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Historia de inmigrantes

RELATOS – DE ITALIA A AMERICA

Berta Tarquini, una mujer sencilla, austera, honesta, alegre, fue fundamental para moldear el carácter de su descendencia. La recuerda su hija Nélida, de 99 años.

Gladys Pelizzari *

Nélida Decristófano de Orzaocoa (en el mes de enero cumplió 99 años), recuerda a su mamá Berta Tarquini, aquella jovencita que con solo 13 años partió con su familia desde la Comuna de Tornimparte, provincia de L’Aquila, en la Región de Abruzos, hacia América, buscando paz y trabajo. En Italia, el rey Humberto 1° se manifestaba hostil a las luchas obreras, a los sindicatos y a los socialistas. Las protestas populares eran reprimidas de manera sangrienta. En el año 1900 el rey murió por el ataque con cuatro disparos de revólver del anarquista Gaetano Bresci.

Viaje a la esperanza.

Corría el año 1903 y la carrera armamentista también involucraba a Italia. Entonces Luigi Tarquini, Filomena Fiamma y los hijos Antonio, Eliseo, Domingo y Berta embarcaron hacia América. Gesualdo quedó en Italia porque estaba cumpliendo con el servicio militar, logró escaparse y viajar con ayuda de los paisanos amigos. Luego de más de veinte días de navegación, llegaron a la Argentina, donde se necesitaban brazos para labrar la tierra. Se alojaron en el viejo Hotel de Inmigrantes. Hasta el lugar llegaban los terratenientes a buscar agricultores, entonces los Tarquini se fueron a trabajar a un campo en 25 de Mayo (Buenos Aires), como contratistas. Allí vivieron en casillas, soportando jornadas de mucho frío y vientos. Transcurridos cinco años, Filomena enfermó de pulmonía y falleció. Con solo 18 años, Berta debió hacerse cargo de las tareas del hogar.

A La Pampa.

Luego se presentó la posibilidad de venir a La Pampa, a un campo cercano a Uriburu, donde pasaron a ser arrendatarios y según el contrato, debían aportar el 30 por ciento de la cosecha a los terratenientes, dueños de los campos.

En la zona de Anguil, Berta conoció a Vicente Decristófano y se casaron en el año 1910 en el Registro Civil de Catriló. Fueron testigos, reconocidas figuras del socialismo pampeano de entonces: Antonio Buira, Guillermo Aguirre Bengoa, Pedro Dolce y Gesualdo Tarquini. Se fueron a vivir a un campo que arrendaron a Márquez, en Barrancas Coloradas, a 20 kilómetros de Santa Rosa. Allí Vicente transportaba en carros bolsas de trigo hasta los acopiadores y el resto del año, leña para el ferrocarril.

Luego se trasladaron a Potrillo Oscuro. “Yo nací en Potrillo Oscuro, en 1922, en un campo que mi padre arrendaba a Rosa Mendoza. Todos nacimos en distintas chacras y en los partos mi madre era atendida por vecinas que eran muy solidarias. Nuestra niñez fue muy feliz, no teníamos juguetes, pero hacíamos muñecas de trapo, además nos juntábamos con vecinas y jugábamos. Yo tuve una amiga inseparable, como una hermana, Isabel Ríos. Crecimos juntas, contándonos nuestros pensamientos e ilusiones. Los festejos familiares eran con comidas caseras, budines y pan dulce. En la bolsa de harina, mamá tenía un trozo de masa seca que remojaba, era la levadura de la época. Faenaban cerdos y preparaban chacinados para todo el año. Recuerdo los chorizos en grasa, ¡qué ricos!” (Nélida: 2020).

A otro campo.

La intensa sequía de la década del 30, obligó a la familia a vender las pocas vacas que le quedaban y le arrendaron un campo a Tierno, cercano a la Laguna del Guanaco. “Fue una madre ejemplar, permanente apoyo familiar, ayudando en las tareas del campo y además cultivaba hortalizas para el alimento familiar. De carácter bondadoso, solucionaba todos los problemas que le llevábamos los hijos y nos aconsejaba. Se preocupaba por las salidas de las hijas y nos controlaba el regreso. Aquí se adaptó a otras costumbres y códigos, entre ellos a tomar mate, fue una gran tomadora de mate” (Nélida: 2020).

La familia crece.

“Después fuimos formando nuestras familias y ella era la que amasaba los tallarines y ñoquis de los domingos. Casadas y con hijos siempre concurríamos. Entonces aprovechaba para que yo le explicara cómo seguir con alguna prenda que estaba tejiendo. En las fiestas de Navidad y Año Nuevo convocaba a todos los hijos con su familia, haciendo honor al principio de ‘la famiglia unita’”.

En Berta, están representadas las mujeres inmigrantes que llegaron a esta tierra lejana en búsqueda de una nueva vida. No volvió a Italia, pero el paisaje de Tornimparte era un tema recurrente en sus recuerdos. Se sentía orgullosa de sus raíces italianas, pero siempre manifestaba su incondicional amor hacia la Argentina, la tierra que le había dado todo.

* Docente