miércoles, 28 octubre 2020
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Julián Zicari propone un Nunca Más a la crisis

Un libro que ayuda a comprender las permanentes crisis económicas de nuestro país y quiénes son los ganadores y perdedores. Además, una propuesta del autor: un nuevo pacto social que sostenga el Nunca Más a este tipo de colapsos políticos.
Sergio De Matteo *
Julián Zícari es docente e investigador, economista, doctor en ciencias sociales y estudios avanzados en filosofía. Cuenta con varias herramientas epistemológicas para analizar los procesos históricos y también la realidad. Es autor de los libros Camino al colapso. Cómo llegamos los argentinos a 2001 (2018), y Crisis económicas argentinas. De Mitre a Macri, recientemente publicado por la editorial Continente-Peña Lillo.

– En el libro estudiás distintos conflictos de la historia argentina, ¿cómo ha sido el proceso de construcción de esta investigación?

– Hay una pregunta que como sociedad deberíamos hacernos y tiene que ver con pensar la inestabilidad del país. Es una de las expresiones más claras de la permanencia de las crisis económicas en nuestro país.
La investigación comienza con la unificación nacional en 1860 y llega hasta el final del gobierno de Macri. En esos 160 años que aborda el libro existieron 16 crisis económicas; es decir, sufrimos un colapso cada 10 años. Pero es mucho peor si consideramos los 45 años que van desde el Rodrigazo hasta Macri, porque existieron 7 crisis económicas, o sea una crisis cada 6 años y medios. Entonces, la situación es mucho más compleja y difícil; lo que nos hace pensar que el país sufre crisis de forma permanente. Es muy propenso y vulnerable a sufrir desestabilizaciones.
Tenemos que tratar de entender ¿por qué pasa esto? Es como solemos decir los historiadores: «los pueblos que no conocen su pasado están condenados a repetirlo». Es fundamental entender un poco ¿qué es lo que pasa?, ¿cómo funciona?, ¿cuáles son los tipos de crisis? y ¿cuáles son los aspectos más vulnerables de nuestra economía, de nuestra sociedad? Porque si no hacemos una reflexión colectiva e importante sobre eso me parece que no vamos a salir más de la trampa.
En las crisis intervienen varios factores y nociones económicas que son centrales, como elementos sociales, políticos y culturales. Hay un fundamento esencial en las crisis económicas, que son mecanismos de transferencia de riqueza. Por ejemplo, en la década del 70 el promedio de la pobreza en el país era de 5,9 %, en la década del 80 será del 19, prácticamente se cuadruplicó, en los 90 era del 26, en el 2000 llegó al 34, y hoy en día estamos pisando el 45 o 50. Lo que se observa es que la pobreza estructuralmente fue subiendo. ¿Cómo sube?, gracias a las crisis. Porque en cada crisis lo que vemos es un pico de crecimiento de la pobreza. Cuando se sale de la crisis, en una vuelta a cierta normalidad, baja; pero cada vez que baja no vuelve a los niveles previos, sino que ya queda en niveles más altos. Por lo cual, se tiene una acumulación de pobreza de crisis tras crisis, se multiplican los sectores más excluidos de la sociedad. Entonces, mientras hay sectores que son cada vez más pobres y con menos participación en el reparto de la riqueza; hay otros sectores que se enriquecen y concentran más, acaparando esos ingresos de la economía.
Además, para entender la recurrencia permanente a las crisis, también hay que entender que hemos tenido tantas crisis, últimamente, porque a esos sectores económicos las crisis les son funcionales, ellos se benefician con esas crisis. Esto es fundamental, porque el principal mecanismo por el cual fue acumulando riqueza el poder empresarial concentrado en este país ha sido a través de la fuga de capitales. La pregunta es: ¿de dónde sacan los fondos para girarlos y sacarlos del sistema?, bueno, endeudando al Estado. El Estado se endeuda y ellos fugan, dolarizan y fugan.
Fijémonos cual es el proyecto económico del poder económico concentrado del país, de la élite; mirémosla en el gobierno de Macri, donde más claro se transparentó. Fue el gobierno que más nos endeudó en la historia, nos endeudó a cien años. Uno se preguntaría ¿adónde fue a parar ese dinero? No fue para bajar la pobreza, la desocupación, ni para mejorar el consumo o el desarrollo, el mercado interno o las exportaciones. El 86% del endeudamiento macrista terminó fugado. Macri asumió y sacó el cepo, se endeudó todo lo que pudo, por lo cual toda esa plata se fugó. Antes de irse puso el cepo y declaró el default. Ese es el negocio del poder concentrado.
Sistemáticamente uno ve cómo la cúpula del poder económico concentrado es cada vez más fuerte. Uno piensa en las grandes empresas. ¿Cómo hizo el grupo Macri para crecer?, ¿cómo hizo el grupo Techint?, ¿el grupo Clarín? Vemos que crece la pobreza, el país se endeuda y está cada vez más desfinanciado, pero estos grandes grupos tienen ganancias. O sea, la inestabilidad no es algo que los perjudique sino que es funcional a su modelo de acumulación.
Sin embargo, también hay que deliberar sobre el endeudamiento, las altas tazas de dolarización, de fugas de capitales; todas estas variables económicas que nos hacen construir una sociedad cada vez más injusta.
Tengo una reflexión que puede ser un poco ingenua. Tristemente, aunque ahora se reiteran en Latinoamérica, hemos padecido muchos golpes de Estado; no obstante, un día como sociedad recapacitamos sobre esto y, en parte por lo terrible que fue la última dictadura militar, dijimos ¡Nunca Más! Hasta ahora no volvimos a tener una dictadura que atentara contra la democracia. Tenemos que construir un nuevo tipo de pacto social desde donde decir ¡Nunca Más a las crisis económicas!

