CAZAR, UNA LÓGICA GLOBAL

DRA. MARÍA EUGENIA COMERCI * – LA ACTIVIDAD CINEGÉTICA, LA CACERÍA COMO DEPORTE, MODIFICA EN EL CALDENAL Y EL MONTE PAMPEANO EL PAISAJE EXISTENCIAL. LA REGIÓN NO ESCAPA A LA MAYOR VALORIZACIÓN POR EL AVANCE DEL CAPITAL.
La práctica de la caza de fauna tiene una larga trayectoria en el Territorio de la Pampa Central y luego, provincia de La Pampa. Sin embargo se desarrolló de manera deportiva desde la creación de la estancia de Pedro Luro con la incorporación de ciervos colorados y jabalíes, que luego se dispersaron y poblaron distintos sectores del bosque.
Los productores del espinal y monte occidental, han desarrollado la práctica de la caza como una tradición arraigada, combinando esta actividad, con o sin fines de lucro, con la ganadería. En los últimos años, especialmente luego de la devaluación de la moneda nacional de 2002, han surgido nuevos emprendimientos de cotos y campos de caza en la provincia con otros perfiles productivos.
La penetración del capital en los espacios rurales de Argentina ha facilitado el ingreso de inversiones nacionales y extranjeras vinculadas con la actividad cinegética. En este contexto, espacios, regiones y lugares con una organización preexistente familiar como las desarrolladas en el caldenal y el monte de la provincia de La Pampa, se han valorizado por el avance del capital y están apareciendo nuevas dinámicas espaciales. Estos procesos están redefiniendo las tramas sociales que devienen en nuevas redes asociadas con los circuitos que impone la actividad cinegética.

Tierra y propiedad.
De acuerdo con datos del registro de la Ley de Tierras (Ley 26.737 de Protección del Dominio Nacional de Tierras Rurales aprobada en el año 2012 y modificada en año 2016), en La Pampa los extranjeros eran propietarios, en el año 2013, de 369.052 hectáreas, lo que representaba el 2,58% del total. Los departamentos que presentaban mayor porcentaje de extranjerización eran los localizados en la franja del caldenal, liderando la concentración Loventué y Utracán. En algunos ejidos del centro-oeste provincial, el porcentaje de extranjerización supera ampliamente el 15%: en Loventué varía entre 30 y 60%, en La Reforma entre 15 y 30; en Victorica, Carro Quemado y Algarrobo del Aguila es del 10 a 15 %. En estos espacios, además de la ganadería vacuna, se ha expandido la actividad cinegética de los cotos de caza. De este modo, los ejidos municipales con mayor extranjerización de tierras rurales presentan correlación con la localización de los cotos habilitados y dan cuenta de una nueva valorización territorial.

Perfiles cinegéticos.
En los últimos años, productores familiares con explotaciones agropecuarias ubicadas en el espinal han incorporado como un complemento a sus ingresos, la actividad de la caza deportiva. En estos establecimientos, los cazadores pagan por el derecho de cazar o por los servicios y trofeos obtenidos durante la experiencia cinegética. Constituyen mayoritariamente cotos familiares que poseen establecimientos con cercado perimetral común (alambrados menores a 1,20 metros de altura) lo que posibilita la circulación de la fauna silvestre entre las explotaciones. La gran mayoría utiliza trabajo familiar y eventualmente contrata a trabajadores para realizar tareas específicas. Durante la temporada de caza mayor emplean a trabajadores estacionales de la zona (guías de caza, cocineras y empleadas para el servicio doméstico). Son explotaciones medianas-pequeñas, a menudo inferiores a lo establecido por la unidad económica y realizan la actividad cinegética (caza mayor y menor) para complementar los ingresos de la ganadería (cría mayoritariamente).
Desde el punto de vista de la reproducción de las especies, es frecuente que los propietarios preserven el estado de la fauna silvestre y el cumplimiento de la legislación, considerada imprescindible para poder sostener la actividad de la caza deportiva a través del tiempo. Además de los “cuadros limpios” (sin caldenes ni monte bajo de otro tipo) y sembrados que forman parte de la estrategia del coto para que se acerquen los animales, poseen, en distintos sectores del campo, apostaderos fijos y móviles, bebederos, que son usados por el ganado y la fauna silvestre. Algunos además cuentan con instalaciones para que se alojen los cazadores. Estas, muchas veces, consisten en la remodelación de las casas de campo que son readaptadas en distintas habitaciones con baños privados. Por lo general, la cocina, comedor y galería son espacios comunes que complementan la oferta turística.

