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César Isella, con un grito en la voz

El salteño César Isella falleció hace pocos días, a los 82 años. El co-creador de «Canción con todos» (con letra de Armando Tejada Gómez), visitó La Pampa en varias oportunidades, donde cosechó amistades y dejó valiosos recuerdos.

Ana D’Atri *

El músico, compositor y cantor salteño César Isella, creador de clásicos como «Canción con todos» y «Canción de las simples cosas», y quien a lo largo de su trayectoria integró el legendario grupo «Los Fronterizos», murió a los 82 años como consecuencia de un problema cardíaco.
El artista formó parte de Los Fronterizos desde 1956, y fue con ellos que, en 1964, participó en la histórica grabación original de la «Misa criolla», de Ariel Ramírez, considerada la obra suprema de la música argentina.
Luego vino su separación del conjunto, en 1966, y su unión al llamado «Movimiento del nuevo cancionero», que habían lanzado Tejada Gómez, Mercedes Sosa, Oscar Matus, junto a otros artistas mendocinos. En 1976 grabó el álbum Juanito Laguna, sobre el personaje niño del pintor Antonio Berni, con música y poesías de Astor Piazzolla, Horacio Ferrer, Atahualpa Yupanqui, Gustavo Leguizamón, Manuel J. Castilla, Armando Tejada Gómez, Eduardo Falú, Jaime Dávalos. El disco fue secuestrado y prohibido por la dictadura militar.
Con el retorno de la democracia en 1983, volvió a la Argentina y brindó un recordado recital en el Estadio Obras Sanitarias.
En 1993 realizó el álbum «Canción con todos» a beneficio de la Unesco, en el que el tema es interpretado por Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Tania Libertad, Guadalupe Pineda, Jairo, Manuel Mijares, Osvaldo Pugliese, Inti Illimani, Miguel Mateos, Astor Piazzolla, Atahualpa Yupanqui, Lito Vitale y él mismo.
En mayo del 2009, luego de veinte años, Isella volvió a la provincia de La Pampa con su espectáculo «Canción con todos», en homenaje a la canción homónima creada hacía 40 años y que trascendió las fronteras de Argentina para llegar a todo el mundo e inclusive fue traducida a más de 30 idiomas. En dicha oportunidad, el salteño tocó en el Teatro Español de Santa Rosa, donde además recibió la distinción de «Ciudadano Ilustre»; y también se presentó a sala llena en General Pico, Eduardo Castex y Anguil. «No he parado desde que llegué: esta gente es muy macanuda», había dicho Isella en aquella ocasión.
La serie de conciertos fue gestada por el grupo vocal Calandria, dirigido por Alberto Carpio; quienes además compartieron algunas canciones con Isella. Sobre el escenario del Teatro Español, los coreutas Sebastián Alvarez Facca, Darío Zorzi, Gianluca Ullúa, Pulpi Herrero, Lisandro Dasso, Marcos Bustos y Alberto Carpio; compartieron junto a Isella «El mundo prometido a Juanito Laguna» (Antonio Berni), «Canción de Lejos», «Fuego en Anymaná» y «Canción con todos».
«Siempre tuve la idea de que los jóvenes se acerquen a la música folclórica y a la música popular pampeana, entonces con Calandria armamos el espectáculo», comentó Alberto Carpio al recordar esa presentación junto a C. Isella. «Era un personaje muy solidario y muy ameno, bien como son las personas de norte, muy agradable», opinó.

Una canción nuestra.
La canción emblema de César Isella es sin dudas «Canción con todos», cuya letra pertenece a Armando Tejada Gómez. «Yo he podido viajar a muchos países de Europa y de América Latina y siempre llevé ‘Canción con todos’ y la ‘Misa Criolla’, pero ‘Canción con todos’ es muy emblemática en el mundo. Inclusive se canta en muchos idiomas en coros y demás; creo que ‘Canción con todos’ trasciende», aseguró Carpio. El tema fue designado por la Unesco como Himno de América Latina y cientos de niños la recuerdan hoy como una de las canciones que marcó su infancia en las escuelas.
En una sentida despedida, el músico neuquino Naldo Labrín escribió sobre César Isella: «Su dupla con el poeta Tejada Gómez fue una maravillosa conjunción de letra y música, un dúo autoral de elevada calidad estética y de profundo contenido social; en ese tiempo de estar juntos, compusieron grandes obras para el patrimonio cultural argentino. Quizá la obra emblemática sea ‘Canción con todos’, quiero repetir lo que Armando me contó del nacimiento de esa canción. César, conmovido por la muerte del Che Guevara, compuso una especie de elegía al guerrillero caído en Bolivia; de hecho era la melodía actual lenta del tema. Le pidió a Armando que escriba un texto alusivo, pero a Armando le gustó mucho esa melodía e imaginó algo que representara los ideales del Che y escribió el texto que conocemos, una canción con todos y para todos, pidiendo a César que a las dos coplas finales le componga una nueva melodía y le imprima un ritmo enérgico y contundente, una coda que pueda cantar la gente. El talento de César creó esa galopa final que todos conocemos», contó Labrín en su cuenta de Facebook. «He andado en la mayoría de escenarios y festivales de casi todos los países de Latinoamérica, y en todos finalizan las diversas jornadas con ‘Canción con todos’. Otra anécdota, que me contó Armando, sucedió en La Habana (Cuba) en un festival multitudinario en la Plaza de la Revolución, finalizaban cantando todos los artistas ‘Canción con todos’, entonces Armando se metió entre la gente de la plaza para oír cantar la canción desde adentro del público, emocionado y con los ojos cerrados se quedó quieto, hasta que un mulato grandote, tocándole el hombro le dice: ‘…oye chico, tu eres gusano que no cantas?’. En Ecuador, también metido entre la gente mientras cantaban la canción, pregunta a un ecuatoriano: ‘¿de quién es ésta canción?’, y el hombre contesta: ‘ni idea, pero es una canción nuestra’. Armando me dijo que le corrió un frío por el cuerpo, pues ya no era de César ni de él, pasaba a ser anónima, del pueblo todo, el mayor premio que un autor puede aspirar».

