arte en esa coyuntura tiene otra densidad, una carga simbólica que queda manifiesta en artículos, ensayos, libros y canciones. (“El Sur es negro y rojo”, de Edgar Morisoli y Delfor Sombra; o “La plaza de la historia y el dolor”, de Alfredo Gesualdi).
Es particular la nombradía del contexto de los ’70 y la nombradía de referentes; porque en los pliegues, rizomas e intervenciones de esta obra están inoculados los viejos debates, actualizados, de los procesos ideológicos que han marcado y definido parte de nuestra historia.

Obra ineludible.
Este nuevo libro de Rubén Evangelista, Historia del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa, es una enciclopedia de la cultura pampeana, y excede a la música y a la literatura. El arte siempre supera las contingencias y encuentra el modo de manifestarse. El arte casi siempre comulga desde una voz individual, pero busca el coro para convertirse en comunitario; porque si no trama una relación con el público, no tiene sentido. Por eso esta obra imponente, emprendida y concretada por la obsesión de un solo hombre, Rubén Evangelista, hoy se abre y se vuelve colectivo; porque habla y representa culturalmente a todo un pueblo.

* Escritor

(frases grises)
“A la Joven Poesía Pampeana lo reúne la raíz folclórica y telúrica pero también lo excede, porque sus obras pintan la aldea, más allá de la dominante raigal y autóctona”.
“La relevancia del Juicio Subzona 14, donde se juzga a militares y policías, ha permitido reconocer la pata civil. Rubén Evangelista ha sido víctima de la ignominia del poder, tanto en su faceta personal como artística”.