domingo, 15 septiembre 2019
Inicio Caldenia "Hago lo que me divierte"

«Hago lo que me divierte»

«Arte es todo lo que llega al corazón», dice con facilidad Lihue Pumilla, escultor, actor, pintor y video-artista. Sus experiencias con el arte lo han llevado desde su Santa Rosa natal a obtener premios provinciales, nacionales e internacionales.
Silvina Llames *
Lihué Pumilla se convirtió en unos de los principales referentes artísticos pampeanos de las últimas décadas. De alma inquieta, en su adolescencia ya había fundado junto a Pablo Carlasare, un grupo de teatro, «Serenito Degiovanni». A lo largo de su trayectoria participó de grandes eventos y recibió importantes premios por sus trabajos. Ha incursionado en distintas disciplinas artísticas como el teatro, la pintura, la escultura y el video-arte.
Algunas de sus menciones incluyen el Premio Estimulo Salón Escultura en La Pampa a fines de la década del ’90. En el año 1999 obtuvo la Beca de perfeccionamiento «Presidencia de la Nación», a cargo de la dirección de Raúl Fernández Olivi. Entrando en el nuevo siglo, en el 2001 participó en el Salón Nacional de Escultura, en Buenos Aires, mientras que en el 2006, formó parte de la Bienal Internacional de Escultores en Resistencia, Chaco. En el 2011 asistió a la muestra colectiva del Fondo Nacional de las Artes y obtuvo el segundo premio en el concurso de señaladores de la revista de arte «Magenta». En su trabajo en el Museo Provincial de Artes, mantuvimos este diálogo sobre el recorrido efectuado, su actividad actual, la mirada sobre el arte actual, sus referentes y cómo se hace para vivir de y desde el arte.
P.: -¿Cómo comenzó tu pasión por la artística visual?
L.P.: -Yo vengo de una familia relacionada con el arte así que siempre estuve conectado con esa sintonía y también muchos de los amigos, que eran amigos de mis viejos que circulaban ahí, entre otros amigos de otras disciplinas, o políticas, eran artistas. Ya muy de chico, creo que desde los 14 ó 15 años, empecé a hacer teatro y a partir de ese momento seguí para siempre. Estuve haciendo teatro desde siempre, arranqué en la escuelita Municipal de Teatro en el 1987. Después formé parte de varios grupos e hice mi propio grupo de teatro. En esa transición que dejé de hacer teatro empecé con la escultura, y ya después estuve como 15 años haciendo escultura solamente.
P.: -¿A qué te dedicas en la actualidad?
Ahora hago todo, todo lo que me divierte. En un momento me sentí oxidado de hacer solo escultura, me aburrí, venía de la tradición de la escuela en la que uno tiene que desarrollar una disciplina. Llegó un momento, que con la escultura, si no asistís a simposios no podes ir a ningún lado. No podía llevar una muestra de escultura a ningún lado por los costos, entonces empecé a hacer otras cosas: collage, dibujo, videos, figuras, pinturas, todas cosas transportables.
Me junto con amigos y creo historias. Algunas cosas que realizo, las fusiono con otras temáticas como el teatro. Me gustó mucho esa experiencia, entonces la manera de poder seguir sacándome esas ansias fue filmar. La diferencia entre el cine y el teatro es que el teatro es del momento, en cambio el cine es algo que queda en un soporte y en un material que uno lo puede difundir en el tiempo.

P.: ¿Cuál es tu mirada sobre el arte argentino? ¿Ves una proyección?
L.P.: -Creo que estos años, en la Argentina, existen movidas del interior como Córdoba donde los artistas que conozco de mi generación y más chicos, realizan trabajos que están buenísimos, en todos los rubros, sea pintura, escultura, etcétera. En el norte hay cosas que me gustan mucho, desde Tucumán, en el Chaco están saliendo algunas cosas nuevas. En Tucumán hay una movida muy interesante de pintura con galerías independientes que están experimentando. Suelen ser lugares que no son institucionales y se exponen diversas cosas. Podes encontrar ladrillos pintados, muy experimental, que está buenísimo.
También hay un par de artísticas en Buenos Aires que me gustan pero es menos. La literatura está influyendo mucho en el arte, en vez del arte del corazón. Hay una movida que es explicadora, desde hace 5 ó 10 años se le está dando bola al libreto del arte, a que el artista haga todo un «speech» de lo que quiere hacer con su obra, cuando hoy la obra no es nada. Vengo muy educado en los 90 que se trataba de un arte muy concreto y muy de corazón. La mayoría de los artistas contemporáneos de mi época, ninguno sabe explicar nada. Básicamente nos dedicamos al arte porque es la manera que tenemos de expresarnos, sino, hubiésemos sido poetas y no artistas visuales.

P.: -¿Cómo caracterizarías tus días como artista? ¿Se vive del arte?
L. P.: -Es divertida. Yo me divierto en mi casa, todos los días hago algo. Desde pintar una remera, si el día está lindo salgo con las maderas. Es rutinario en realidad, súper tranquilo, como hacer la comida. Profesionalmente, trabajo en la escultura, como una cuestión formal. Mando a una competencia, que es en Buenos Aires, un concurso que es para poder vivir del arte que es lo que siempre soñé, el sueño que tengo desde chico. Estoy compitiendo en ese sentido. Pero la mayor parte del tiempo hago otras cosas que no tienen que ver con la escultura.

P.: -¿De todas las técnicas que realizas, cual es la que más te gusta?
L.P.: -Creo que me hice profesional en la escultura, en la talla y en trabajar la madera. Pero en este momento me gusta hacer todo. Es raro, depende el lugar. En Buenos Aires piensan que hago solamente escultura porque mando trabajos todos los años solo al Salón de Escultura. En Córdoba, cuando he ido con los collage y ven que trabajo la madera se asombran porque trabajo con otros elementos.
Mando trabajos al Museo Nacional de Escultura y al Museo Sívori, que es un concurso que el día que te sacas el gran premio es como una jubilación al arte. Tengo un par de premios ahí, tengo el segundo premio y espero en los próximos años sacarme el primero.
La escultura es una disciplina muy lenta. Podes estar, como rápido, un mes a cinco o seis meses en una obra. Me pasaba eso, que en ese tiempo tenía muchas ansias de otras cosas, y por eso empecé a hacer collage, a la noche podía cortar los papeles y podía hacer uno en dos días. A los collages los uso como un diario, las cosas que me pasan las plasmo ahí. La escultura es muy lenta. En cambio por ahí está sucediendo una historia y arranco a hacer una obra en madera y de acá a seis meses ya estoy en otra sintonía que nada que ver.

P.: -¿Alguien ha sido o es tu referente?
L.P.: -Tengo muchos referentes, miro mucho arte. Me parece que la mejor escuela de arte es mirar arte y no ir a la escuela. Tengo referentes por distintas épocas. Cuando arranqué -de muy de chico- me gustaba Raúl Fernández Olivi que en la escultura es de quien aprendí casi todo, la técnica, a tener una imagen propia. Me gustaba Joan Miró también. El arte para mí no son solamente las artes visuales, arte es todo lo que te llega al corazón, la literatura, la música.

P.: ¿Harías alguna recomendación a quienes desean empezar en el arte?
L.P.: -Que la pasen bien, que lo disfruten y aquellos que no lo hagan, que prueben. Es un buen oficio para liberarse de muchas cosas.

* Lic. en Comunicación Social