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La vida de Nina Simone

Mujer, negra, y pobre. Tres características que hicieron de Nina Simone una persona fuerte y combativa. Su música trasciende épocas y su lucha por la igualdad de derechos aún se ve impresa en la actualidad estadounidense.

Nicolás Rojas*

El documental “What happened, Miss Simone?” se puede ver en la plataforma Netflix, y cuenta la vida de la cantante Nina Simone, cantante y compositora de jazz y blues de Estados Unidos. Esta afrodescendiente nacida en Tryon, Carolina del Norte, representó mucho más que una gran voz femenina de la cultura musical del siglo XX.

Nina nació con el nombre de Eunice Kathleen Waymon, el 21 de febrero de 1933, en el seno de una familia pobre y trabajadora de Estados Unidos. Familia afro típica, dedicada a trabajos rurales y tareas sacrificadas y muy poco remuneradas.

Eunice comenzó a tocar el piano a los 4 años en la iglesia donde concurría con su familia, y una de sus profesoras fue una mujer blanca que la alentó a que continuara con su oficio. La pequeña Eunice comenzó con piezas de música clásica como Bach o Beethoven, y rápidamente adquirió una gran destreza al tocar.

En sus primeras “actuaciones” en la iglesia, Eunice empezó a notar el racismo y la segregación del momento –y de la actualidad, sino vean lo ocurrido estos últimos días en el país del norte luego del asesinato de George Floyd, un joven afroamericano–, al ver que ubicaban a sus padres al final de la iglesia por el simple hecho de ser negros. La niña, al ver que esto ocurría, se negó a tocar hasta que sus padres no estuvieran en primera fila.

Poco a poco, la niña iría adquiriendo esa tan marcada personalidad que se acrecentaría con el correr del tiempo.

A los 14 años, con problemas económicos familiares, Eunice decide viajar a New York en busca de trabajo para poder ayudar a sus padres y, al mismo tiempo, seguir perfeccionándose en su instrumento en la prestigiosa escuela de música Julliard. Pocos años después, su familia decide mudarse a Filadelfia para apoyar a la joven en sus estudios y lograr obtener una beca en el Instituto de Música Curtis. Lamentablemente, pese a las enormes capacidades demostradas en el exámen, la institución le niega la beca. Eunice supone, y con el tiempo afirmará, que esta negativa se debe a que ella es negra.

Sus ingresos continuaban siendo escasos, así que la artista decide tocar en bares de mala muerte para obtener algunas pocas monedas. Es aquí donde adopta el nombre de Nina Simone (Nina por unos amigos latinos que la llamaban ‘niña’ y Simone en referencia a la actriz Francesa Simone Signoret).

Al principio sólo tocaba piezas instrumentales, pero una noche el dueño del bar donde trabajaba le dijo que si no empezaba a cantar, sería despedida. Gracias a esto, Nina descubre una gran performance a la hora de cantar clásicos de jazz y blues, y así comienza a ganar más espacios donde mostrar su arte. En una de sus actuaciones conoce a quien sería su futuro esposo y manager, el controversial y peligroso Andy Stroud, quien logra un gran crecimiento en la carrera de Nina. Por otro lado, la somete a maratónicas jornadas de trabajo y extrema violencia física. La música se encuentra en un dilema, porque amaba a su esposo y sabía lo bueno que era en su accionar profesional, pero empieza a hartarse de sus golpizas y sometimiento.

Movimiento afro.

A mediados de los 60, Nina empieza a involucrarse más y más con los líderes afro del momento, en busca de la igualdad de derechos entre negros y blancos, convirtiéndose así, junto a Malcom X y Martin Luther King, en las principales figuras del movimiento.

Comienza a componer canciones más comprometidas socialmente, y sus discos empiezan a ser rechazados en las radios blancas. Su convocatoria empieza a ser menos numerosa, pero aun así continúa con su lucha.

En abril de 1968 asesinan a Martin Luther King, generando una gran revuelta social en los Estados Unidos. Ante este hecho, y cansada del maltrato de su marido, sumado a las continuas actuaciones, Nina comienza a tener reacciones cada vez más violentas con sus pares, provocando descontento en su entorno.

En 1969, la cantante decide abandonar Estados Unidos para continuar su vida en Liberia, Africa, divorciándose de su marido y dejando a su hija a cargo de sus padrinos. Nina comienza a vivir una vida soñada, rodeada de afroamericanos que habían decidido emigrar a esas tierras en busca de libertad y diversión entre sus pares. La artista pasa un par de años sabáticos disfrutando de su nueva vida, pero promediando los 70 decide volver a cantar como consecuencia de su falta de recursos económicos. Elige continuar su carrera en Francia, llegando así hasta el histórico Festival de Jazz de Montreaux, donde sus actuaciones vuelven a ser sublimes.

Bipolaridad.

Sin embargo, su vida continúa siendo un vaivén de sentimientos, pasando de la plenitud a la ira en minutos, y llegando a golpear a su hija como tantas veces lo había vivido ella con su ex marido. Ante estos ataques, su hija decide volver a vivir con su padre, separándose casi definitivamente de su madre. En 1983, después de extensos estudios, se le detecta a Nina un trastorno de bipolaridad que define el porqué de sus acciones. A través de una medicación, logra evitar esos bruscos cambios de personalidad.

Con el correr de los años la cantante seguirá actuando en esporádicas situaciones, y grabando pocas canciones nuevas. Es nominada a numerosos premios Grammy, ganando varios de ellos. Dos días antes de morir, en el año 2003, se le entrega un diploma honorario en la Academia Curtis de Filadelfia, aquella que le había negado una beca cuando ella tenía 19 años.

Nina fallece el 21 de abril del 2003 a causa de un cáncer de mama, dejando un legado enorme en la historia de la música, gran parte de mito y misterio de su vida, y por sobre todo, una lucha eterna por la igualdad de derechos entre los habitantes de los Estados Unidos.

*Colaborador