Identidad de Alemanes

El arribo de distintos contingentes de inmigrantes a la República Argentina provenientes de diversos países, en su mayoría europeos, marcó un hito en la historia de este país. Los Alemanes del Volga o Alemanes de Rusia fueron parte de ellos.
En el siglo XVIII, Alemania estaba gobernada por varios príncipes, con estados independientes entre sí. Durante varios años el país había sido devastado por guerras internas y externas, donde los hombres debieron prestar servicio militar en Francia y otras veces fueron vendidos por el Príncipe Felipe de Hessen a Inglaterra, con el propósito de luchar en Estados Unidos. La situación económica era muy difícil, las pequeñas parcelas de tierra no daban lo suficiente para alimentar a las familias de los agricultores y los artesanos no encontraban trabajo.
En medio de esta difícil situación que se vivía, Catalina II de Rusia -una princesa alemana- publicó en muchas ciudades alemanas un manifiesto llamando a poblar las regiones del medio y bajo Volga, en Rusia. Esto permitiría servir de ejemplo a los aldeanos rusos y de muro de contención contra las invasiones nómadas. Las promesas eran buenas: libertad religiosa, administración independiente y propia, eximición de impuestos y de prestar el servicio militar.
Muchos alemanes siguieron a este llamado, 30.000 en total iniciaron el viaje en 1763 (la emigración se extendió hasta 1767), cuando no solamente migraron agricultores, sino también artesanos, peluqueros, médicos, militares, entre otros. A todos se les había prometido libertad para seguir su profesión y fundamentalmente mantener el idioma alemán, pero algunas de esas promesas no se cumplieron, fueron todos obligados a ser agricultores. Los alemanes emigraron de toda Alemania, principalmente de Hessen y del Palatinado. De Lübeck, vía Mar Báltico a Rusia. Allí debían permanecer en Oranienburg para prestar el juramento como súbditos de la Zarina.
Luego de muchas penurias llegaron a su destino, pero de lo prometido, aldeas con casas, no existía nada. Debían pasar el invierno en casuchas de tierra (Semijanka, casas construidas bajo tierra), con suelos congelados por la presencia de nieve. De los 30.000 que salieron de Alemania, 3.000 murieron en el camino y otros 4.000 en los dos primeros años. La primera aldea o colonia fue fundada el 29 de junio de 1764, luego se fundaron 103 aldeas más, ambas a orillas del río Volga.
Un proverbio ruso dice, “paciencia y tiempo vencen a todo”. Después de los primeros años ya les fue mejor. Poco a poco se fundaron nuevas colonias, adquirieron nuevas tierras, cruzaron el Volga hacia el Cáucaso y Siberia, poblándolas. Cada colonia poseía escuela primaria y varias de ellas escuelas secundarias.

Sin privilegios.
Cien años más tarde, fueron quitados muchos privilegios. Debían prestar servicio militar, no conseguían nuevas tierras, no tenían más administración propia, la libertad religiosa era cada vez más restringida. Además, eran frecuentes las muertes sin piedad a hombres, mujeres y niños por parte de tribus nómades criminales como los calmucos, quirquises, mongoles tártaros, cosacos, bachkirios, mientras que otros eran tomados como prisioneros, luego conducidos a través de la estepa ruso- turquestánica hasta la frontera con China, para ser vendidos en el mercado de Buchara como esclavos.
En el año 1870 se inició una emigración de alemanes del Volga hacia los Estados Unidos y Canadá. Si el agricultor debía dejar su patria para adquirir nuevas tierras, le era lo mismo cruzar el océano. Brasil hacía mucha propaganda en busca de nuevos colonos.
Prevenidos por experiencias dolorosas e infructuosas anteriores, enviaron emisarios para evaluar la situación de destino. Al volver estos y traer nuevas noticias se reunieron y decidieron la emigración en grupos de 300 a 400 personas. Después de la cosecha vendieron sus bienes y adquirieron en Saratov sus pasaportes. El día antes de la partida, se congregaron en la iglesia de su pueblo para recibir la última bendición de su sacerdote o pastor. Un grupo de varios centenares de emigrantes abandonó para siempre Saratov. Y sigue la larga procesión portando tristeza y alegría. Ocho días más tarde llegaron a Bremen esperando la partida del barco. A sus reclamos les contestaron con picardía que de ahí un barco pequeño los llevaría a Río de Janeiro.

