Letras y fronteras

LA UNLPAM ORGANIZA EL CONGRESO NACIONAL DE LITERATURA

El mes de septiembre del 2019 traerá a la ciudad de Santa Rosa el XX Congreso Nacional de Literaturas de la Argentina. Esta vigésima edición ha sido bautizada con el lema: “Literaturas de la Argentina y sus fronteras: tensiones, disensos y convergencias”.
Daniel Pellegrino y Jorge Warley *
“Nos pareció que era muy apropiado que la noción de ‘frontera’ apareciera como uno de los núcleos centrales para pensar nuestras letras, en ocasión de realizarse este Congreso en La Pampa, cuyo territorio junto con el oeste de la provincia de Buenos Aires, fue ‘la’ frontera que determinó en no pocas instancias la vida política y cultural durante el siglo XIX. Las fronteras, ahora trazadas en otras modalidades, siguen existiendo no solamente con un “afuera” latinoamericano con el que converge nuestra mirada pero, a veces, también, se aparta y se tensiona, sino dentro del campo nacional mismo donde variables de diferente índole levantan muros entre territorios muy cercanos pero indefectiblemente alejados y vueltos invisibles en la dinámica de la circulación de los bienes culturales”, explica José Maristany, profesor titular de Literatura Argentina, de la carrera de Letras de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa, quien amablemente accedió a ser entrevistado en relación al Congreso del cual es uno de los principales gestores.
P.: -¿Puede explicarnos brevemente la importancia del evento que el año que viene se va a desarrollar en la sede Santa Rosa de la Universidad Nacional de La Pampa y que cuenta con usted como principal organizador?
J.M.: -En primer lugar, es preciso aclarar que se trata de un equipo organizador integrado por docentes de las cátedras de Literatura Argentina I y II y Literatura Regional de las carreras de Profesorado y Licenciatura en Letras de la UNLPam. Es un desafío que nos planteamos el año pasado antes de asistir al congreso anterior que se realizó en Formosa. Empezamos a pensar que sería posible que la UNLPam fuera sede de la próxima edición (nunca se realizó en La Pampa) y luego de algunas gestiones conseguimos los avales del Consejo Directivo de nuestra Facultad y del Consejo Superior de la Universidad. Hicimos la propuesta en la asamblea que se hace el último día del congreso y donde se decide la próxima sede y se votó por unanimidad que el XX Congreso Nacional de Literaturas de la Argentina fuera en Santa Rosa.
Es el congreso más importante de Literatura Argentina que se realiza en nuestro país y se ha organizado sin interrupciones durante más de treinta años. Reúne a docentes, investigadorxs, alumnxs, de todas las universidades del país y del CONICET, que trabajan no solo en el campo de la literatura argentina, sino también en las cátedras dedicadas a la didáctica de esta literatura, a las literaturas latinoamericanas, cátedras de periodismo, etc. Es una gran oportunidad para dar a conocer e intercambiar resultados de las líneas de investigación, interiorizarnos en qué dirección van los estudios de nuestra disciplina, que tiene acentos diversos en cada una de las regiones en las cuales se enseña y se investiga. Es el momento en que podemos interactuar con nuestros colegas de noroeste o del extremo sur del país. A su vez, siempre se invita a especialistas destacados y a escritores para que den conferencias plenarias y charlen con el público. Esto último es muy importante también: el Congreso se ha erigido como un terreno propicio para conocer y escuchar personalmente a escritorxs, algunos ya conocidos y otros que, por estar al margen de los circuitos de publicidad editorial metropolitanta, no llegan a un público masivo.
P.: -¿El congreso se restringirá a un conjunto de actividades académicas y la visita de los especialistas del área o también está previsto convertirlo en el centro de una “movida” más amplia, que se derrame en actividades culturales de extensión?
