Inicio Caldenia El Dante, ¿manyaba el lunfa?

El Dante, ¿manyaba el lunfa?

SOCIEDAD - HABLAS

Aunque en parte controvertido, el aporte del lunfardo al habla cotidiana de los argentinos es innegable. El presente trabajo fue leído ante la mesa directiva de la Academia Porteña que estudia ese fenómeno lingüístico.

Dr. Walter Cazenave *

Releyendo un antiguo y memorable reportaje a Edmundo Rivero publicado en la revista Primera Plana, surgió una de esas remembranzas, difíciles de explicar, de traer a cuento, pero indudables en la comunidad de ambas.
La nota en cuestión reproducía palabras del gran cantor en relación a sus actuaciones en las cárceles. En una de ellas, charlando con algunos presos, hubo una advertencia gestual respecto a la presencia de un “batidor”, un informante.
Y cuenta una anécdota: un día visitaba una cárcel (“siempre voy a cantar a los presidios”) y se entretuvo conversando con un veterano del hampa que se quejaba del trato dado a los detenidos en las “leoneras”, las celdas colectivas donde llegan a hacinarse hasta más de cien personas, cuando su capacidad es para cincuenta. “En ese instante pasó otro preso –recuerda el cantor– y el viejo ‘lunfa’ farfulló: ‘Dequerusa, la prensa’. Yo me pasé el dedo índice por la mejilla derecha y él me contestó ‘Isolina’.” Y traduce el diálogo: “Atención, que pasa un informante, un soplón; ¿seguro? Sí, seguro”.
Tras releer esos párrafos cuajó al fin el recuerdo: traía a cuento uno de los cantos de –nada menos– la Comedia de Dante Alighieri. Es el XXV, en su estrofa 45, cuando el poeta, en compañía de Virgilio, transita por el séptimo, círculo y hablando de grupo de ladrones dice:

Yo no les conocí pero ocurrió,
Como suele ocurrir en ocasiones,
que tuvo el uno que llamar al otro.
Diciendo Cianfa: “¿dónde te has metido?”
Y yo, para que el guía se fijase,
Del mentón puse el dedo a la nariz.

Consultada al respecto la profesora de literatura Nelia Vignatti, dice: “Consulté la edición de Battistessa y allí se indica que la referencia era para con Cianfa Donati, un florentino. Murió en 1289 y que fue un ladrón, particularmente de animales: un cuatrero.
En cuanto al verso que enuncia el gesto: ‘mi posi il dito su dal mento al naso’, coincido en que es el mismo que hoy usamos para indicar silencio y que se trata de una señal explícita.
Observo el uso de la preposición ‘su’, que en italiano indica aproximación, posición superior y eso me da idea de que podría interpretarse como un deslizamiento del dedo, como que hace un recorrido. No sé cuánto puede añadir esto a la interpretación del gesto”.
Nótese que la seña involucra, en el decir de la especialista, a un cuatrero, un delincuente, de quien hay obvias razones para pensar que manejaba expresiones del hampa de esos tiempos.
Puede agregarse que el diccionario Español-Italiano (Internet) dice: “Chito. Del siciliano zittu y del italiano zitto, ‘callado’, ‘quedarse callado’. Se cruza el dedo índice en forma perpendicular respecto a la boca y apoyado en los labios”.
¿Conocía Alighieri la dinámica gestual de su gente? Parecería que sí porque ya hacia 1305 –años antes de finalizar la Commedia– había publicado De vulgari eloquentia (Acerca del habla popular) título de un ensayo escrito en latín, un libro donde recoge expresiones populares (¿acaso también gestos?) propios de su tiempo y que, en muchos casos, son antecedentes del italiano actual e incluso de lenguas romances. A lo que parece Dante reivindicaba en ese ensayo la condición dinámica y no estática de la lengua hablada popularmente, lo que obliga a recordar la divisa de la Academia: “El pueblo agranda el idioma”.
Hay que tener presente que, según lo afirma Amaro Villanueva, en esos tiempos en que el latín era todavía la lengua obligada y culta, los que después serían idiomas derivados de aquel, tenían una consideración equivalente a la del lunfardo actual.
Dante publica su obra maestra sobre la estructura de un viaje a los infiernos (plural que acaso surgió de ese escrito) guiado por el poeta Virgilio y sobre la idea de que en el Averno existen nueve círculos, cada uno más profundo y degradante según el pecado cometido. Es en el séptimo donde se encuentra con Cianfa y se produce el aludido diálogo gestual.

Fuentes:

  • Alighieri Dante: La Divina Comedia. Traducción de Luis Martínez de Merlo (Cátedra, Madrid). Tomado de Internet.
  • Conde Oscar: consulta vía postal
  • Diccionario Español- italiano
  • Miranda Lidia Raquel (editora): Héroes medievales en espejo. Personajes históricos y literarios de la Edad Media. Universidad Nacional de La Pampa. 2018.
  • Pujol Sergio: Reportaje a Edmundo Rivero. Página 12. 11 de diciembre de 2016
  • Wikipedia. Inmigración italiana en Argentina. Piamonte Siglo XX Provincia de Buenos Aires
  • Vignatti Nelia: Entrevista personal
  • Villanueva Amaro: Consideraciones sobre el lunfardo (sin datos de edición)
  • Miembro de la Academia Porteña del Lunfardo