En nuestro país.
Mientras tanto en la Argentina había sido promulgada la ley de Colonización, bajo la presidencia de Nicolás Avellaneda para colonizar y poblar el país. En Bremen los agentes argentinos se combinaron con la agencia, vendiéndoles pasajes a los colonos a Buenos Aires, aunque ellos querían viajar a Brasil. Un engaño que más tarde traería sus buenos frutos.
El viaje en barco fue agradable y la tripulación y pasajeros se llevaron bien. El barco pequeño llegó efectivamente a puerto y los condujo a la ciudad de Buenos Aires. Dándose cuenta del engaño no quisieron desembarcar y finalmente las autoridades optaron nuevamente por la astucia y los contactaron con colonos que habían estado en Brasil, los cuales les informaron que dicho país no poseía suelos aptos para sembrar trigo, como buscaban ellos. Así, convencidos que no les convenía Brasil, decidieron quedarse y fueron llevados a la localidad de Diamante (Entre Ríos), un pequeño grupo optó por Santa Fe. En Entre Ríos fundaron, en Colonia Alvear, las aldeas Valle María, San Francisco, Salto, Spatzenkutter y Aldea Protestante. Un año más tarde, colonos provenientes de Brasil, fundaron Aldea Brasilera.
Al mismo tiempo y con destino en la provincia de Buenos Aires llegaron 8 matrimonios y 3 solteros al partido de Olavarría, precisamente junto al arroyo Hinojo, para fundar Colonia Hinojo, hecho que se produjo el 5 de enero del año 1878; luego, se fundó Colonia Nieves, y a los 3 años, en 1881, Colonia San Miguel.
De Colonia Hinojo, un grupo de colonos se dirigió más hacia el sur para formar tres nuevas colonias llamadas: Santa María, San José y Santa Trinidad (en el partido de Coronel Suárez). La procesión no se detuvo, nuevas colonias tuvieron asentamiento en Stroeder y Villalonga (Provincia de Buenos Aires).

En La Pampa.
Posteriormente, el contingente de alemanes ingresa al territorio de La Pampa en las primeras décadas del siglo XX, en su mayoría provenientes de Buenos Aires, en donde fundaron cuatro colonias: Colonia San José (1910), Colonia Santa María (1909), Colonia Santa Teresa (1921) y Colonia Nuestra Señora del Rosario. Estas colonias presentaron características comunes en cuanto a la dinámica migratoria: basados en mantener su propia religión, costumbres, lengua común, buscando la diferenciación con los lugareños, no interactuando con los grupos locales y cerrando la energía familiar en su propio grupo. En este contexto, la religión genera un ambiente común de participación que realimenta al grupo y profundiza sus creencias y afirma la realidad de su instalación (Walter, 2003). De esta manera, estos grupos de familias gestan un nuevo sentido de pertenencia al lugar y empiezan a instituir una nueva identidad colectiva, basada en las representaciones grupales y la reconfiguración territorial.
Con respecto a la radicación de estos inmigrantes en nuestra provincia, se puede apreciar que un alto porcentaje procede de la región de Saratov en el alto Volga, y en menor medida de Samara en el bajo Volga. Al mismo tiempo podemos analizar, como plantea Rulli (1995), la notable influencia de Colonia Hinojo sobre las tres colonias de Coronel Suárez y de ésta sobre el sudoeste de la provincia de Buenos Aires y este de La Pampa. Siguiendo a este autor, cabe mencionar las tres corrientes de poblamiento. La primera se da en 1905 que puebla el oeste de la provincia de Buenos Aires. La segunda se produce de 1905 a 1910, donde se inicia el poblamiento en el territorio pampeano fundándose las colonias Santa María y San José. Y la tercera, se caracteriza por la migración dentro del mismo territorio, donde se funda en 1921 Colonia Santa Teresa.
En la década del ´30, muchos de estos colonos, por factores macro y microeconómicos (crisis mundial y de rentabilidad) físico-ambientales (sequías extremas y cobertura de cenizas volcánicas por erupciones producidas en la Cordillera de los Andes) y de manejo de los recursos (monocultivos de cereales y degradación de los suelos por voladuras y pérdida de nutrientes) decidieron emigrar a la actual provincia de Chaco, eligiendo como lugar de trabajo los pueblos de Castelli y Charata. Con el tiempo algunos volvieron a La Pampa y otros se quedaron radicados allí para siempre.

