Mucho más que un paso

Beatriz Dillon* – Hablar de la “ruta de la cría” es hablar de una configuración espacial particular, donde los procesos históricos y las relaciones del presente se combinan para dar lugar a un territorio con características únicas.
En estas consideraciones, la idea de espacialidad se recupera para explicar que el espacio geográfico está en permanente construcción a causa de la dinámica y complejidad de la sociedad actual. Son los sujetos a través de sus acciones, quienes imprimen en la espacialidad su historia y su formación ideológica-cultural, siempre en interacción con otros procesos, como el sistema de poder político, económico, tecnológico y las particularidades del medio natural.
En la provincia de La Pampa, se denomina “ruta de la cría” al corredor vial, pavimentado recientemente en su último tramo, de las rutas provinciales 105 y 13, que une la Ruta Provincial 10, en el Norte en las cercanías de Victorica, con la Ruta Nacional 143 a escasos 20 kilómetros al Oeste de El Carancho. Conecta las dos principales ciudades ubicadas en el corredor central de La Pampa: Victorica y General Acha y representa un eje circulatorio estratégico para la integración nacional, interregional e internacional de La Pampa.
Transitar la “ruta de la cría” es como recuperar una serie de dimensiones analíticas que conducen a una geografía particular: la de los valles pampeanos, con su geomorfología propia, sus actividades económicas, su forma de apropiación a través del tiempo, la intensidad de sus relaciones y las reconfiguraciones actuales a partir de nuevas actividades y sujetos que se incorporan al territorio.
Desde el punto de vista de su espacialidad, los valles pampeanos representan un espacio específico y diferente dentro del contexto de la provincia de La Pampa. Dicha fisonomía conforma una faja central en la cual las geoformas, el caldenal y los procesos histórico-culturales dan marco a una territorialidad de transición desde un ambiente subhúmedo a otro semiárido-árido.

Desde lo geográfico.
Desde la perspectiva geográfica, el subespacio de los valles pampeanos comprende el oeste de los departamento Rancul y Conhelo, los departamentos Loventué y Utracán y el oeste del departamento Toay. Morfológicamente, los valles se disponen en forma de abanico desde el centro de la provincia con dirección general SO-NE. Su origen es aún fruto de discusiones académicas. Lo cierto es que la particularidad de su génesis geológica, tectónica o fluvial, se manifiesta actualmente a través del accionar del modelado de la erosión eólica. Un perfil de valle indica la presencia de una planicie que puede alcanzar los 300 metros, una pendiente y un fondo de valle en el que se localizan las cerrilladas de médanos y lagunas, temporarias o cuasi permanentes, alimentadas por el escurrimiento superficial o por surgentes. Los más destacados de Norte a Sur son: Nerecó, del Tigre, Chillen, Chapalcó, Quehué, Quiñe Malal o Valle Argentino (denominado por su extensión como de Utracán y de General Acha), Maracó Grande, Maracó Chico, Hucal.
Otro valle, con características diferentes es el llamado Valle Daza, de origen tectónico. Paisajísticamente, presenta una belleza particular donde todas las geoformas del valle pueden observarse en un espacio reducido. La “ruta de la cría”, en su intersección con la Ruta Provincial 18, permite observar este valle en toda su dimensión. Allí, en toda la magia de los valles pampeanos, observa el visitante el arco de la Estancia Santa Elena, desde 1898.
A la belleza natural de las planicies (los cerros, como se los llama localmente), es necesario otorgar el significado que les confiere la historia de la circulación y la ocupación espacial. Dichos elementos se recuperan para analizar la geografía de la región central de La Pampa.

Circulación.
El recorrido por todo el tramo denominado “ruta de la cría” permite recuperar el proceso histórico de construcción de este espacio, el que se sustenta en un sistema de conectividad fluida; un espacio altamente transitado durante el largo período de control indígena; en los años de apropiación luego de la campaña militar de 1878/9 y durante las primeras décadas del Siglo XIX.
Sin embargo, dicha invasión militar transfiguró los territorios, otorgándoles una intencionalidad diferencial que, ideológicamente, fragmentó el territorio pampeano entre aquellas zonas “adaptadas” al modelo de expansión agraria orientado al mercado internacional y aquellas otras con ventajas naturales “no convenientes” para la producción de materias primas de demanda externa. Esta intencionalidad ideológica, se tradujo material y simbólicamente en establecer una línea de frontera productiva impuesta en la isohieta de 500 milímetros. Esta línea que une puntos de igual precipitación, estableció la primera gran fragmentación pampeana entre el Este y el Oeste: el primero adaptado a las exigencias del modelo liberal y el segundo construido a partir de una posición excéntrica, la otredad.
De esta manera, los valles pampeanos configuraron el área de transición, perdiendo durante mucho tiempo, esa densa conectividad que los había caracterizado durante la ocupación de pueblos originarios, a causa, entre otras, de la buena calidad del agua. Una densa red de rastilladas y tolderías poblaban el Mamull Mapú (país del monte) en la zona central del actual territorio pampeano. Muchos sitios funcionaron como puntos nodales, y, entre estos se puede mencionar al Meauco que oficiaba de punto de encuentro de dos importantes rastrilladas (las Víboras que comunicaba el Este hacia el rio Chadileuvú y el camino de la Derechura o de las Nuevas Tunas).