-Sería interesante, en el recorrido que hiciste durante esos gobiernos y crisis, remarcar los intentos de gestión que enfrentaron la matriz del modelo agroexportador, el viejo modelo de la élite, o a este último de Cambiemos que fue el más extremista, apoyado en el capitalismo financiero internacional, con un programa económico totalmente orientado para una minoría y que perjudicó a la gran mayoría del pueblo argentino.

– Lo que pasa que también acá aparecen esos elementos de la dependencia capitalista. Se puede exponer al proyecto del poder económico concentrado, con sus beneficios y los perjuicios. El tema es que hay una porción muy alta de la sociedad que está dispuesta a acompañar ese proyecto. Y eso es lo terrible.
Mi libro anterior fue sobre el gobierno de Fernando de la Rúa y me preguntaban qué iba a pasar con Macri, porque eran muy parecidos en sus gestiones. La diferencia central es que de la Rúa con su pésimo gobierno se fue en helicóptero. Macri, con resultados económicos y sociales muy parecidos, se fue con el 41% de los votos. Prácticamente la mitad del país lo votó. Acá nos preguntamos ¿qué beneficios le trajo Macri al pueblo para que se lo vote? Si aumentó la pobreza en un 50%, bajó los salarios, nos endeudó, cerró fábricas, duplicó el desempleo. Pero sin embargo un sector muy importante de la sociedad, continuó votándolo.
Uno de los elementos medulares para entender el voto macrista no tiene que ver con los logros de Macri, sino por el rechazo al kirchnerismo, el odio al peronismo. Si estamos dispuestos a embargar nuestro futuro, no sólo el nuestro, sino el de nuestros hijos, nietos, etc, sino tenemos ningún tipo de consideración y solamente nos mueve el odio, sin distinguir siquiera nuestra mejora social, personal o económica, si simplemente es eso, el rechazo; así es realmente muy difícil pensarnos con futuro como sociedad, como espacio colectivo y social. Si únicamente nos mueve el odio, el revanchismo, el resentimiento, la imposibilidad de discutir o fundamentar, sólo apoyados en un obstruccionismo, es algo muy peligroso y que me parece que nos condena a un proyecto sin salida. Porque este tipo de gobierno va a volver.
Después del 2001 decíamos que estaba acabado el liberalismo y que los neoliberales no volvían nunca más al país, ya estábamos curados de los modelos de ajuste, de exclusión, de endeudamiento, de desigualdad. Pero volvió Macri en el 2015 y se fueron, pero no se fueron con una baja social. Seguramente en el corto plazo no van a volver, pero en diez años sí. El caso es que vamos a volver a las crisis recurrentes, es decir, otra vez sopa, porque ellos vienen y generan el default, generan el caos, después viene otro gobierno que sale del default, paga la deuda, ordena un poco la situación para que regresen los liberales a destruir todo.

– Remarcabas que el 41% prefiere a Macri más que por las metas económicas sino por la construcción significante del odio. Tomando como antecedentes los ’90 de Menem o el 2001 de de la Rúa y aquella «sociedad estallada» que estudiás en tu primer libro, en cuánto se parecería, teniendo en cuenta a ese 41% que opta por políticas que generan crisis, a esta nueva sociedad estallada desde el macrismo.