¿Qué y quiénes son?
Uno de los aspectos de esta colectividad que más confusión ha presentado en nuestro país se refiere a su identidad. Las denominaciones que han recibido fueron muy variadas y se vinculan con la nacionalidad, el origen y el lugar de residencia (migraciones intermedias). ¿Cuál es la identidad de los Alemanes de Rusia o del Volga o sus descendientes en Argentina?
En cuanto a la ciudadanía son indiscutiblemente argentinos los nacidos en Argentina. Pero también se puede adquirir otras ciudadanías, lo que depende de las condiciones de los correspondientes estados y perder la ciudadanía argentina, si las leyes argentinas así lo permitieran.
En cuanto a pueblo o etnia (nacionalidad en su sentido original) son indudablemente alemanes, y no rusos como se suele afirmar comúnmente, por más que los antepasados hayan vivido por algún centenar de años o algunas generaciones en Rusia. Mientras no se hayan mezclado (casado) con otras etnias, los hijos siguen siendo étnicamente alemanes (Volksdeutsche), aun teniendo ciudadanía rusa o argentina. Discutible podría ser cuando siendo biológicamente alemanes, se haya perdido la cultura alemana (idioma, usos y costumbres, y la conciencia de la etnia) que normalmente hasta la generación anterior había sido transmitida en la propia familia.
En la identidad como alemanes se podría ir más al detalle y considerar el origen, los lugares de Alemania de donde han emigrado estos antepasados, con los que están ligados los dialectos, usos y costumbres y religión. Y como alemanes de Rusia, considerar la formación del carácter en las condiciones y circunstancias vividas en Rusia y en Argentina durante más de un siglo respectivamente. Finalmente cabe la pregunta: ¿Qué es más importante para definir la identidad? ¿La ciudadanía, el mero accidente del lugar de nacimiento, o la etnia, lo heredado de los antepasados vinculado a lo biológico y cultural?

Denominaciones.
Sobre la denominación que se le ha dado a este grupo de inmigrantes encontramos alemanes, rusos, alemanes rusos, rusoalemanes, alemanes de Rusia, alemanes del Volga, entre otros.
Estos son gentilicios que se han aplicado o se aplican en Argentina, los cuales para la colectividad algunos son correctos, otros correctos condicionales y otros incorrectos. En primer lugar, en cuanto al término alemanes, se lo considera correcto condicional, ya que es correcto en el sentido étnico, pero no en cuanto a ciudadanía. Lo cual no basta si se quiere precisar más y distinguirlos de otros grupos alemanes.
En segundo lugar, es frecuente escuchar la denominación de rusos, lo cual se considera decisivamente incorrecto y falso, pues no se posee la ciudadanía rusa, y mucho menos se es étnicamente rusos. La colectividad alemana considera no pertenecer al pueblo ruso, ni lo pertenecían los antepasados en las 3º, 4º ó 5º generaciones que vivían allí. Los rusos son eslavos, mientras que los alemanes son germanos. Estos factores hacen que los colonos alemanes conservaran prácticamente intacto el idioma, las costumbres, la religión que trajeron de Alemania. Por eso, se puede decir, que mantuvieron su identidad en las márgenes del río Volga.

Ruso alemanes.
Al mismo tiempo se los denomina cotidianamente como alemanes rusos o rusoalemanes, y a partir de este punto plateamos qué se entiende con esta combinación de gentilicios, ¿acaso una mezcla, medio alemanes y medio rusos? Este concepto es rechazado por la Colectividad, pues en ellos no existe tal mezcla, salvo quizás en casos muy excepcionales.
También es necesario analizar un término que se escucha, que es el de alemanes de Rusia, que expresa, según nuestro criterio, mejor quiénes son y los distingue de otros grupos alemanes en Argentina, donde se encuentran también, entre otros, alemanes de Alemania (de Baviera, de Sajonia, de Berlín), de Silesia, de Pomerania, de Prusia, de los Sudetes, Suabos del Danubio (de Rumania o Hungría) y particularmente alemanes de Rusia. Éste último término era utilizado por los alemanes de Rusia tradicionalmente, los cuales en alemán se denominan Deutsche aus Russland o simplemente Russlanddeutsche.

Asociación Descendientes de Alemanes en La Pampa / Instituto de Geografía, UNLPam