La primera escuela del paraje Chos Malal

La primera “escuelita” del paraje Chos Malal -en el extremo oeste pampeano- establecida en 1973, estuvo a cargo de Daniel Hepper. La autora reconstruye en este artículo su historia, a partir de algunas fuentes inéditas.
Dra. María Eugenia Comerci *
En las primeras décadas del siglo XX, la presencia estatal en el oeste de La Pampa era poco efectiva, pues se expresaba sólo en algunos sitios tales como las cabeceras departamentales, donde se encontraba el juzgado de paz o la comisaría. No obstante, otros agentes desempeñaban funciones que les correspondían al Estado. Solían realizar recorridas esporádicas misioneros salesianos provenientes de Puelén, 25 de Mayo, General Acha, Padre Buodo o Victorica, quienes además de bautizar a los niños, entregaban bienes (ropa, calzado, alimentos, libros, medicinas) a las familias.
De acuerdo con los informes eclesiásticos y los relatos de los puesteros y puesteras, la presencia salesiana contribuyó a la construcción de la primera “escuelita” del paraje Chos Malal, establecida en 1973 en el extremo oeste pampeano. El informe de la misión concluía con el siguiente testimonio: “es necesario alfabetizar. Los pobladores tenían, en el primer momento, asombro y temor, son dispuestos y dóciles, salvo algunas excepciones” (Mammana, 1972: 7).
Los salesianos solicitaron a las familias de Chos Malal que elaboren adobes para la construcción de la escuela. “Se pidió a los pobladores (…) que preparen cinco mil adobes para construir la Escuelita, que debe contar necesariamente con un comedor escolar y vivienda para director y maestro y además el puesto sanitario. (…) El uso de materiales, el suscrito buscará la forma de conseguirlos de la caridad privada o pública” (Mammana, 1972: 10).
La escuela se construyó al lado de un manantial, cerca del Puesto La Tosquita, sin embargo nunca llegó el prometido maestro. No era tarea sencilla vivir en esos ambientes alejados de la vida urbana y de las comodidades. Diez años más tarde, conociendo la experiencia frustrada, un joven luterano, egresado del colegio Domingo Savio de Santa Rosa, se instaló en una carpa para alfabetizar a los niños del paraje.

El maestro Daniel.
Influenciado por el movimiento tercermundista y perteneciendo a la Iglesia Evangélica Luterana, Daniel Hepper, junto con otros jóvenes, decidieron realizar el viaje de exploración por el Oeste pampeano. Luego de varios recorridos se instaló en el paraje Chos Malal, en mayo de 1982, en lo que quedaba de la vieja escuela salesiana construida diez años antes. En este marco, el joven decidió voluntariamente instalarse en una carpa e improvisar una escuelita. De acuerdo con su testimonio: “¡Yo hice de maestro allá por obligación, porque alguien lo tenía que hacer! Tenía en ese momento 21 años… Eran muchísimos chicos sin escuela, entonces me instalé en una carpa y lo hice por más de dos años… Aprendí muchísimo de la vida en el Oeste… eso era el Oeste profundo”. (Daniel, maestro y escritor).
Al llegar al paraje, lejos de encontrase con la escuela misionera en pie, sólo halló algunos ladrillos dispersos y paredes destruidas pues los vecinos, ante la inexistencia de la llegada del maestro, se habían repartido los materiales. Luego de visitar todos los puestos registró a 38 niños que serían sus alumnos y les pidió a sus padres que contribuyeran con alimentos para el almuerzo.
El maestro a través de anécdotas ponía en situación la posición de este espacio de borde en los años ochenta. La influencia de la cultura chilena era inmensa pues las únicas señales de radio que se alcanzaban provenían de ese país. Los niños cantaban y bailaban el folklore chileno o rancheras mexicanas muy comunes en ese país. En este relato comenta su primer día de clase:
“Estos dos pibes, Emiliano y Cripriano eran tremendos, ¡les di clase! Eran re jodones ¡una picardía tenían!… hablaban con la zeta como hablan los Rafaelinos… el primer día cuando izamos la bandera en la escuela, el 10 de mayo del ’82, plena guerra de Malvinas, este desgraciado le dice al hermano: ‘-Viste Emiliano, esta es la bandera Argentina, no la otra con la estrellita’… y yo me di vuelta, pensé que lo decía en serio porque la única radio que escuchaban entonces era la chilena ¡Todas radios chilenas! Pero era de puro desgraciado (risas). (Daniel, maestro y escritor entrevista realizada por la autora en julio de 2017).

