miércoles, 21 octubre 2020
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Las mujeres y las TIC’s

Con el objetivo de desandar el camino del género en el mundo del trabajo y su relación con las nuevas tecnologías e intentar generar conciencia sobre los beneficios de su uso e implementación, se consultó a Dafne Sabanes Plou.
Lenny Cáceres*

Dafne es comunicadora social, especialista en temas de comunicación, género y tecnologías.

– ¿Cómo nos involucramos las mujeres y diversidades con las tecnologías?
– Ya en la década del 90, cuando se celebraron tantas conferencias claves en el ámbito de Naciones Unidas, el movimiento de mujeres y feminista tomó con entusiasmo las oportunidades que comenzaban a brindar las tecnologías de información y comunicación que recién empezaban a tener un uso más masivo. A comienzos de los 90 estas tecnologías todavía tenían un uso limitado a los ámbitos académicos y de algunas grandes organizaciones, entre ellas de la sociedad civil, para intercambios y debates, además de los usos ya conocidos en las esferas científicas, de investigación y militares. Pero fue justamente esta fuerte participación la que comenzó a darle al uso del correo electrónico y de las listas de discusión, un carácter político y de debate ciudadano que gestó iniciativas y posibilidades de influir en la toma de decisiones y de formulación de políticas económicas, sociales, de salud y de derechos humanos, también de desarrollos tecnológicos.
Con la creación de la web y luego de las redes sociales el activismo del movimiento de mujeres y de las diversidades cobró otro carácter, más visible, más dinámico y creativo. Creo que no hace falta mencionar las mil maneras en que estos movimientos se manifiestan a diario en la actualidad, con herramientas de todo tipo, en diversas plataformas, utilizando todo tipo de aplicaciones y herramientas multimedia, apropiándose de espacios de maneras irruptivas, también incisivas, con campañas para promover derechos y también denunciar violaciones, censuras y retrocesos en el ejercicio de los mismos. La relación es de constante participación, de apropiación ingeniosa, de inventiva diaria, como también de aprendizaje para salir al cruce de tanto peso patriarcal y de miles de expresiones micromachistas que se ven en las redes a diario. Claro que estos avances y presencia activa en el mundo virtual también han disparado violencias y agresiones contra las mujeres y las diversidades utilizando las tecnologías y los espacios en Internet. En este aspecto, mucho se ha hecho desde las organizaciones de mujeres y las diversidades para salir al cruce de estas violencias. Son varias las organizaciones en nuestro país que se han ocupado de enseñar a aprender a prevenir, resguardar las comunicaciones y dispositivos, denunciar, y trabajar para acceder a la justicia con el fin de erradicar estas violencias de los espacios digitales y hacer responsables a los que las infligen.

– Persiste especialmente en el mundo del trabajo esta idea de que «las máquinas son cosas de hombres», ¿se perciben cambios en esta mirada?
– Lamentablemente las discriminaciones persisten a pesar del aumento de estudiantes y egresadas de las carreras de ingeniería y de las licenciaturas en sistemas y su presencia en los centros de investigación, los organismos del Estado, la docencia en distintos niveles y las empresas. Todavía cuesta que las chicas vean a estas carreras como una elección posible y en esto pesa mucho esa visión estereotipada de que sólo los hombres pueden ser exitosos en ellas. También hay estudios que señalan que un porcentaje importante de mujeres egresadas de estas carreras y que han iniciado su vida laboral en este ámbito terminan cambiando de trabajo e involucrándose en otro tipo de campo de actuación porque perciben que el «techo de cristal» sobre todo dentro de las empresas es imposible de penetrar e incluso la discriminación salarial por igual tarea que sus pares hombres les marca la imposibilidad de lograr sus metas profesionales con dignidad.
El año pasado trabajamos con el equipo de NIC.ar y otras organizaciones feministas en un informe sobre brecha de género en el ámbito digital, incluyendo las industrias tecnológicas, en el que quedan claro inequidades y discriminaciones que no hacen más que quitarle incentivos a la inclusión de más mujeres en el campo laboral de las tecnologías. Por ello, es importantísimo que las mujeres técnicas, licenciadas e ingenieras hayan decidido autoconvocarse en estos últimos años.