J.M. : -La idea sería combinar ambos tipos de actividades: en cuanto a lo académico, habrá mesas temáticas, agrupadas en función de ejes que nos parecen centrales y muy vigentes para abordar las literaturas de nuestro país: el humor, la parodia, toda la problemática de la traducción, las lecturas que podemos hacer desde una perspectiva de género y las formas que adopta la disidencia sexual en las escrituras de escritores más jóvenes, la enseñanza de la literatura argentina en la escuela secundaria, etc. También paneles, mesas redondas y conferencias plenarias a cargo de reconocidos especialistas.
Por otro lado, habrá una serie de actividades paralelas al congreso que involucren a actores que creemos deberían estar presentes como la APE (Asociación Pampeana de Escritores), por ejemplo, para organizar encuentros con escritores que nos visiten o con los académicos, o instituciones como la Casa-Museo de Olga Orozco: estamos pensando en hacer un homenaje a esta gran poeta en ese ámbito: es una oportunidad única de dar a conocer, a quienes participen del congreso, este valioso patrimonio cultural. Por supuesto, también pensamos en trabajar con la Dirección de Turismo provincial para armar algunos itinerarios que puedan ser de interés: Parque Luro, Victorica, Naicó.
P.: -Después de tantos años y disputas, ¿la visión crítica sobre la literatura argentina continúa con sus ojos fijos sobre las novedades que ocurren en Buenos Aires o, por el contrario, un espíritu más federal ha ido abriéndose paso en el interés y quehacer de los especialistas?
J.M.: -Esta es una de las tensiones que recorre el campo de estudios de nuestra literatura, que tiene todas las características de los conflictos de centro-periferia, tan presentes en nuestra vida cultural desde sus orígenes. Creo que aquí se están dando cambios significativos desde hace algunos años. Este Congreso ha tenido como una de sus premisas, tal vez no escrita pero sí practicada, el federalismo en cuanto a la circulación y reconocimiento tanto de “las literaturas de Argentina” (ahora incorporadas al título), como de la producción académica que sale de cierto circuito de “ligas mayores”, pienso en la UBA pero también en La Plata, o en Rosario, que han orientado muy fuertemente tanto las perspectivas críticas de moda como las obras y autores sobre los que debíamos interesarnos.
Otro factor que se articula con este Congreso es la creación de la RELA (Red Interuniversitaria de Estudios de Literaturas de la Argentina), que desde hace varios años reúne a docentes e investigadores de diferentes universidades nacionales y se ha mostrado muy activa al momento de realizar actividades que permiten un intercambio fluido entre cátedras de literatura argentina, y que ha permitido que escritores patagónicos por ejemplo, puedan ser leídos y estudiados en el NOA sin la mediación o sin el paso obligado por los centros legitimadores. En el último congreso de Literatura Argentina, esta red tuvo una presencia importante y hubo una mesa donde se presentaron las actividades realizadas hasta ese momento.
Por último, en los últimos años, y debido a las políticas universitarias y científicas que apuntaron a federalizar la formación de investigadores, universidades más pequeñas o más alejadas de los centros tradicionales pudieron conformar una masa crítica que, desde la periferia, va desafiando las tradiciones selectivas que se habían ido configurando desde el centro.
P.: -Tras la muerte de los grandes referentes de una generación de críticos argentinos (David Viñas, Josefina Ludmer, Jorge Rivera, Nicolás Rosa, Ricardo Piglia) y el apartamiento de otros (Beatriz Sarlo), ¿es posible hablar de una renovación de los estudios sobre literatura? ¿Existe un cambio de rumbo que pueda ser detectado en la actualidad en las universidades argentinas?
J.M.: -Daría la impresión que hemos quedado un poco huérfanos, ¿no? Yo creo que la mirada de estos críticos es todavía, aún cuando ellos ya no estén entre nosotros, tan interpelante que siguen marcando rumbos en la manera de leer la literatura. Sus mismas polémicas y diferencias, siguen siendo productivas para nuestras reflexiones: diversos saberes atravesaron sus lecturas -semiótica, psicoanálisis, marxismo, feminismo, sociocrítica, etc.- y esos saberes se pueden reacomodar, pueden variar su jerarquía, pero siguen siendo los paradigmas que guían la interpretación crítica de la literatura.