Redes.
En este tipo de establecimientos supone además, la generación de redes que tienen un alcance local-regional y eventualmente se articulan con redes internacionales cuando, a través de mediadores, ingresan turistas extranjeros. Esta forma de practicar la actividad coexiste con la desarrollada por empresarios propietarios de cotos cerrados, muchos de ellos con “jaula” (criaderos), alta inversión de capital e instalados en los últimos quince años en la provincia de La Pampa. Paralelamente existe un perfil de propietarios de cotos sin fines de lucro y sin acceso al público, concentrado en capitales foráneos que se dedican a practicar la caza deportiva entre “amigos”. Este tipo de cotos puede encontrarse en campos “marginales” del oeste pampeano en los que los titulares registrales (nacionales y extranjeros) accedieron a la compra de la tierra y en función de las pasturas y presencia de agua estacional (bañados del Atuel/Salado), cada año habilitan o no los establecimientos. Son abiertos, sin alambres, de acceso restringido para el público en general, sin fines de lucro y en los que se caza principalmente chancho jabalí.

Hunting ranch.
A diferencia de los cotos abiertos (con alambre perimetral menor a 1,20 m.), generalmente administrados por productores familiares capitalizados o bien por extranjeros que los utilizan como forma de recreación eventual, los auto-llamados hunting ranch, se dedican exclusivamente a la actividad cinegética (caza mayor y menor). Son empresarios que poseen los títulos de propiedad privada de los campos concentrados en la ecorregión del bosque de caldén y practican la caza deportiva y eventualmente, comercial. Algunos, además, arriendan campos (en las provincias de La Pampa, Buenos Aires, Santiago del Estero, entre otros) para completar el circuito con la caza acuática o con especies autóctonas de otros lugares.
Se especializan en el rubro y son empresarios provinciales, nacionales o extranjeros que manejan diferentes idiomas. Contratan empleados permanentes y estacionales que varían de acuerdo a los ciclos de caza y las temporadas. A menudo administran varios cotos a la vez y presentan capacitación en carreras liberales asociadas con administración de empresas, economía y finanzas, etc. En estos cotos también se organizan safaris nacionales y cuentan con hotelería de cinco estrellas.
Los campos presentan cercado perimetral y criaderos de ganado silvestre para garantizar los trofeos de calidad, diversidad y cantidad de ganado. Poseen un cercado del predio superior al 1.20 m., con o sin infraestructura para el desarrollo de sistemas de cría intensiva, manejo genético, importación, cría y manejo de animales exóticos (búfalos, antílopes, ciervos axis, gamo, carneros Texas Dall o muflones híbridos, entre otros).

Sujeto empresarial.
La expansión de este tipo de establecimientos generada en los últimos años supone la gestación de un nuevo sujeto empresarial en el agro y una nueva territorialidad rural que se expresa en la existencia de alambres perimetrales altos para evitar que los animales salgan del predio, galpones de manejo, jaulas, corrales, mangas, bebederos, apostaderos e incluso, fauna silvestre nativa y exótica, instalaciones de hospedaje con todos los servicios para los turistas: lavandería, baño privado, TV satelital, wifi, calefacción, teléfono, cocina gourmet y desayuno americano, entre otros. La territorialidad gestada no es solo material, pues incluye la generación de redes, elementos simbólicos e inmaterialidades que articulan estos espacios con otros de “cacería” en el mundo. Estos cotos participan de ferias internacionales del Safari Club en EEUU y Europa y poseen representantes en distintos países del mundo -España, Estados Unidos, México, Noruega, Polonia, Alemania- que facilitan los contactos para la concreción de la experiencia de caza en los cotos pampeanos. En estos eventos se ofrece el “paquete”, es decir el circuito de caza, pasaje en avión, recorrido, estadía en el campo.
Además de estos perfiles se ha expandido en el caldenal el empresario que desarrolla el turismo de estancia. Son, generalmente, productores medianos que poseen cabezas de ganado y en un sector del campo ofrecen la experiencia de la caza deportiva, a menudo tercerizada. En estos establecimientos se ofrece la estadía, recorridos, caminatas, cabalgatas, centros culturales.
De este modo, existen distintos perfiles productivos asociados con la actividad de la caza deportiva y comercial. Algunos tienen origen agropecuario y carácter familiar; otros provienen del ámbito urbano y poseen lógicas meramente empresariales. En ambos se destaca el avance de la profesionalización y especialización en el rubro con una profundización del carácter empresarial de los sujetos y las lógicas globales en torno a los circuitos de caza.

*Geógrafa, investigadora CONICET/UNLPam

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