La casa.
Ante la insistencia del maestro en el lugar, empezó a contar con ayuda desde la Dirección de Vialidad, que le ofreció -luego de dos meses y con las primeras nevadas-, una casa prefabricada que se encontraba abandonada en Chacharramendi y la armaron para que pudiera continuar con la actividad de docencia. Familiares, vecinos y amigos realizaban colectas en Santa Rosa para entregar alimentos, ropa y calzado a los niños del paraje. En este marco se seguían reproduciendo prácticas colectivas y de colaboración (Comerci, 2018).
La alfabetización que realizó el maestro Daniel es aun hoy reconocida por los y las crianceras. Su importante trabajo, tan vital para muchos puesteros/ras, les posibilitó aprender a leer y escribir, sumar y restar, fundamental para la comercialización con los vendedores ambulantes. Lo recuperamos en distintos testimonios:

“Sabíamos tener a Daniel… un maestro que se quedó… pero no teníamos escuela… nos daba en un lado ahí en el monte, entre chapas y adobe, nos daba en otro lugar… en La Tosquita… si lo viera!!! (risas)…Y ahí aprendimos a leer”. (Ceferina, criancera y artesana).

“Primero vino… antes que los chicos fueran a la escuela de Puelén… vino un joven de Santa Rosa que era maestro… y él vino a dar clase… Armó una carpita y se vino a dar clase… un pibe jovencito… después el pibe se casó con una chica de acá de la zona… El Daniel se llamaba, de Santa Rosa… y se casó con una hija de la finada Pola Ainó… Se casó con ella…”. (Alicia, artesana y criancera).

“Fue lo primero que se hizo a nivel de necesidades…La escuelita estaba a la vuelta del camino (…). El maestro vivió dos años y pico acá… después se fue.” (Ramón, criancero y pastor).

“Hice dos años la escuela, o sea hasta segundo nomás… cuando daba clases acá… íbamos con el maestro: Don Daniel Hepper… una gran cosa! Casado con una prima de nosotros.” (Rosalía, artesana y criancera).

En Puelén.
Desde su posición, no acordaba con llevar a los chicos a escuelas hogares, ya que consideraba que se desarraigaban y no regresarían a sus puestos. Conocía además la postura de los padres, quienes se negaban a hacerlo ya que preferían tenerlos cerca para que colaboren con el trabajo en la parición de las chivas, porque los extrañaban y por la falta de medios para hacerlos llegar al pueblo.
El 1983, el nuevo gobernador (Rubén Hugo Marín) se comprometió a llevar a los chicos a la escuela de Puelén, habilitada como albergue, por lo que Daniel se trasladó con la casa prefabricada hacia Los Rincones, donde continuó un par de años enseñando a adultos y a los pocos niños que no habían migrado a Puelén, además de criar chivas y caballos con su compañera puestera con la que se casó en el paraje. Transcurridos unos años decidió regresar a Santa Rosa junto con su esposa y no volvió más a Chos Malal, hasta octubre de 2017.
Luego de su retiro la escuela se quemó y recibió la oferta de trasladarse a 25 de Mayo para hacer las giras desde allí, pero no la aceptó.
El acceso a la alfabetización supuso una gradual participación en actividades y espacios socioculturales donde se utilizaba el lenguaje de determinada manera, se reproducían ciertos saberes e ideas diferentes a los generados en el seno familiar y dentro del puesto. Si bien la escuela no era el único espacio generador de estas prácticas, ejercía (y lo sigue haciendo en la actualidad) un papel central en la producción de sentidos, que a menudo se expresa en las diferencias generacionales entre quienes accedieron a ese tipo de formación y quienes no. Tardarían más de veinte años en llegar la escuela “formal” al paraje y ejercer ese rol tan importante que inició Daniel en los ochenta. (Referencias: Comerci, M. E. (2018) Educar en la frontera. Implicancias de la escuela en el paraje rural Chos Malal (1972-2017). Praxis educativa, Vol. 22, Nº 1; enero-abril 2018. Disponible en: https://cerac.unlpam.edu.ar/index.php/praxis/article/view/2160; Mammana, Carmelo (1972). Cuarto operativo de la misión salesiana en el oeste pampeano. Documento que se encuentra en Capilla de Padre Buodo, inédito).

* CONICET/ UNLPam