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De la tierra al cielo

Un libro sobre un libro que no llegó a escribirse. Así podría contarse Con los pies en la tierra y la mirada al cielo, de Micaela Alonso, presentado recientemente en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en el stand de ediciones Dunken.
Yanina Guiñazú *
Mirta Edith Schenone fue una madre, docente y psicóloga que vivió casi toda su vida en Manuel B. Gonnet, en el partido de La Plata, provincia de Buenos Aires. Mientras trabajaba y cuidaba de sus tres hijos escribía poesías y relatos que nunca publicó. En 2012, luego de su fallecimiento, su hija Micaela Alonso creyó necesario que el mundo conociera aquellas poesías y su historia. Así nació «Con los pies en la tierra y la mirada al cielo», un libro para conocer a Edith Schenone en profundidad.
«Cuando empecé a desocupar la casa para poder venderla, empecé a encontrar carpetas de ella, escritos en cuadernos amarillos, en diarios. Las que más le gustaban estaban en folios, había impreso algunas cosas del Fotolog para no perderlas. Entonces me traje todas las carpetas, empecé de a poquito a mirar, organizar y empecé a escribir la historia de su vida», contó Micaela, quien actualmente reside en Toay y trabaja en la Biblioteca Central de la Universidad Nacional de La Pampa.
Micaela es la narradora de la historia de vida de su madre y Edith aporta su voz mediante sus poesías. La perspectiva de una hija que observó a su progenitora en distintos ámbitos como el laboral, familiar o las relaciones de pareja, y el espacio que tiene la madre para contar ella misma sus emociones, dan cuenta de que Edith fue mucho más que madre: fue mujer, escritora, docente, abuela, humana.

Madre, maestra, poeta.
Edith comenzó a escribir desde muy joven. Encontró en la poesía una herramienta para expresar su perspectiva sobre la vida, pero nunca se dedicó completamente a ello. Se casó en 1974 a los 27 años y pasó gran parte de su vida trabajando y criando a sus tres hijos, Julián, Luciano y Micaela. En sus ratos libres escribía sobre la cotidianeidad, sobre su familia y atesoraba cuentos, relatos y poesías que nunca fueron leídos por alguien más que ella.
En el primer apartado del libro «Autodescripciones para conocerla», Micaela reunió las poesías necesarias para que Edith describa con sus palabras su forma de ser. Los tres apartados siguientes están dedicados a evocar los primeros recuerdos de Micaela sobre su madre como profesional y sus anécdotas escolares.
El único lugar donde Edith hacía públicos algunos de sus escritos era en la Escuela N° 38 Joaquín V. González de Gonnet, provincia de Buenos Aires. Allí trabajó durante muchos años como maestra recuperadora y asistente educacional. Era amante de su profesión, por lo que la docencia tuvo un lugar muy importante en su vida. Micaela la recuerda comprometida y feliz con su labor y la define como «la que leía en los actos, la que siempre hacía poesías». Edith se encargaba de las «palabras alusivas» y despuntaba en escritura.

Mujer del hogar.
Entre 1993 y 1997, durante el período de adolescencia de sus tres hijos, Edith se dedicó por completo a lidiar con los conflictos en el hogar y abandonó parcialmente la escritura. Por aquellos años comenzó a enfermar lentamente. En «El cuerpo grita lo que las palabras callan», Micaela busca «demostrar cómo el cuerpo cuando no hace o no disfruta o vive en momentos emocionales difíciles, se enferma». Para ella, la responsabilidad total sobre los hijos, el matrimonio conflictivo y el trabajo tuvieron gran incidencia en la salud de su madre.
Edith vivió en tiempos en los que las estructuras familiares eran muchos más rígidas y la estabilidad del hogar recaía sobre las mujeres. Por eso, además del trabajo y la crianza de sus hijos, destinó su tiempo y sus esfuerzos a mantener la familia unida a pesar de las consecuencias que eso tuvo sobre su salud. Aunque en ese período no escribió demasiado, la escritura fue su vía de escape. La selección de poesías y la prosa de Micaela denotan los sentimientos que por aquellos años experimentaban madre e hija.
El libro recorre la vida de una mujer desde la mirada de su hija que también fue testigo y protagonista; una hija que con el tiempo se convirtió en madre y pudo comprender a esa mujer desde otra perspectiva. «Con los pies en la tierra y la mirada al cielo» es la historia de vida de Edith, pero se parece a la de muchas otras mujeres que, aunque no son completamente felices con la vida que tienen, deciden ponerse en un segundo plano para brindarles todo a sus hijos. «El libro me ayudo a despedir a mi mamá, a perdonar a mi papá. Ella quería volar sin embargo no se animaba», reflexionó Micaela.

