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El paisaje como inspiración

La pianista y compositora pampeana dialogó con Caldenia sobre sus inicios en la música y sus primeras creaciones. Además, cuenta en qué proyectos se encuentra y cómo es su trabajo compositivo en tiempos de pandemia.

Ana D’Atri *

La pianista Viviana Dal Santo nos abrió las puertas de su casa para conocer un poco más de su amor por la música, sus primeros acercamientos a la composición y sus intereses más profundos. En los últimos años, la pampeana fue noticia varias veces por sus logros como compositora, y hace poco, por la publicación del libro «La influencia del paisaje en la construcción del tema musical pampeano» (FEP, 2021).
Viviana comenzó a interesarse por la música a los 4 o 5 años. «Mi papá cantaba y tocaba la guitarra en casa, todo el tiempo, con la familia. Y, por otro lado, en algún momento, a mí y a mi hermana se nos ocurrió pedir que nos compraran un pianito de juguete. No sé por qué lo pedimos, si lo vimos en algún lado, tal vez en alguna vidriera (Internet no había y televisión, poca). Los Reyes Magos me trajeron el pianito de juguete, un pianito celeste, de madera, con teclas chiquitas, y que sonaba afinado, con un mecanismo bastante parecido al de cualquier piano pero más sencillo y rudimentario. En ese pianito empecé a sacar de oído lo que se escuchaba en casa y las canciones del jardín. También empecé a ‘inventar’ musiquitas propias, o trozos de música muy breves, que no eran más que el resultado de la exploración de una nena a la que le llamaban la atención esos sonidos. En ese momento, mi referente fue mi papá, que hacía música cada vez que el trabajo se lo permitía», recordó la artista.

Primeros estudios.
Con tan sólo 7 años, la pequeña Viviana tuvo su primer acercamiento al aprendizaje metódico. «Fue con una profe que se llama Mónica Esquizatti, que era también familiar y vivía en la misma cuadra que nosotros. ¡Y tenía un piano de verdad! Luego de unos años, seguí los estudios con Betty Bertotto, con la finalidad de recibirme de profesora de Piano, Teoría y Solfeo, que consistía en una carrera de conservatorio privado, donde uno iba cursando con su profe, rindiendo cada fin de año un curso más, y así hasta llegar al título luego de 9 años, a veces 10 u 11. Más tarde, cursé el magisterio de Música en el antiguo Instituto Provincial de Bellas Artes y me recibí a la vez que en la Escuela Secundaria. Y paralelamente, tomé clases particulares de piano con el maestro José Luis Juri, en Buenos Aires», contó.
Unos años después, comenzó a tomar clases particulares y en Buenos Aires con Diana Lopszyc. «A ella le debo no sólo todo lo que sé de técnica pianística sino también de interpretación, de actitud frente al piano y a su estudio, pero además todo lo que puedo disfrutar del piano y de la música es gracias a su enseñanza y su contención», aseguró la pianista. A la vez, comenzó las clases de composición con Eva Lopszyc, su hermana, quien fue, a la par de Diana, de una gran inspiración para ella, en lo musical y en lo humano, por su generosidad y su acompañamiento como educadora y como artista.
Pero el estudio no terminó ahí. También cursó la reconversión de su título de Maestra de Música a Profesora de Artes en Música en el CREAr, luego cursó a distancia la Licenciatura en Teoría y Crítica de la Música en la Universidad Nacional del Litoral y, en la misma institución, la Tecnicatura en Arreglos Musicales. «He tenido también otros maestros de música de cámara, de composición, de orquestación… En Santa Rosa, por ejemplo, como complemento a la composición, estudio viola con Santiago Morete y tomé clases de clarinete por un tiempo con Camilo Sánchez», agregó.

La composición.
Si algo destaca a Viviana como artista, es su gran capacidad compositiva. Muchas de sus obras fueron interpretadas en importantes salas como el Centro Cultural Kirchner o en el ciclo «Nuestras músicas» del Foro Argentino de Compositoras. «Ya en el pianito celeste creaba algunas cosas, muy breves, que más que composiciones eran ideas, o gestos musicales, dentro de lo exploratorio, del juego. Luego compuse algunas cosas a medida que iba aprendiendo piano, pero nunca sabía muy bien cómo llevarlas adelante, cómo darles el carácter de obra completa, de objeto artístico. Y yo buscaba eso pero no lo encontraba, o, por lo menos, no me sentía satisfecha con lo que quedaba como resultado», recuerda la artista. «Sin embargo, siempre guardé borradores y, luego de haberme familiarizado con la composición, de haber hecho un recorrido que era necesario y maravilloso, me reencontré con esas antiguas ideas y les di la forma que quise. Tal vez ellas me tenían que esperar un tiempo (un tiempo largo, porque fueron años), a que yo encontrara ese camino. Así que siempre estuvo rondando la composición en mi vida, presentándose de distintas maneras y por diferentes lugares, pero estuvo».