Más caminos.
Desde el Meauco hacia el Norte, la rastrillada de las víboras pasaba por los asentamientos de Nahuel Mapú, Mitriquín, Guada, Poitahue, Echohué, Leuvucó, entre otros. Desde esta importante vía circulatoria se desprendían caminos alternativos; uno de ellos confluía en la laguna y asentamiento de Trehua Lauquen.
“La Ruta de la Cría” atraviesa varios de estos antiguos “caminos de indios”. A escasos 20 kilómetros de Carro Quemado, el paisaje actual que contiene a Trehua Lauquen (laguna del perro o de la perra en lengua mapuche), se caracteriza por un amplio “divisadero” el que, ubicado a una altura de casi 400 metros, permite observar la inmensa depresión que contiene la laguna homónima y toda su entorno, actualmente con ganado de cría. La significación histórica de Trehua Lauquen fue la instalación del conocido Fortín La Perra, un asentamiento militar correspondiente a la última línea de frontera, instalado entre 1883 y 1885.
De acuerdo con las investigaciones de la antropóloga Alicia Tapia, en el Fortín La Perra se instaló, durante un breve tiempo, una pequeña guarnición militar que permaneció hasta la consolidación de la ocupación definitiva y las tropas del ejército se retiraron. Según las investigaciones arqueológicas realizadas, entre 1998 y 2000, se pudo delimitar un sector principal de ocupación de 642 m2 donde se recolectaron materiales vítreos y óseos. Los fragmentos de vidrio, según los autores, se atribuye a prácticas de tiro utilizando botellas vacías; los restos óseos corresponderían a área de descarte de residuos de comida o basural.

Conectividad actual.
El interés radica en la conectividad de un espacio geográfico históricamente conectado e intencionalmente desconectado. Transitar los valles pampeanos, aquellos que alguna vez el ferrocarril valorizó en su ambición de conectar el Océano Atlántico con el Pacífico, era hasta ahora una tarea difícil de lograr.
Hablar de una “ruta de la cría” es hablar de ganadería y hablar de ganadería significa hablar de una forma de producción que combina factores (tierra, mano de obra, infraestructura) y tecnologías con el fin de producir bienes (carne, lácteos, etc) destinados al mercado externo o interno. A escala nacional, la provincia de La Pampa es una de las principales productoras de cabezas de ganado. El recorrido en todo el trayecto deja en evidencia esta realidad. Planteles de ganado criados en monte natural, algunos campos cultivados con forrajes o la presencia de suplementos alimentarios (rollizos, fardos) dan entidad al paisaje típico de los valles pampeanos.
Pero más allá de la dinamización del tránsito ganadero, el trazado de una ruta puede generar otras actividades económicas alternativas como la actividad cinégetica y el turismo pero, y sobre todo, generar sustentabilidad a las poblaciones ubicadas a su vera, especialmente para la localidad de Carro Quemado. Para este pueblo, la ruta significó la integración con el resto de la provincia

Y el turismo.
El Plan de Desarrollo Turístico para La Pampa, resultado de un trabajo en equipo entre los agentes involucrados del sector turístico, denominó a esta región turística “Latidos del Caldenal” que incluye una amplia región que abarca las localidades de Victorica, Luan Toro, Carro Quemado, Loventuel y demás localidades cercanas. Sin dudas, “la Ruta de la Cría” se instituye en uno de los corredores turísticos de gran relevancia dentro de esta región.
En el recorrido por la ruta, la estancia turística La Holanda, que contiene el Atelier del pintor Antonio Ortiz Echagüe, representa uno de los mayores exponentes del turismo rural en la zona junto a otros emprendimientos turísticos ubicados sobre el corredor de la Ruta Provincial 10. El caso específico de la localidad de Carro Quemado y su particular museo del Almacén de Orgales, representa otro de los atractivos turísticos de la zona.
El trazado de la ruta, además de intensificar el tráfico de camiones de carga, permite agilizar la comunicación y ahorro de casi 200 km. para quienes viajan a la costa atlántica argentina desde el noroeste del país. Una serie de estancias y cotos de caza conforman las territorialidades de la zona. Una zona cada vez más transitada y con potencialidades para el desarrollo de la multiactividad rural. El desafío es evitar que esta vía de circulación sea solo de paso y para ello es necesario valorizar los atractivos que propone.
A su vez, el paisaje cultural del caldenal forma parte del acervo de la provincia de La Pampa, un patrimonio de la gente, de las historias de vida de quienes han vivido en él o en base a las actividades que su explotación generó.
* Geógrafa

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