– ¿Cómo nos paramos ante esta nueva sociedad interconectada, con nuevos dispositivos y aplicaciones, uso de algoritmos e inteligencia artificial?
– Ya es bastante común que en las familias, aún las de bajos ingresos, haya varios teléfonos celulares en uso. Quizás las computadoras estén presentes en mayor medida en las familias de clase media, pero el celular ya es parte del uso diario de la población. Incluso en nuestro país el número de celulares existentes es mayor al número de habitantes. Nueve de cada diez habitantes tienen smartphones y esto ha convertido al país en uno de los que tiene más usuarios únicos por celular en el mundo. No obstante, uno de los impedimentos mayores es el acceso, porque no en todo el país hay buenos servicios de telefonía ni de conectividad a Internet, y por los altos costos de los paquetes de datos. Ahora, lo que se constata en diversos estudios es que la brecha de género se da en el tipo de dispositivo al que acceden las mujeres, sobre todo aquellas que no tienen ingresos propios. Por lo general, muchas mujeres reciben el celular que su pareja o sus hijos mayores descartan porque compraron uno más novedoso, por lo que ellas no cuentan con herramientas versátiles que les permitan acceder a información, a servicios, participar en red de iniciativas o proyectos comunitarios, económicos, crear sus propios espacios o información. La brecha de acceso se da también por una cuestión económica. Aún las mujeres que trabajan en empleos registrados en nuestro país, ganan en promedio un 30 por ciento menos que los hombres por igual tarea y en posiciones similares, según datos del INDEC en 2018. A esto hay que agregar que según el estudio realizado con NIC.ar que mencioné anteriormente, el 9 por ciento de las mujeres que tienen acceso a Internet no saben cómo usar la red, o sea que hace falta también capacitación digital, sobre todo para las mujeres mayores de 40 años que no trabajan fuera del hogar y necesitan y quieren estar económica y socialmente activas.
Considerando el tema del uso de algoritmos e inteligencia artificial, en este momento es fundamental contar con profesionales en tecnología que tengan una visión feminista. En este sentido, es importante seguir a las ciberfeministas que en sus publicaciones están muy atentas al desarrollo de aplicaciones y espacios de participación en los que se puede ver una fuerte tendencia a terminar con la privacidad, controlar a la población y recopilar datos personales que no sabemos qué uso podrán tener en el futuro.

-¿De qué forman se pueden incorporar las tecnologías a la denominada «economía popular»?
– En mi experiencia de trabajo he visto a numerosos grupos de mujeres productoras, ya sea de productos de la tierra, de artesanías, de alimentos elaborados, de productos textiles, indumentaria, calzado y decenas de servicios que brindan asociaciones de emprendedoras e iniciativas cooperativas, que han logrado funcionar con el uso de tecnologías aplicadas a su administración, a la producción y venta y a la publicidad utilizando herramientas y espacios digitales. En la economía popular ha sido importante el trabajo en red y el uso estratégico de las tecnologías para organizarse, intercambiar experiencias, aprender sobre logística, las demandas del mercado local, la posibilidad de obtener subsidios y micropréstamos e incidir en las políticas públicas de los gobiernos. Con el uso de las redes sociales ha sido posible capacitar a participantes en emprendimientos comunitarios gracias a los tutoriales que se publican en Youtube y a las charlas que se organizan. Antes del «boom» de herramientas como Zoom, la herramienta Facebook Live, por ejemplo, ha sido utilizada para llegar a personas y grupos en lugares distantes para capacitar, compartir conocimientos, discutir políticas de producción, logística, etc. También Instagram resultó ser un buen espacio donde dar a conocer proyectos, publicitar productos y lograr apoyos tanto privados como de programas del Estado.
Cuando pensamos en las comunidades alejadas, ya sea por cuestiones geográficas, o por falta de conectividad adecuadas, vemos que la instalación de redes inalámbricas comunitarias han dado solución a problemas de comunicación y de organización de proyectos productivos.

– ¿Cómo impulsar proyectos que incentiven la participación de las mujeres y diversidades?
– Es definitorio continuar incentivando la participación de mujeres y diversidades en las carreras de ciencia y tecnología. Con la pandemia, creo que se ha hecho bien visible el aporte que están haciendo mujeres científicas y técnicas en nuestro país en distintos niveles de investigación, creación de conocimientos, en servicios médicos y de laboratorios, en capacitación de otros/as profesionales, divulgación de medidas de prevención y sanitarias. Mucho se ha hablado de la falta de modelos o lideresas a seguir que hace que muchas jóvenes no terminen de visualizar ni comprender el rol que las mujeres desempeñan en las áreas de la ciencia y la tecnología. Pero ahora las vemos trabajar, conocemos sus aportes concretos, escuchamos sus opiniones en mesas de debate, en los medios de comunicación. No deberíamos perder esta oportunidad, incentivando también la conciencia sobre las cuestiones de género en las científicas y las que trabajan en el campo de las tecnologías. Mucho se puede hacer desde el sistema educativo, desde el Estado, y también desde las organizaciones sociales, desde el movimiento de mujeres y el feminismo. Es importante que haya expresiones del feminismo en el mundo del entretenimiento en línea, de las gamers, de las animaciones, de los comics, de los memes. Y para ello es relevante que las mujeres se «suelten» en el uso de las tecnologías, que se apropien de ellas. Las mujeres y las diversidades deben alentar la conversación sobre estos nuevos desarrollos en la comunicación y las tecnologías con nuevos enfoques políticos y sociales.

*Diario Femenino