domingo, 26 septiembre 2021
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La metáfora en el arte

LITERATURA – ENTREVISTA A ELENA OLIVERAS

“La metáfora en el arte. Fundamentos y manifestaciones en el siglo XXI” (Paidós, 2021) es un libro para explorar en profundidad las distintas formas que adopta la metáfora en las creaciones artísticas y en ciertos discursos como el filosófico.

María Evangelina Vázquez *

Podríamos decir que no hay arte sin metáfora ni metáfora sin algún sentido del arte. Las metáforas impregnan nuestro mundo cotidiano, aunque no nos demos cuenta, y aparecen en nuestro discurso, en las expresiones que ya adoptamos como frases hechas y comunes. Ahora bien, las metáforas en el arte nos sorprenden, renuevan nuestra mirada sobre el mundo y pueden aportar una visión original sobre las realidades que ya conocemos al señalar inesperadas semejanzas. La verdad metafórica amplía nuestro conocimiento, nuestra percepción, y se muestra imperecedera, a diferencia de las verdades científicas que pueden ir reformulándose. “La metáfora en el arte. Fundamentos y manifestaciones en el siglo XXI” (Paidós, 2021) es un libro para explorar en profundidad las distintas formas que adopta la metáfora en las creaciones artísticas y en ciertos discursos como el filosófico. El libro cuenta con una primera edición que ha recibido premios y distinciones. En la oportunidad de esta segunda edición ampliada y actualizada, conversamos con Elena Oliveras, su autora, para ahondar en algunos de los conceptos más ricos que contiene esta obra ensayística. Oliveras es profesora en Filosofía por la Universidad Nacional del Nordeste y doctora en Estética por la Universidad de París. Se ha desempeñado como docente en UBA y USAL. 

– ¿Por qué pensás que tanto la filosofía como el arte recurren a las metáforas?

Pensar con metáforas es un gran poder de la mente humana y tanto la filosofía como el arte recurren a ellas para presentar de modo claro un pensamiento a través de imágenes. Cuando Hobbes dice que “el hombre es un lobo para el hombre” (homo homini lupus) se entiende que literalmente ningún ser humano es un lobo, pero la imagen del lobo sirve para que veamos más claramente la violencia que lo caracteriza.

– ¿Todo arte es esencialmente metáfora o símbolo?

Efectivamente. Toda obra de arte es metafórica o simbólica por su poder de dar imágenes del mundo y del ser humano en el mundo. Si el referente tiene imagen hablamos de metáfora y, si no la tiene, de símbolo. La muerte no tiene imagen, sí el cuerpo muerto. Entonces aparece el símbolo para dar cuenta de ella, por ejemplo a través de una vela que se va consumiendo, como se consume la vida hasta llegar a la muerte.

– ¿Qué sucede con las metáforas de la publicidad? ¿En qué se diferencian de las del arte?

Las metáforas de la publicidad tienen un fin impuesto desde afuera (el consumo de tal o cual producto), mientras que las del arte no tienen que responder a ningún fin, por eso el sentido se abre en múltiples perspectivas.

– ¿Qué pasa con el arte y la política? ¿Cómo se lleva lo metafórico con lo militante?

La obra de arte es política en tanto hace ver. En cuanto a la actitud militante, observamos que suele obstruir el poder creativo, como sucedió con el realismo socialista. Como en el caso de la publicidad hay un fin impuesto desde fuera que atenta contra la libertad de la obra. Y esto es algo que el artista siempre debe cuidar.

– ¿El gran público está habituado al trabajo con la metáfora?

Por lo general, interpretar la metáfora requiere formación, investigación, reflexión. Sucede lo mismo con la interpretación del arte en general. Esto no quiere decir que, en algunos casos se dé un tipo de comunicación directa a través de la vía sensible del arte, no de la vía conceptual, que es más racional.

– ¿Estamos tan inmersos en lo metafórico que muchas veces no tomamos conciencia de que la metáfora está presente (como sucede con las metáforas muertas)?

Así es. Hablamos con palabras metafóricas que están tan incorporadas a nuestro lenguaje cotidiano que no nos damos cuenta de que no son palabras literales, como cuando decimos que alguien está en un pozo depresivo. En realidad la persona no está en un pozo pero la imagen del pozo sirve para visualizar el haber caído en un estado de depresión. El uso natural que hacemos de las metáforas nos lleva a decir que están “lexicalizadas” o “muertas”.

Debemos observar que, en el arte, las metáforas muertas toman nueva vida, como en el caso de Mujer-flor de Picasso. Otro ejemplo lo da Jorge Diciervo al representar la cabeza del lector, vestido a la antigua, con alas de pájaro. De este modo da nuevo brillo a la conocida metáfora de la lectura como lo que da alas para volar a través de la imaginación o el pensamiento.

–¿Cómo ha sido el trabajo de actualizar los contenidos del libro luego de tantos años desde su primera edición? ¿Has tenido que investigar nuevas obras?

En la edición actual de Paidós hay capítulos que se mantienen con muy pocos cambios ya que tocan aspectos esenciales de la metáfora, pero hay otros que necesitaron actualización no sólo en cuanto a la bibliografía sino también en lo referido a contenidos y ejemplificaciones. Por ejemplo, en lo que atañe a las metáforas de la violencia, observamos que se multiplicaron en los últimos tiempos y que algunas de las manifestaciones “metafóricas” tuvieron un sesgo particular de realidad al introducir también la sinécdoque (una figura retórica en la que una parte real del todo lo nombra). Así, al carácter ficcional de la metáfora se sumó la puesta en foco de la realidad del hecho denunciado. En los actos que se sucedieron en todo el mundo recordando el asesinato de George Floyd, la expresión “I can’t breathe” (‘no puedo respirar’) no sólo expresaba metafóricamente la situación de los que no pueden respirar en un mundo que discrimina y condena. También incluía la sinécdoque al ser Floyd parte real de lo que se denunciaba.

Uno de los cambios en mi visión de la metáfora tuvo que ver con una complejización de la misma por imbricación de otras figuras retóricas, como la sinécdoque o la ironía.

– ¿Qué representa la tapa del libro?

Teoría. La cabeza de Goliat de Eduardo Basualdo presenta la posibilidad de un desenlace fatal. La enorme y pesada “piedra” suspendida y sometida a la ley de gravedad, podría caer y arrasar con todo lo que encontrara a su paso, incluyendo al propio espectador. Esta obra es metáfora de la violencia como parte de nuestra vida cotidiana; pero hay un detalle no menor: la pieza suspendida es fake (está hecha con aluminio). ¿Cuánto entonces de lo que nos amenaza, es producto del afuera o de nuestra mente? En Topología de la violencia Byung-Chul Han describe un tipo de la violencia que se ejerce desde el interior del individuo, desde su propia voluntad, llevando a una autoexplotación funcional al capitalismo.

* Colaboradora