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El gran legado de Lou Reed

Marcado por los éxitos y fracasos de una vida agitada, Lewis Allan Reed fue un artista multifacético que se desarrolló principalmente en la rama de la música, aunque también lo hizo en la escritura y la pintura.

Nicolás Rojas *

Lou Reed nació el 2 de marzo de 1942 en Brooklyn (New York) en el seno de una familia de clase media judía, con principios un tanto ortodoxos. A los 8 años, su familia decide mudarse a Long Island. Lou transcurrió sus estudios primarios y secundarios con cierta incomodidad, dado que desde chico ya se manifestaba como un niño callado, un tanto errático y varias veces problemático, según lo que su familia consideraba. En el inicio de su pre adolescencia, el joven Lou empezó a tener ciertos rasgos afeminados, cosa que despertó malestar en sus padres, que lo sometieron a tratamientos de electro shock con la idea de “curarlo” de su precoz bisexualidad. Estas vivencias despertaron la ira en Lou, que con el tiempo se demostraría en su fuerte carácter y su lírica ácida y confrontadora.

Música y poesía.

Al finalizar el colegio secundario, Reed se muda al Bronx para iniciar sus estudios universitarios, donde va encontrando su faceta artística y espiritual. Es allí donde conoce al poeta Delmore Schwartz que lo incita en el camino de la escritura y trata de que Lou despegue de su amor por la música, que ya venía arrastrando desde su primera banda The Shades. Por suerte, el joven Reed no acató las órdenes del escritor y volcó su escritura hacia la música, vinculándola de gran manera.

Luego de su paso universitario, Lou regresa a New York y entre salidas nocturnas y culturales, conoce a quien sería su ladero en su próxima banda, un galés amante de la vanguardia llamado John Cale, con el cual formarían la icónica e influyente banda The Velvet Underground. Esta fue una banda de lo que por entonces se empezaba a llamar rock alternativo, llena de distorsiones y melodías voladas, muy distintas a lo que se consumía por entonces en la escena de Estados Unidos, donde el hipismo reinaba y el folk era moneda corriente. La banda tuvo como agregado tener como manager a uno de los artistas de la vanguardia neoyorkina más importante de la historia, Andy Warhol, lo cual llevó a que la Velvet, con el tiempo, tomara la denominación de banda de culto.

Warhol rápidamente los incluyó en su famoso estudio “The factory”, donde asistían las celebridades de New York, y donde el arte, las drogas y el sexo se mezclaban en intensos happenings (encuentros artísticos multidisciplinarios).

La banda incluye por sugerencia de Andy a la cantante alemana Nico, quien pondría su voz en varias de las canciones de su primer disco “The Velvet Underground and Nico”. De ese álbum se destacan la canción cantada por Nico llamada “Sunday Morning” y dos canciones –claramente referidas a las drogas que invadían la banda– como “Heroin” y “I’m waiting for a man”, donde Reed relata la espera que le demanda su dealer.

Stop, regreso y éxito.

Tras unos años de intenso trabajo con la banda, y con la edición de cuatro discos, Lou deja la Velvet y decide tomarse un año sabático y dedicarse exclusivamente a la pintura. Tras ese descanso, se inserta nuevamente en la música y decide grabar su primer disco como solista, llamado simplemente “Lou Reed”. El disco pasa desapercibido, hasta que en 1972 graba el fundamental “Transformer”. El disco producido por David Bowie se adentra en la faceta glam-rock y se convierte en uno de sus discos más aclamados, donde sobresalen el hit “Walk on the wild side” y la oscurísima “Perfect Day” donde Lou relata su experiencia con la heroína. La canción fue popularizada en la película de 1996 Trainspotting donde el protagonista Ewan McGregor tiene un trip de heroína y la canción suena de fondo de manera escalofriante.

Luego habrá unos cuantos discos editados en los años 70, bastante eclécticos entre sí, como el oscuro “Berlín” y el distorsionado “Metal machine music”.

Tras años de consumo de todo tipo de drogas y relaciones amorosas bastante agitadas, Reed decide comenzar los años 80 limpio de sustancias y enfocando su cabeza en reinventarse musicalmente. Así, en 1982 saca otro de sus discos clásicos “The blue Mask”, con tintes a su vieja banda “The Velvet Underground”.

Inicia una relación amorosa y se casa con la diseñadora Silvya Morales, y su vida toma un curso más equilibrado. Continúa con la edición de álbumes hasta llegar a 1989 donde publica uno de sus mejores discos: “New York”, donde se vuelca de manera brillante al rock and roll. Tras una década de relación, se separa de su compañera.

Nuevos rumbos.

A comienzos de los años 90, Lou Reed reúne momentáneamente a la Velvet Underground, donde los resultados artísticos no fueron del todo buenos, pero rindieron en lo comercial y sobre todo en lo económico. Años después se lo empieza a relacionar a la cantante Laurie Anderson, con quien tiempo después formaría pareja y ella sería la mujer que lo acompañaría hasta su muerte.

Reed comienza a interiorizarse en la práctica del tai chi y la medicina alternativa, tras haber padecido una fuerte hepatitis. Los últimos años de vida los transcurrió editando esporádicos discos, algunos sorprendentes como el que grabó con la afamada banda de trash metal Metallica llamado: Lulu.

En mayo del 2012, Reed sufre un cáncer de hígado que logra superar tras un exitoso transplante, aunque en octubre del 2013, debido a otra enfermedad hepática, muere en su hogar de East Hampton donde vivía con su pareja y alejado de la gran ciudad donde vivió sus años más vertiginosos.

El legado musical de Lou Reed es inabarcable, grandes artistas de todas partes del mundo como Iggy Pop, The Strokes, The Killers, los locales Ratones Paranoicos, Andrés Calamaro e infinidad de músicos y poetas destacan el talento y la influencia de la obra de Reed. Para quienes nunca lo hayan escuchado o investigado, aquí dejo la invitación a conocer a uno de los artistas fundamentales del siglo XX.

* Colaborador