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“Garganta profunda”, sexo y mafia

¿Qué fue lo que convirtió a la película “Garganta Profunda” en el mayor éxito del cine pornográfico? El contexto de una época, la mafia del sexo y la importante participación de la prensa del momento.

Daniel Mundo *             

Hace casi 50 años, el 12 de junio de 1972, se estrenó el mayor éxito del cine pornográfico de todos los tiempos, Garganta profunda. Lo diré de entrada: hoy sólo un coleccionista toleraría verla más allá de unos minutos. Los personajes se tratan con cariño, se respetan y hasta parecen cuidarse, tal su grado de inactualidad. Lo que pasó entre ella y nosotros es el tsunami tecnológico de Internet para todos, la tierra prometida de la pornografía. Nada envejece peor que el sexo.

En las producciones porno siempre se privilegian dos datos: la inversión de dinero que se hizo y las ganancias que se obtuvieron. Garganta profunda batió todos los records: con 25.000 dólares de inversión dejó 600.000.000 de dólares de ganancia. ¿Son ciertas estas cifras? Nunca se supo cuánto dinero se ganó realmente. Pero fue mucho. Un informante del FBI aseguró que en la oficina del productor había tanta plata que ya no la contaban, sino que la pesaban y la guardaban en bolsas de residuos. Ahora veremos por qué no podían llevarla al banco.

A comienzos de la década de 1970, la representación de sexo había ganado la pantalla grande. La primera vez que se vio vello púbico femenino fue en 1966. En 1969 llegó la hora del pene. Dinamarca comenzó la onda expansiva de liberación de los desnudos en el cine. Lo siguieron otros países europeos. En Estados Unidos se estaban organizando dos centros importantes de producción y exhibición: California, en la costa oeste, y Nueva York, en el este. Deep Throat (Garganta profunda) pertenece a esta última zona.

Mafia y pornografía.

Como pornógrafo no me causa gracia decir que lo más alto a lo que llegó la exhibición cinematográfica de pornografía no se debió a sus cualidades estéticas o por la trasgresión sexual que representaba, como ocurrió en la literatura, por ejemplo, con el Divino Marqués, sino que se debió a la diversificación en los negocios de la mafia. Ya había conquistado el mercado de la droga, ahora le llegaba la hora al sexo. El productor de la película, Louis “Butchie” Peraino, era hijo de Anthony, el jefe de una de las “familias” incipientes de la ciudad. La mafia no aportó sólo dinero, proveyó también la logística para la distribución y exhibición masiva de este tipo de películas. Mafia y pornografía se estaban convirtiendo en el subsuelo sobre el que se edificaban las columnas de la ley en EEUU.

Pero soy injusto al decir esto. Garganta profunda tiene méritos de sobra. Por un lado, fue el resultado de una presión sociosexual inmensa que exigía sublimar lo que no podía concretarse en la realidad. Y por otro lado, fue la presentación en sociedad de la industrialización del porno. Implicó la institución de un campo de producción que daría como resultado millones de películas y miles de directores, actores y actrices de culto. Unos años más tarde aparecerían las maestrías y los doctorados sobre el tema.

El director del film, Gerard Damiano, tenía ínfulas de artista y quería filmar un largometraje en 32 mm. El porno venía filmándose en 8 y 16 mm. El borrador de la película lo escribió en unas fichas de archivo durante un fin de semana, luego de que Traynor, el marido, representante y proxeneta de la actriz principal, Linda Boreman, le mostrara las habilidades de su mujer, la reina de las felatrices. Damiano quedó impresionado y Traynor se vanagloriaba diciendo que la técnica se la había enseñado él, que la había aprendido de unas prostitutas japonesas cuando había estado como marine en el frente de combate.

Como sabe cualquiera que ojee un poco Wikipedia, Linda no le reconoció ningún mérito de nada a su exmarido, al contrario: lo acusó de haber sido violada, prostituida y golpeada sistemáticamente por él. Cuando pasó el boom del estrellato, Linda se volvió una feminista a ultranza y una militante antipornografía.

El rol de la prensa.

La prensa jugó un rol muy importante para colocar a Garganta Profunda en el lugar y momento oportunos. Al Goldstein, el editor de la revista Screw, hizo una reseña afirmando que era la mejor película porno jamás filmada. Goldstein se mandaba la parte y decía que antes de su artículo la película se había estrenado y había durado en cartel lo que duraban todas las porno, una semana. Luego de su nota, se estrenó en 300 salas repartidas por todo los EEUU y la gente iba en limousine a verla. Esto es cierto. Incluso se hizo una proyección privada en la casa de Frank Sinatra. Esto no lo inventó Damiano, pero Garganta inauguró un nuevo subgénero porno, el porno chic.

Algunos adjudican el éxito también a la prensa, pero por otro motivo. Responsabilizan al alcalde de NY, J. Lindsay, que confiscó la película. ¡¿Para qué?! Se desató una enorme ola de protesta a favor de la libertad de expresión, teniendo entre sus defensores a personajes muy famosos de la tele y la cultura, como Truman Capote o Johnny Carson, entre muchísimos otros. El caso del Watergate y el intento de encubrimiento por parte del gobierno de Nixon estaban todavía demasiados vivos. El poder de la prensa y el poder de la mafia se habían encontrado como por casualidad.

* Agencia Paco Urondo