Crear en solitario.
La pandemia de Covid-19 generó en muchos artistas la necesidad de expresar sus sentimientos a través de su arte, ya fuera la música, la pintura, o la disciplina en que se especializaran. En el caso de Viviana Dal Santo, la pandemia no fue una influencia en su forma de componer. «Tal vez porque la pandemia todavía no terminó desafortunadamente. En unos años, con cierto distanciamiento, tal vez pueda opinar lo contrario. A mí siempre me gustó estar en mi casa y en solitario. Por lo tanto, la cuarentena no hizo más que reforzar el ambiente para que componga», opinó. «En cuanto a lo reflexivo, hace un tiempo que vengo pensando en que, si bien parece que la humanidad se hunde cada vez más en sus propias ambiciones y en sus propios errores, también pienso desde hace mucho, y lo sigo sosteniendo, por haberme encontrado en la vida con gente tan generosa, tan compañera y tan ‘buena gente’, que los humanos somos una raza poderosa y sigo confiando en nosotros. Por eso también sigo componiendo y enseñando. Sí, intento resumir, que las obras sean menos extensas y que retomen lo folclórico y lo popular sin olvidar que mi lenguaje es el de la música llamada ‘clásica’ o ‘académica’. Por eso, el estilo será menos marcadamente folclórico, a menos que yo tenga esa intención, y más un recuerdo o una reminiscencia de lo que nos van entregando los admirados compositores pampeanos».

Paisaje musical.
Hace pocos días, el Fondo Editorial Pampeano editó el libro «La influencia del paisaje en la construcción del tema musical pampeano», cuya autoría es de Viviana Dal Santo. Surgió de una convocatoria lanzada en el 2019, que luego se vio retrasada con la pandemia en 2020. «Es mi tesis de licenciatura y en ella estudio cómo queda plasmado el paisaje, entendiéndolo como relieve, clima, formas de vida, formas de ser, etcétera, cómo queda plasmado en la construcción del tema, que es melódico/armónico/rítmico. Siempre me interesó mucho el estudio de la melodía, de su construcción a nivel interno y de cómo inciden la armonía y el ritmo, además de otros aspectos, en su armado. Por lo tanto, estudié esa construcción como una cuestión intrínseca y luego la relación que esa construcción tiene con lo externo, analizándolo desde varias perspectivas», explicó la autora.
«Es una gran alegría que se haya podido publicar. Si bien no me considero una investigadora ni una escritora, siempre me gustó escribir y este trabajo lo hice con mucha dedicación, mucho respeto por la música pampeana y por sus compositores a los que admiro, y mucho disfrute. Por eso, en cuanto fue aprobada y defendida en la Universidad, comencé a buscar la manera de publicarla. Y esta fue una buena forma».
Quienes estén interesados en adquirir el libro, pueden hacerlo en Arte Propio (dentro del Centro Cultural Medasur) o contactando a Viviana por redes sociales.
Pero esta pampeana no se queda quieta ni en pandemia, así que se encuentra con varios proyectos. «Sigo difundiendo el CD ‘Eco de mi voz’, que grabamos hace unos años con excelente colegas y amigos pampeanos y con la enorme ayuda de la Editorial Voces. También estoy componiendo tres obras: una de cámara para vientos y otras dos en formato orquestal. Estoy trabajando sola y con algunos músicos obras mías, con el apoyo de INAMU, y además estoy tocando en algunos dúos y tríos; todos proyectos muy lindos y que me llenan de alegría», aseguró.

* Periodista

DESTACADO 1:

«Siempre me interesó mucho el estudio de la melodía, de su construcción a nivel interno y de cómo inciden la armonía y el ritmo, además de otros aspectos, en su armado.»

DESTACADO 2:

«A Diana Lopszyc le debo no sólo todo lo que sé de técnica pianística sino también de interpretación, de actitud frente al piano, además todo lo que puedo disfrutar del piano es gracias a su enseñanza y su contención».