– Suelo señalar como ejemplo que la imagen que quedó del 2001, es que ese estallido pasó porque de la Rúa era un presidente poco inteligente, Cavallo era un tipo siniestro, los representantes del FMI eran gente muy mala. Pero también ahí está involucrada una sociedad que avaló ese tipo de políticas económicas. En el 95 cuando el desempleo estaba en el 18%, crecía la pobreza, venía el endeudamiento a toda máquina, la desindustrialización del país y habían rematado todo el patrimonio público; aún en esas condiciones la población le dio la reelección a Menem. Cuando Cavallo volvió a ser ministro de Economía en marzo 2001 tenía un 70% de imagen positiva. Esto es algo muy grave, porque después explota todo, aumenta la desigualdad y los pobres; entonces todos dicen ¿cómo pudo pasar ésto? y que la culpa sólo es de los políticos, pero, a su vez, hubo una sociedad que respaldó esas políticas.
Si sobre este tipo de prácticas no hay reflexiones sobre lo que está pasando, ¿cómo?, ¿por qué?, la verdad es que se hace muy difícil la construcción de una sociedad mejor, más justa.

– En este análisis que hacés no podemos perder de perspectiva también la incidencia que tienen las políticas internacionales y sobre todo la influencia de la oligarquía financiera internacional, pensando, no solamente en las políticas emanadas de países imperialistas como Estados Unidos, sino también en muchos de sus empresarios ¿Qué mirada tenés respecto a ese tablero geopolítico?

– Bueno, Estados Unidos ya tiene un doctorado en golpes de Estado, en desestabilizaciones. El modo de actuar es así, Norteamérica hace los golpes porque busca gobiernos adscritos y funcionales a su economía. Pensemos, por ejemplo, lo que ha ocurrido recientemente con el gobierno de Macri. Cuando vuelve al FMI le dan un préstamo de 44 mil millones de dólares. Ahora la pregunta es: ¿qué se hizo con ese préstamo? Macri tuvo esos fondos 14 meses, fue de junio del 2018 a agosto del 2019. En ese período que tuvo una asistencia financiera histórica y descomunal la economía no paró de caer, de crecer el desempleo, de aumentar la pobreza, de bajar los salarios, y el gobierno se endeudaba cada vez más. Esos fondos se los dieron a Macri para que gane la elección; era para sostenerlo políticamente.
Sin la intervención del FMI el gobierno volaba por los aires mucho antes; incluso no hubiera llegado a cumplir el mandato. Se dio ese préstamo para sostenerlo porque Macri representaba el gobierno más funcional a la lógica de los Estados Unidos. Ellos lo trasparentaban de forma abierta. Queda claro su posicionamiento para generar dependencia, no en vano lo hicieron con la última dictadura cívico-militar, Menem, la Alianza y el propio Macri. Operan constantemente cuando hay un gobierno que trata de tener cierta autonomía e intenta recuperar la soberanía económica, o plantea líneas, digamos, no confrontativas, pero, por ejemplo, de apostar al Mercosur y a la región, de procurar otro tipo de inserción internacional, que no sea totalmente subordinadas como el de las relaciones carnales.
Esa construcción política y económica te pone en la oposición y te castigan, porque ese es el camino al populismo, a Venezuela, a las dictaduras. ¿Cómo se entiende que un gobierno democrático para ellos es una dictadura? No es posible ningún tipo de margen de autonomía o posibilidad de que los pueblos labren su propio destino. Si no hacés eso te convertís en una dictadura. Entonces ¿quién es el dictador? si ellos no toleran la más mínima disidencia. Esto es algo típico y, aparte, todos esos elementos se conjugan con la vulnerabilidad argentina, volviendo al tema de las crisis, porque el tema central y desencadenante de todas las crisis tiene que ver con las fragilidades del sector externo de la economía.
Entonces, cada vez que las potencias van a una guerra mundial, o cambian sus preferencias en las compras, bajan los precios de las materias primas, se cortan los flujos de financiamiento, todo ese tipo de cosas hacen que Argentina se vea fácilmente resentida y vaya derecho a un nuevo colapso o inestabilidad. También es necesario pensar como se inserta internacionalmente el país con tantos problemas de viabilidad macroeconómica. Eso es fundamental, sin duda, para repensar entonces las relaciones de poder y cómo se conjuga esa suerte de péndulo entre gobiernos populares y gobiernos liberales, donde la política económica del país va de un lado para el otro. Esos ciclos atraviesan todo el tiempo por las crisis económicas argentinas.

* Colaborador