Despertar.
Luego de la muerte de su marido en 2002, Edith comenzó a vivir una vida diferente. Jubilada, con nietos e hijos lejos de casa, emprendió las actividades con las que siempre había soñado. Las redes sociales fueron una gran herramienta en su nueva vida, fundamentalmente Fotolog donde forjó grandes amistades y comenzó a hacer públicas sus poesías. Organizó su tiempo libre y se dedicó a la escritura, la actuación y la radio.
Nuevos proyectos surgieron para ella. Durante dos años visitó la cárcel de Olmos, compartiendo sus poesías con los presos. Condujo un programa de radio al que llamó «Hola Vida» en el que trataba temas diversos como cultura, salud, entre otros. Micaela recuerda esa etapa de la vida de su madre como una de las más felices: «Cuando ella enviudó y empezó a hacer su vida artística fue muy feliz. Antes era la mamá, la maestra que va de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Probó con la radio, era feliz y dejaba la vida, se preparaba como una profesional».
Las poesías de Edith se caracterizan por ser obra de una mujer que es consciente de que resignó mucho tiempo, pero que está dispuesta a recuperarlo. Ella reflexiona constantemente sobre sí misma, sobre el propósito de su vida y también sobre la muerte. Algunas de sus poesías están íntimamente ligadas con sus inseguridades físicas y con sus miedos. La enfermedad la acompañó durante mucho tiempo, algunas veces en silencio, pero Edith nunca permitió que el hecho de tener cáncer definiera por completo su destino.
El amor también llegó nuevamente a su vida, al mismo tiempo en que se transformaba en una escritora pública y en actriz. Micaela reflexionó sobre este aspecto y lo definió como un «cachetazo» que permitió entender a Edith por fuera de su rol de madre. «Nosotros leíamos lo que ella ponía (en redes), nos dimos cuenta de que podía volver a enamorarse y lo entendí mejor después cuando fui mamá, porque mi mamá es una mujer», expresó.

Última etapa.
En los diez años posteriores a la muerte de su marido, Edith se presentó en diversos certámenes literarios. Participó en más de trece antologías literarias nacionales e internacionales, y obtuvo más de veinte premios y menciones. «Después de la muerte de mi papá empezó a presentarse en certámenes. Nunca había presentado sus escritos y tenía mucho guardado. Cuando ella empezó a recibir premios, menciones, aprovechaba para viajar, llegó hasta México», recordó su hija.
En la última etapa de su vida Edith luchó contra una enfermedad devastadora sin perder jamás la vitalidad. «Ella se sacaba fotos con el pañuelo y escribía lo que le pasaba, cómo se sentía cuando la gente la miraba. Yo no quería ser muy intensa con el tema de la quimio porque es muy duro, porque ella no transmitía eso», dijo Micaela. Edith continuó hasta el último de sus días con sus pasatiempos, nutriéndose de la fuerza que le brindaba su familia y sus amigos en redes sociales.
«El último capítulo es el que más me costó, fue la parte más dura. El libro cuenta la historia de una persona que se fue joven, con muchas cosas por hacer, que todo lo que se propuso lo consiguió, excepto seguir viviendo unos años más», explicó Micaela. Ella asumió el compromiso de dar a conocer a su madre como escritora y darle una segunda oportunidad a sus producciones, hoy al alcance de todos en el libro.

De madre e hija.
Mirta Edith Schenone falleció en diciembre de 2012, luego de luchar durante varios años contra el cáncer. Dejó una gran cantidad de poesías y relatos sin publicar. «Yo creo que le faltó tiempo, el tiempo que nos dedicó a nosotros y a estar en la casa, abocada a sus hijos y a su trabajo», dijo la autora.
Algunas de las poesías que fueron premiadas en certámenes están presentes en «Con los pies en la tierra y la mirada al cielo». Si bien el objetivo principal de la autora es homenajear a su madre y mostrar sus textos, el libro es mucho más que eso. La prosa de Micaela se complementa con las poesías, logrando que el lector pueda observar la biografía de Edith Schenone desde la mirada de su hija.
«Yo considero que la escritora es ella, yo soy la persona que trató de homenajearla. Nunca me imaginé que iba a escribir un libro, pero fue necesario, no lo planifiqué, pero lo hice para que se haga conocida su poesía y para decir estoy tranquila y pude cerrar esa angustia, esa sensación de sentir que no debería haberse ido», finalizó Micaela.
El libro terminó de imprimirse en diciembre del 2018 por la editorial Dunken y fue presentado en la Feria Internacional del Libro 2019 tanto en el stand de la editorial como en el stand del Gobierno de La Pampa. Se encuentra disponible en todas las librerías de Santa Rosa.

* Colaboradora