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Food trucks, ¿sólo una moda?

GASTRONOMIA – COCINA DE CALIDAD SOBRE RUEDAS

Hace algunos años los carros de comida llegaron para quedarse como una opción más a la hora de “salir de comer”. Opciones rápidas, económicas y ricas, se suman a una estética moderna y agradable.

Nicolás Zanesi *

Ya era costumbre salir del concierto, del boliche o de un espectáculo deportivo y encontrarse en la puerta con un carrito preparando unas deliciosas hamburguesas, algún chori recargado o un súper pancho con lluvia de papas. ¿Quién puede resistirse a eso?

Con una estética elegante y bien cuidada, hoy se empiezan a presentar estos llamativos carros de comida o food trucks llenos de colores y con un estilo marcado que son el boom del momento. Cocina de calidad sobre ruedas.

“La gastronomía es el lujo más accesible”, dice un gran chef. Es verdad, si dejamos de pensar a la restauración como el mero acto de regenerar energías, alimentarse para satisfacer una necesidad. La mejor manera de entender esta frase es con la simple determinación que puede tomarse un viernes a la noche: “Me voy a dar un gusto” ¿A qué nos referimos? Generalmente usamos esta expresión cuando queremos justificar un gasto desmesurado de dinero, como viajar a algún lugar exótico, conocer un hotel de lujo, mirar una obra de teatro y demás actividades lúdicas que tienen como común denominador la utilización inusualmente desmedida de un factor que es, como dicen muchos “lo que mueve al mundo”. Evidentemente, estamos hablando del dinero.

La experiencia.

Volviendo a la frase inicial, se puede comprender que en el momento de tomar una decisión que implique un gasto desproporcionado de capital, una de las alternativas que menos impactan en el bolsillo, al menos psicológicamente, son aquellas que tienen que ver con la alimentación. ¿A qué se debe esto? Uno podría afirmar que ir al teatro, al circo o a un recital también se encontrarían dentro de los lujos “accesibles”, y no estarían equivocados. La diferencia radica en que comer es una necesidad básica, cuya transformación como negocio la ha convertido en una experiencia no solo compleja, sino además heterogénea.

Uno se preguntará ¿qué tiene que ver todo esto con los food trucks? En mi opinión, mucho. Mi perspectiva de la gastronomía, como cualquier amante del arte culinario, es que se va modificando a través de los años, mediante una evolución adquirida gracias a las diferentes pasiones y búsquedas que expresan los chefs, y en esa frase se puede comprender, que la gastronomía es una experiencia que trasciende el mero acto de consumir y transformar nutrientes en energía. La gente busca aventuras fugaces, recurre a la gastronomía como un medio a corto plazo para transportarse a un sentimiento, ya sea una sensación de nostalgia, como una aventura de sabores exóticos, familiares, complejos, reunirse con amigos, etcétera… “el lujo más accesible”.

Los food trucks son una excusa, un medio ¿para hacer dinero? Por supuesto, no hay negocio que no sea en su sentido más puro para eso, pero su atractivo visual, su inmersión en una comunidad, el contacto directo que puede tener el chef con su comensal, entre otras tantas cosas, lo hacen un negocio extremadamente atractivo, ya sea por el lado de marketing e industria, así como del “vehículo” para que la pasión de un emprendedor nato demuestre todo su arsenal de creatividad.

Los pioneros.

La historia de los food trucks en el mundo es de larga data. Ya desde el año 1691 se habla de ellos como carros de ruedas empujados por las calles y carros de ruedas tirados por caballos para vender alimentos. En el Japón encontramos carros de sushi, pero es en los Estados Unidos donde en el siglo XIX encontramos los carros tirados por caballos que se acondicionaban para hacer largas travesías, se llevaban y preparaban comidas para darle de comer a los vaqueros que trasladaban ganado desde Texas hasta Nuevo México. Era una excelente solución ya que tenían que pasar por territorios desérticos sin ninguna posibilidad de encontrar comida. Un caso emblemático del ranchero era Charles Goodnight, quien en 1866 llevó un carro cargado de leña, alimentos, condimentos y utensilios de cocina. En la parte posterior del carro tenía un cajón tapado con una puerta de madera que al abrirla se convertía en mesa y allí preparaba los alimentos para servirlos a los comensales. A estos pioneros los llamaron Chuck Wagon. Su comida era oportuna y reconfortante.

Los viejos tranvías que caían en desuso se aprovechaban para crear pequeños cafés, que tanto en New York, como en Berlín y Miami fueron apareciendo. En 1936 Oscar Mayer vendía sus productos en carros que tenían forma de salchichas y eran ubicados al frente de las universidades. Para el año 1950 salen al mercado los carros que vendían helados por las calles. En el 2008 surgió el primer food truck moderno, cuando Raúl Martínez adaptó un viejo camión de helados y lo convirtió en un restaurante móvil de tacos. La depresión económica del momento creó las condiciones para el desarrollo de estos emprendimientos tan exitosos.

Será por el concepto “callejero”, por el contacto directo con los cocineros, los precios, por la calidad de sus preparaciones, por disfrutar del aire libre y espacios abiertos, tan importante en los tiempos que corren. Cualquiera sea la excusa, los food trucks vienen pagando derecho de piso hace muchos años en todo el mundo como para ser una moda que se establezca como opción fija para darse “un lujo accesible”.

* Cocinero