El regreso.
Luego de la visita de Isella en 2009, en enero del 2010 regresó a Santa Rosa donde dio un concierto gratuito en la plaza San Martín junto al grupo Calandria, y como anticipo de lo que sería su participación en los 50 años del Festival de Cosquín. El salteño invitó al coro pampeano a ser parte de esa celebración, y no pudieron negarse a tal propuesta. «Isella me llamó y nos invitó a participar de ese festejo que era sublime así que a partir de ahí yo me puse a trabajar recuperando su repertorio», recordó Carpio. Unos meses después, Isella llegaría a Santa Rosa para grabar junto a Calandria la obra «Paloma y laurel», un clásico que cantaban Los Trovadores. «Lo grabamos en lo que era el estudio Fusión, de Guillermo Mángano. Ahí se trasladó Isella con nosotros, grabamos, y en esa versión tratando siempre de que participen mis coreutas y mis amigos, también participa quien hoy es juez Andrés Olié, Mario Azcárate y Pulpi Herrero que es nuestro tenor, mi hijo Ezequiel y un grupo de personas que armamos para esa oportunidad».
En su visita de enero del 2010, Isella había declarado a La Arena: «Aquí hay cantantes extraordinarios que van a necesitar siempre del apoyo del Estado para poder hacer carrera, por eso siempre pido la ayuda a los artistas, hay muchos talentos que a veces no tienen oportunidades, es tiempo de dárselas».
A fines del 2020, en el cierre virtual del Octubre Coral, se realizó la obra «Canción con todos», donde participaron 50 voces de coreutas de General Pico, Eduardo Castex y Santa Rosa; los solistas Marcela Eijo, Mario Azcárate y Alberto Carpio y el piano con Federico Camiletti.

La vidalita prohibida.
Si hay una anécdota que pinta a César Isella como realmente era, es una surgida durante la noche de clausura del VI Festival de Doma y Folklore de Intendente Alvear, en 1974. En esa ocasión, el Dúo Sombrarena -integrado por Delfor Sombra y Cacho Evangelista- fue censurado previo a su actuación ante el público y el diario La Arena reflejó aquel episodio: «Poco antes de la iniciación del espectáculo folklórico del festival alvearense, trascendió entre los periodistas que el Dúo Sombrarena había sido impuesto por los organizadores de la prohibición de cantar en el escenario una de las canciones de su repertorio. La noticia, que a poco de conocida se difundió rápidamente entre muchos de los asistentes al festival, fue confirmada poco después por los propios integrantes del dúo santarroseño, que no salían de su asombro ante tan inesperada actitud. Cuando el Dúo Sombrarena hizo su presentación ante el público, existía entre quienes conocían el hecho una crecida expectativa por conocer la determinación de los folkloristas ante la imposición de una censura previa a su repertorio. Finalizada su segunda y última interpretación, el dúo se disponía a retirarse del escenario, para lo cual ya se había despedido de los espectadores, y fue en ese momento cuando ingresó al tablado el conocido cantautor César Isella, quien tras brevísimas palabras de presentación pidió públicamente que los artistas pampeanos interpretaran ‘una vidalita que yo sé que muchos de ustedes -dijo Isella- están queriendo escuchar’. Fue entonces cuando uno de los integrantes del conjunto pampeano dijo a la concurrencia que accederían a cantarla siempre y cuando el público así lo quisiera, recibiendo por respuesta la aprobación desde la platea. Se oyó entonces esa composición, la vidalita ‘El Sur es negro y rojo’ -que era precisamente la cuestionada- en las voces y guitarras de Sombrarena, mientras que C. Isella había tomado ubicación en el escenario presenciando la interpretación». Se trataba de una obra de Edgar Morisoli, que trata sobre la matanza de Trelew, por todos conocida, perteneciendo su música a la inspiración de Delfor Sombra (1).

(1) Anécdota rescatada del libro «Historia del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa», 2ª Edición, 2015, F.E.P.

* Periodista