P: -¿Podría hacer una breve lista en la que se destaquen los cuatro o cinco principales nudos problemáticos que, de acuerdo con su juicio, acaparen hoy en día los esfuerzos de los investigadores de la literatura nacional?
J.M.: -Podría enumerar los siguientes: Uno, cómo atrapar la novedad, cómo cartografiar lo que está ocurriendo en la literatura argentina, cuando los modos de producción han explotado hacia formas que ya no tienen el papel como soporte; es todo un desafío trabajar con las formas volátiles de lo digital: blogs, redes sociales, etc.. Dos, hacia el pasado, hay toda una corriente de investigaciones que revisita el siglo XIX y rescata materiales y aspectos no tenidos en cuenta en la crítica canónica. Pienso en Silvia Molloy releyendo un episodio de los Viajes de Domingo Sarmiento y proponiendo una lectura alternativa desde la mirada de género; o el estudio sobre la influencia del melodrama en el mismo Sarmiento, o la recuperación de todo un corpus de novelas escritas por mujeres, en la segunda mitad del XIX. Tres, ¿qué lugar ocupa la literatura hoy en el conjunto de los discursos sociales?; ¿qué significación tiene?; ¿es posible una literatura por fuera del mercado? un cuestionamiento central para pensar la enseñanza de la literatura, para discutir la elaboración de un canon, para definir qué se enseña y cómo; etcétera. Cuatro, ha habido en los últimos años un notable interés por el estudio de lo que se denominan las “escrituras del yo”, formas ligadas a la autobiografía, las memorias, los diarios íntimos, géneros de frontera que desafían los límites de la ficción y que abarcan tanto verdaderos diarios íntimos como el que llevaba Ricardo Güiraldes, como las formas “semi ficcionales” de Un año sin amor de Pablo Pérez, diario de un portador de HIV, o el Diario de una princesa montonera de Mariana Eva Pérez, en el que una hija de desaparecidos parodia el género de manera irreverente.
* Docentes de Letras (UNLPam)

(frase gris)
“Esta es una de las tensiones que recorre el campo de estudios de nuestra literatura, que tiene todas las características de los conflictos de centro-periferia, tan presentes en nuestra vida cultural desde sus orígenes”.
(1 columna gris)
Encuentro
federal
El Congreso Nacional de Literatura Argentina es un encuentro académico-científico bianual de reconocido prestigio e ininterrumpida realización en diferentes sedes de facultades de humanidades de las universidades argentinas de gestión pública que dictan carrera de Letras (licenciaturas, profesorados, postgrados) dentro de sus ofertas académicas. Alcanza asimismo a los Institutos de Investigación en Literatura Argentina y de Literaturas Modernas y Contemporáneas que se desarrollan en las universidades del país y del exterior. Y dado que la literatura se nutre del diálogo y el intercambio con otros lenguajes, su objeto de estudio se amplía y alcanza también a otras disciplinas afines, además de ocupar un lugar importante como contenido curricular en el campo educativo.
Han pasado diecinueve ediciones del Congreso Nacional de Literatura Argentina, desde los años ochenta en que comenzaran sus convocatorias hasta el presente en que se va a concretar la vigésima edición. Las últimas tres tuvieron lugar en Comodoro Rivadavia (2013), Entre Ríos (2015) y Formosa (2017). Es decir que ha sido tradición de estos encuentros la tendencia a descentrarlos de las áreas metropolitanas y constituir sus sedes en la amplia y diversa geografía nacional, buscando con sentido federal la participación de estudiantes, docentes y especialistas en sus jornadas de trabajo. En este sentido, y a propuesta de la Dra. Zulma Palermo, reconocida especialista de la Universidad Nacional de Salta, se adoptó, a partir de la XX edición el nombre de Congreso Nacional de Literaturas de la Argentina, con un plural que tiene la intención de plasmar las ideas de heterogeneidad y de dinamismo, propias de producción literaria de nuestro país y que escaparía a la designación en singular.