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La música como última memoria

CIENCIA – LA PERSISTENCIA DE LA MUSICA

En algún momento de nuestras vidas comenzamos a envejecer y mientras lo hacemos ciertos recuerdos que fuimos adquiriendo se irán borrando lentamente. Sin embargo, las memorias asociadas a la música parecen perdurar un poco más que el resto. ¿Por qué? Pase y lea.

Alejandro Villarreal *

En la región más interna de nuestro oído tenemos células que son capaces de convertir variaciones en las presiones del aire, en corrientes eléctricas. Estas corrientes son luego transmitidas a través de vías anatómicas nerviosas e interpretadas más profundamente en el cerebro. Así es como percibimos el sonido.

La música es sonido con algún tipo de orden. Si bien no es tan simple escribir una definición de música, podemos estar de acuerdo en lo que es música y lo que no lo es. Ese sonido organizado suele respetar una estructura y un orden. Hay cierto grado de repetitividad y hasta suele respetar una o más escalas armónicas.

La música tiene una gran relevancia en nuestras vidas en parte porque tenemos muchas otras memorias “atadas” a la música. Pero también, la música fue muy importante en términos evolutivos. Si la música es un sonido organizado que respeta patrones, entonces podemos apreciar a la música creada también por otras especies de seres vivos. A veces se emplea con fines reproductivos, otras veces con fines didácticos y pedagógicos y, otras veces, puramente recreativos. Con esto quiero decir que, aunque no nos dediquemos a crear música, la música nos atraviesa. Y lo hace fuerte. La música y lo que ella provoca es inevitable. Y la música, parece ser lo último que olvidamos. La música logra sobrevivir cuando todo lo demás pasa a ser parte del olvido.

El olvido y la música.

La película animada “Coco” (Pixar) muestra una mujer entrada en edad (Coco) que parece padecer algún tipo de demencia senil dado a su incapacidad de evocar recuerdos e incluso de formar nuevos. Además no reconoce personas, no se comunica, etc. Pero hay una escena, quizá la más emotiva de la película, en la cual Miguel, el bisnieto que acaba de regresar de la tierra de los muertos, intenta estimular la memoria de Coco y hacer que recuerde. Mientras Miguel canta acompañándose de una guitarra, Coco empieza a mover un dedo. Luego abre los ojos, sonríe y canta junto con Miguel. Si bien la escena es ficción, existe una muy extensa bibliografía sobre casos de personas que han sufrido una amnesia severa que afectó prácticamente todos sus recuerdos salvo la memoria musical. ¿Por qué la memoria asociada a la música podría aguantar un poquito más que el resto? Por un lado, puede ser que ciertas melodías estén asociadas fuertemente a eventos muy emotivos lo que generaría memorias más duraderas. También podría pasar, en el caso de personas que tocan instrumentos musicales, que luego de hacerlo por tantos años puedan incluso hacerlo en estado de inconsciencia. Algo así como un acto reflejo. Sin embargo, parecería ser que estas explicaciones no serían las definitivas.

Aprender y recordar.

La memoria es la capacidad de guardar y evocar información. El guardado comienza con la adquisición de esa información a través de diferentes vías de entrada (ojos, oídos y sentidos en general). Desde su entrada, la información recorre caminos dentro del sistema nervioso y se guarda en circuitos neuronales que pueden ser distintos de aquellos circuitos que la evocan. La evocación, es decir recordar, es fundamental. De lo contrario esa información que entró será parte del olvido. También quedaría guardada pero inaccesible. Olvido.

Para evocar distintos tipos de memorias necesitamos activar distintas regiones anatómicas del cerebro. Por ejemplo, para memorias visuales que formamos recientemente, usamos el lóbulo occipital en la parte posterior del cerebro que es donde se procesa la información visual. Para recordar algo que pensamos hoy más temprano, se activa el lóbulo frontal, que es la región que usamos para pensar, por decirlo de alguna manera.

Para acceder a memorias más lejanas en el tiempo necesitamos la coordinación de los distintos lóbulos del cerebro y de una estructura llamada hipocampo que es requerida para crear y acceder a memorias de largo término. Si el hipocampo está dañado esa persona no podrá formar memorias nuevas y lo que aprenda lo olvidará en poco tiempo. Recordarán la película “Memento” del director Christopher Nolan, en la que el protagonista padece este problema. Como si esto no fuese irritante de por sí solo, el director eligió, además, contar la película en forma reversa (de atrás para adelante). En fin, sólo un comentario aparte.

¿Qué ocurre con la memoria musical? ¿Por qué a veces perdura aún cuando todas las otras memorias fallan?

Areas musicales en el cerebro.

En un trabajo publicado en la revista “Brain” (Cerebro) en 2015 por Jacobsen y colaboradores, se identificaron áreas anatómicas en el cerebro que se activan cuando escuchamos música. Esta activación se puede medir en el cerebro de personas utilizando técnicas no invasivas como la resonancia magnética. Lo interesante de estas áreas es que parecen funcionar en forma independiente de las áreas que mencione antes. Es decir, independientemente de aquellas áreas que son indispensables para la formación de memorias de larga duración. Más interesante aún, el trabajo muestra que incluso cuando el cerebro de personas con Alzheimer (un conocido tipo de demencia senil) comienza a atrofiarse, estas “regiones musicales” parecen hacerlo pero en mucha menor medida. Estos descubrimientos explicarían, al menos en parte, por qué la memoria musical perdura aún cuando el cerebro comienza a fallar en enfermedades asociadas al envejecimiento. Es como si esas regiones de memoria musical sobrevivieran mejor al paso del tiempo.

La última grieta.

El doctor Jorge Medina (científico argentino) es uno de los mayores referentes en el área de la neurociencia cognitiva y tiene mucho reconocimiento internacional. Recientemente fue premiado por la fundación Bunge y Born por sus contribuciones a la ciencia en Argentina (junto a la Dra. Noelia Weisstaub y al Dr. Pedro Beckinschtein). En la conferencia de premiación nos recuerda que Jorge Luis Borges haya sido quizá el primer neurocientífico argentino.

“Los días y las noches están entretejidos de memoria y de miedo. De miedo, que es un modo de la esperanza. De memoria, nombre que damos a las grietas del obstinado olvido” (J.L. Borges). Según Borges, y algo que se ha ido confirmando científicamente, casi todo lo que incorporamos va a parar al olvido. A un limbo inaccesible dentro de nuestro cerebro. Sin embargo, hay recuerdos que retenemos y que sí somos capaces de evocar (recordar) en mayor o menor medida. Esas son las grietas del obstinado olvido. Eso es la memoria. Con el tiempo las grietas se irán cerrando una por una volviéndose inaccesibles y pasando a ser parte del olvido, hasta que ni el olvido mismo exista. De todas esas grietas, quizás, sean aquellas generadas por la música, las últimas en desaparecer. Las últimas en hacerle frente a la inevitable oscuridad. Como la luz de estrellas muertas que aún nos hace creer que están allí. Como “Los libros de la buena memoria” del “Flaco” Spinetta. La música persiste.

* Investigador de CONICET. Instituto de Biología Celular y Neurociencias “Prof. Eduardo de Robertis” (UBA-CONICET). Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires.