domingo, 27 septiembre 2020
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El manualito del amor

Con escritura de Adriana Maggio, edición, prólogo y traducción al chino de Lucía Fernández, diseño y diagramación de Oscar Bejarano y a cargo de Ediciones Orillera, este libro llegó para convertirse en objeto personal de todos y todas.

Ana Paula D’Atri *  

Es invierno. Afuera está nublado y hace muchísimo frío, al menos para mí. Llega a mis manos “El manualito del amor”, el libro reciente de Adriana Maggio. Pero no es un libro más, es una edición en formato a pequeña escala, una especie de Biblia de esas que llevan los religiosos cuando van de puerta en puerta queriendo convencer (o convertir dicen ellos). Sin embargo, en este manualito del amor no se respira ninguna de esas intenciones, sólo delicadeza, y amor, mucho amor.

“El manualito del amor” cuenta con decenas de micro-poemas escritos por Adriana Maggio, en una compilación que realizó junto a su hija Lucía Fernández, con quien decidió embarcarse en este proyecto en plena cuarentena por coronavirus.

El proyecto es de Ediciones Orillera, la foto de tapa es de la casa ecológica-artesanal de Pablo González en el condominio La Tierrita, Anguil –el pueblo donde nació la autora del libro–, y el prólogo y la edición son de Lucía, quien además tradujo los números de los poemas y algunas palabras claves al chino mandarín.

Los versos fueron escritos en 2014 y 2015, cuando paralelamente llegó el cargo de secretaria de Cultura para Adriana Maggio. “Entonces tomaron este formato breve, concentrado, porque no tenía tiempo y fue lo único que, como gotas, fui escribiendo durante todo este tiempo donde la gestión cubrió casi totalmente mi parte de escritora”, cuenta la autora. “Los iba publicando en las redes sociales y les iba poniendo números. Como se iba haciendo gran cantidad los comencé a compilar y de repente tenía 200, 300, que a lo largo de todos estos años atravesaban distintos contextos de la época, por eso hay algunos que refieren a crisis, a ajustes, otros han pasado por situaciones de militancia… siempre en formato de concentración. Fueron mi cable a tierra, mi bálsamo, porque si bien la gestión me completa, si no escribiera un poquitito me moriría”, confiesa.

Proyecto comunitario.

En palabras de la autora, “El manualito del amor” coincide “con un proyecto amoroso que tiene que ver con un compañero, con mis hijos, con el amor de construcción solidaria, colectiva, con la idea de que también la gestión de cultura y la cultura refuerza los vínculos humanos y básicamente como dice Chiqui González, quien fuera ministra de Cultura de Santa Fe, cultura tiene que trabajar en la redistribución del amor y en el juego de las infancias. Todo eso fue concentrado a lo largo de estos años”.

De allí surge la invitación a sumar a su hija Lucía, también como una prueba de esa manera de estar en el amor, “donde ella le agregó un toque maravilloso que tiene que ver con su formación de sinóloga (estudio del mundo chino, su idioma, su literatura y su cultura) y tradujo toda la numeración de los poemas en chino mandarín, escribió el prólogo y se encargó de la edición”.

Libro-objeto.

“El manualito del amor” no es un libro cualquiera, es un objeto de esos que uno quisiera tener en la mesita de luz para poder todos los días elegir una página diferente y sorprenderse con el contenido. “La edición es preciosa, es en un formato de juego y es la idea de Lucía, porque de algún modo en este momento, editar en papel primero que es difícil, es menos accesible y además porque la gente ya lee en formatos virtuales y en otros soportes. Entonces para que sea atractivo un libro en papel tiene que convertirse en objeto, eso es lo que ella ha dicho y es lo que hizo. Esta idea de hacer ‘El manualito del amor’, un objeto delicado, pequeño, donde también jugó con el idioma chino, hay repeticiones, hay palabras traducidas, como ‘lluvia’, ‘viento’, ‘amor’, que son palabras que se repiten en el libro”.

“En medio de la cuarentena, mamá compartió la idea de trabajar su libro con posibilidades de publicarlo. Así, lo que empezó con un documento por mail, terminó siendo ‘El manualito del amor’”, cuenta Lucía. “Primero editamos algunas cosas del texto y decidimos ponerle caracteres chinos. Se le ocurrió que sería un detalle estético, y se me ocurrió numerar los poemas también. Hace un año vengo trabajando en Mil Gotas, una editorial que se especializa en literatura China acá, y latina allá. Por esa experiencia, el ojo lector, y la amorosa mirada de madre, confió en involucrarme”. Luego de sacar el ISBN del libro (algo así como su ADN) y de recuperar el trazo de Ediciones Orillera, surgió la posibilidad de imprimirlo en Buenos Aires y trabajar con un diseñador (Oscar Bejarano). “Es un proceso bellísimo, tenso (porque cada uno mira el libro por o desde donde sabe o gusta: poesía, impresión, páginas, márgenes, calidad de la imagen, etc), de mucha corrección sucesiva y de mucho aprendizaje. Es muy placentero saber que en un momento tan quieto se puede igual hacer, vía modos cuidados y digitales. Complacer al lector y a Maggio siempre es un desafío, me despegué del vínculo para que se volviera más profesional y resolví. Un editor tiene que entender qué quiere el autor, y devolverle un libro. Intenté hacer eso”, detalla Lucía sobre el proceso de edición del libro de “Maggio”. “Si no fuera mi madre yo no sería quien soy, me gusta decir que es alguien a quien si no me uniera un vínculo, me gustaría conocer, lo mismo con el resto de mi familia. Me abstraje en cierto modo del vínculo y vi un libro breve de amor en tiempos de pandemia, una cosa hermosa, un poco de lo que está en el prólogo. Espero lo disfruten y haga bien”.

Amor solidario.

Además, este libro trae como objetivo una demostración de amor, y no sólo en palabras, sino también en hechos. “Como una manera simbólica, y además de completar esta circulación de amor, decidimos que con lo recaudado por la venta del libro haríamos compras o lo que necesiten Los Amigos Solidarios, que son una gente amorosa que ayuda, que entrega viandas a alrededor de 200 familias, así que les damos la lista de todos los que aportan y les compramos lo que nos piden”, detalló Adriana. Y aún quedan muchos manualitos a la espera de quien los adopte, así que quienes deseen colaborar con la causa pueden encargar su libro por mensaje o Whatsapp al 2954-614932; o en Buenos Aires al 11-54830653.

El amor en tiempos de pandemia se puede alimentar de diferentes formas: con comida, con abrazos, con juegos, con tareas, con paciencia, con películas; y también con palabras. “El manualito de amor” es una gran oportunidad de entregarse al amor simple, y por momentos, imperfecto. Amor que renueva, amor que apasiona, amor en crisis. Al fin y al cabo, amor.

* Periodista